Las fuentes oficiales dicen que en el año 2489, tras la subida de costos en entradas de la NAF Nikk Three-Horn desapareció con los fondos de la liga produciendo el colapso de la misma y el comienzo de oscuros años para la historia del Blood Bowl con la disolución de la competición y de muchos de sus más míticos equipos.
Pero Nuffle siempre ha recompensado a los valientes y no dejó que décadas de historia cayeran en el olvido, ¡bienvenidos a la Isla de Nuffle!
Primera epístola, de Nuffle
- Y habló Nuffle a los pueblos del campo, diciendo:
- “Mi número es once, ni uno más ni uno menos,
- pues en el equilibrio reside el caos perfecto.”
Segunda epístola, de los jugadores
- Once serán los jugadores que pisen la hierba consagrada,
- y aquel que ose alinear más o menos
- ofenderá a los dados y será castigado con infortunio.
Tercera epístola, del campo
- Y el campo donde se dirime la voluntad de Nuffle
- tendrá sesenta pasos de anchura
- y cien pasos de longitud,
- para que haya espacio suficiente para la gloria y la ruina.
Cuarta epístola, del juego
- El encuentro será dividido en dos pruebas,
- llamadas las Mitades del Juicio,
- donde la fortuna se alza y se derrumba como marea caprichosa.
- Cada equipo recibirá una vez el don del ataque
- y una vez el peso de la defensa,
- pues Nuffle no favorece eternamente a ningún necio.
Quinta epístola, del cronómetro
- La duración del encuentro será de ciento veintiún minutos,
- pues once por once es número sagrado ante Nuffle.
- Sesenta minutos durará cada Mitad del Juicio,
- y un minuto será reservado para plegarias,
- en el cual los fieles implorarán misericordia…
- aunque rara vez será concedida.
Sexta epístola, de la alineación
- Cada Mitad del Juicio comenzará cuando los defensores
- se dispongan sobre la línea de batalla,
- con no menos de tres guerreros enfrentando el destino.
- Entonces patearán el balón hacia el caos,
- y el juego dará inicio bajo la mirada burlona de Nuffle.
Sexta epístola, de la anotación
- Cuando uno de los equipos logre la anotación sagrada
- la línea de batalla será restaurada,
- y el atacante se convertirá en defensor.
Sexta epístola, de la victoria
- Al final del encuentro,
- aquel que haya logrado más anotaciones
- será proclamado vencedor ante los ojos de Nuffle.
- Mas recordad: la victoria no es señal de virtud,
- ni la derrota prueba de fracaso,
- pues todo es voluntad del dado.