PoV
Archidragón Daenor
Aquel que dará las órdenes oportunas para la primera intervención de los Estados Unidos.
Tokens
Alcázar Burdeos
Blackfyre será quien tome el mando de esta intervención.
Ejércitos
El ejército que irá a Antigua contará con 500k de artilleria, 10.000 infanterías, 20 centinelas, 2 motorizadas.
- Flota de Poniente 4 acorazado 40 cruceros 160 destructors , en Volantis
Total:: 57.60 𖦏: 57.60
︎: 288000
: 58000
: Normal #: 1.2
Objetivo
Llegar a Antigua
Misión
Sortear la costa para dirigirse a Antigua. Tenemos el ok de Dorne para ir por sus costas.
Localización
Desde Volantis hasta Antigua
Un ejército de tamaño 1.0 necesita 2 semanas y 3 días para ir desde Volantis hasta Antigua
- 49 hexágonos de costa, a marcha normal, embarcar, en 269 horas
- 6 hexágonos de mar abierto, a marcha normal en 48 horas
Roleo
El mar del Verano era un espejo de bronce bajo la luz del mediodía cuando la flota estadounidense cruzó las rutas comerciales que llevaban a Lys. Doce acorazados de acero negro y plata, con insignias de la Águila Estrellada, se deslizaban en formación cerrada, escoltando los transportes que contenían la carga más valiosa enviada jamás a Poniente: los mechas de intervención Vermax, Arrax y Tyraxes, resguardados bajo planchas de blindaje, dormidos aún en sus cápsulas de contención.
El aire vibraba con el zumbido grave de los motores y el canto lejano de las sirenas lyseñas, que ya salían a recibirlos. Desde la cubierta del Aegon’s Will, Rhaegel Blackfyre observaba cómo la isla se alzaba del horizonte: blanca, perfumada, pérfidamente hermosa. Lys era una promesa envuelta en mármol y vino —y una advertencia escrita con sonrisa.
El puerto se abrió ante ellos con la precisión de una máquina bien engrasada. Las autoridades locales no preguntaron por el propósito de los acorazados, ni por qué los depósitos de petróleo eran desembarcados en secreto durante la noche. En Lys, los negocios se cerraban en silencio.
El Banco Rogare, siempre presente aunque nunca visible, había preparado los almacenes de Las Cien Bóvedas, un complejo de piedra pálida junto al muelle sur. Desde allí se trasladarían los cargamentos de fuel refinado, partes de motor, resonadores de energía, y varios contenedores sellados bajo bandera diplomática.
El propio Blackfyre recorrió los muelles al caer el sol. El aire olía a especias y a aceite caliente. Los lyseños observaban a la flota con curiosidad y codicia a partes iguales; las cortesanas de la Casa de los Siete Placeres agitaban pañuelos desde las terrazas, sabiendo que el dinero fluye siempre tras los barcos de guerra. Pero Lys también respiraba miedo. En las tabernas del puerto se hablaba ya de un “ejército de hierro” rumbo al Dominio, de máquinas con corazones ardientes que devorarían ciudades enteras.
Durante tres días, la flota repostó bajo el disfraz de una misión comercial. Los cargamentos subían y bajaban bajo la vigilancia de soldados valyrios con uniformes de obsidiana. Los nombres de Vermax, Arrax y Tyraxes no eran pronunciados; eran simples designaciones en los manifiestos de carga. Pero todos los presentes —desde el último estibador hasta los capitanes del puerto— sabían que lo que partía de allí no era mercancía, sino historia.
