El León y el Lobo

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Lord Tywin Lannister se encontraba en una tienda abierta situada en mitad del campamento militar apostado frente a Harrenhal. Las tiendas de sus señores vasallos se disponían en orden alrededor de los Lannister pero también se podían ver las de los Tully, Whent, Frey y otras Casas de los Ríos, aunque dispuestas en su propio orden.

El Señor de Roca Casterly estaba revisando unos mapas cuando le anunciaron que Rickard Stark, Señor de Invernalia y del Norte, se aproximaba junto a sus señores vasallos; ya conocían la noticia de la llegada de su ejército a lo largo de la mañana y aún estaban montando su campamenteo, pero Lannister y Stark tenían que entrevistarse cuanto antes.
A la llegada de los norteños, Tywin permaneció sentado mientras que sus vasallos estaban rodeando la tienda junto a curiosos e interesados; Jaime, Kevan y Gerion, los Lannister, estaban junto a Tywin pero de pie, todos embutidos en sus armaduras rojas y doradas.

Las huestes del Norte llegaban a Harrenhal y miles de curiosos se arremolinaban entorno a la columna que marchaba ya desde hacía demasiadas lunas y que habían marchado con un objetivo claro y casualmente llamados por el hombre que según indicaciones de los centinelas aguardaba en una tienda justo en mitad del campamento - Montad el campamento en la parte oriental, no permaneceremos mucho en estas tierras, nuestro objetivo es otro. - ordenó Lord Stark haciendo un gesto ostensible al “Gran” Jon para que lo acompañase.

Ambos hombres se adentraron en el campamento Lannister y entraron en la tienda donde Tywin, su hijo y sus hermanos ya aguardaban bien engalanados intentando aparentar e intentando demostrar todo el poder de Occidente con su temple y vestimenta.

Lord Tywin. – Ddijo mirando directamente a Tywin Lannister mientras echaba hacia atrás su capa de piel de lobo – Ser Kevan, Ser Gerion, Ser Jaime. – Saludó uno a uno. – El Norte ha acudido a la llamada.

Lord Tywin se levantó ante la presencia de Lord Stark, dio varios pasos bordeando la mesa y ante todos los presentes le ofreció la mano.

Lord Rickard. – Dijo mientras esperaba que su saludo fuera devuelto. El norteño miró la mano durante un instante y sabía qué esperaba el Lannister de él pues no era un mero saludo. Finalmente, si más demora la aceptó y tras apretarse ambos con fuerza, Lord Tywin le invitó a sentarse a su frente. – Sé que debéis estar cansado, Lord Rickar, pero cuanto antes revisemos los términos del pacto y lo firmemos más prontamente podremos hablar sobre la estrategia a seguir y podréis volver a vuestras tiendas.

No había lugar a réplicas en esas palabras, Lord Tywin era alguien acostumbrado a ser obedecido ya fuera por su posición por la razón en sus palabras, el cual era el caso en aquel momento. Rickard no había visto a Tywin en años pero el señor de Occidente se le antojó que había envejecido y que su melena rubia comenzaba a menguar, dejando entreveer unas prominentes entradas.
Llevaron vino y aguamiel a la mesa, así como viandas, y estuvieron hablando durante aproximadamente una hora; lo que hubieran pactado meses atras fue ratificado y finalmente los dos señores acordaron que el juramento de lealtad se mantendría. Entonces Tywin hizo un gesto a Rickard: debían formalizarlo, delante de todos los señores presentes, occidentales y norteños, así como ribereños con Lord Hoster Tully, Señor Supremo de los Ríos y Ser Brynden Tully a la cabeza y testigos de lujo; el Señor de Aguasdulces tenía muy reciente su propio momento ante Lord Tywin con la salvedad que él pudo hacerlo en su propia tierra.

Lord Tywin se levantó y frente a él se levantó Lord Rickard Stark; el Señor de Roca Casterly y cabeza de la rebelión esperaba el juramenteo de vasallaje del señor de las huestes del Norte, un acontecimiento nunca antes visto.
Lord Rickard parecía incómodo y la mayoría fue consciente de que el orgulloso Señor de Invernalia no parecía dispuesto a arrodillarse ante el que era hasta unos momentos, su igual. Los dos señores se miraron a los ojos y, entonces, un simple cambio en la mirada de Lord Tywin hizo reaccionar a Lord Rickard quien, con una leve inclinación de cabeza, pronunció las palabras que sellarían el destino inmediato del Norte.

Yo, Lord Rickard Stark, Señor de Invernalia y del Norte, juro lealtad a Lord Tywin Lannister.

No hubo mas gesto por parte de Lord Tywin quien se limitó a asentir.

Yo, Lord Tywin Lannister, acepto este juramento y juro así mismo ser el señor que merece tan alto vasallo.

Se miraron nuevamente a los ojos y, finalmente, Tywin cogió dos copas de vino ofreciéndole una a Lord Rickard, las elevaron y brindaron por el futuro junto a todos los presentes.


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