PoV
Daeron Targaryen
El Archidragón se centra en revertir la ventaja de los Greyjoy en el mar, los submarinos. Sin ellos, perderán muchísimo control.
Tokens
Casa de las Siete Lámparas
Investigación total en la Casa.
Objetivo
Obtener un arma definitiva que sea la más eficaz contra los submarinos enemigos.
Misión
Toda la capacidad de investigación dirigida a mantener el control del mar por parte de Essos, así que a poner toda la carne en el asador.
Roleo
En Nueva Valyria, la Casa de las Siete Lámparas no dormía desde que llegaron los informes confirmados: los Greyjoy no solo dominaban la superficie, sino que habían llevado la guerra a las profundidades con submarinos avanzados, silenciosos, letales, casi invisibles para los sensores actuales de Essos.
Bajo la cúpula central, las siete luces ardían con distinta intensidad, como si la propia arquitectura percibiera la urgencia. Caloran caminaba descalzo sobre el suelo de piedra negra, seguido por ingenieros, magísteres navales y tecnólogos venidos de Volantis y Myr. Ninguno hablaba en voz alta; el murmullo de los proyectores y los mapas abisales bastaba.
- Nuestros leviatanes pueden descender.- Dijo finalmente Caloran.- Pero no cazar. Y en el mar moderno, el que no caza… muere.
Sobre la mesa flotante se desplegó la comparación: los submarinos Greyjoy, compactos, con hélices silenciosas y torpedos de guía autónoma; frente a los leviatanes de Essos, más robustos, más resistentes, pero lentos en adquisición de blancos y vulnerables a emboscadas profundas.
La respuesta no sería una sola mejora, sino un cambio de doctrina.
Primero, los ojos del mar.
Los magísteres de la Lámpara Azul propusieron redes de sensores de presión y vibración, ancladas al lecho marino, capaces de detectar desplazamientos no naturales en las corrientes. No sonar tradicional, sino lectura del océano mismo, como si el agua aprendiera a delatar a quien la hería.
- El mar siempre sabe cuándo algo no pertenece.- Sentenció una ingeniera myriense.- Solo tenemos que aprender a escucharlo.
Después, los dientes.
Los leviatanes recibirían torpedos de pulso térmico y magnético, diseñados no para perforar blindajes, sino para freír sistemas, desorientar tripulaciones y forzar ascensos de emergencia. No matar primero: exponer.
Para la flota de superficie, Caloran aprobó la integración de morteros antisubmarinos de carga escalonada, capaces de crear jaulas de presión bajo el agua, y cañones de profundidad con espoletas inteligentes, ajustables a capas térmicas específicas.
- Que no puedan esconderse ni arriba ni abajo.- Ordenó.
La defensa fue el tercer pilar.
Los destructores y acorazados comenzarían a portar quillas reforzadas con placas de resonancia, diseñadas para absorber y dispersar ondas de choque submarinas. Además, se desarrollarían señuelos activos, pequeñas cápsulas lanzables que imitaban firmas acústicas de grandes naves, confundiendo a los sistemas Greyjoy y obligándolos a gastar munición o delatar su posición.
Pero la innovación más discutida nació bajo la Lámpara Verde.
Un joven tecnólogo propuso algo herético: armar el propio océano. Microdrones subacuáticos, lentos pero persistentes, capaces de adherirse al casco enemigo y emitir pulsos de localización constantes, incluso tras días de persecución.
- No los destruiremos de inmediato.- Explicó Caloran, observando cómo la idea tomaba forma.- Los marcaremos. Y luego el mar se cerrará sobre ellos.
Al caer la noche, las siete lámparas ardían al máximo. Mensajeros partían hacia Volantis con planos urgentes; astilleros enteros cambiarían su producción. La flota de Essos no sería más rápida que la Greyjoy, ni más silenciosa.
Sería implacable.
En el centro de la sala, Caloran se detuvo frente al mapa del Mar del Ocaso, ahora cubierto de nuevas líneas, redes y zonas de caza.