Euron Greyjoy

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#1

Euron había fijado como objetivo Bandallon pero en ningún momento esperó que camino a la fortaleza se encontraría de frente con una gran y lujosa galera de Lannisport. Su padre Quellon Greyjoy había estado trabajando conjuntamente con la casa Lannister y había dejado claro que no estaba permitida agresión alguna contra ellos. Pero Euron no era de los que cumplía con las normas, ni tampoco los hombres que lo seguían. Ni siquiera tuvo que dar la orden, más de 20 barcoluengos envolvieron la galera bloqueando cualquier vía de escape. Un centenar de hombres de armas Lannister intentaron defender la embarcación de los isleños, pero no pudieron hacer nada por impedir el abordaje. La galera cayó y los hombres del Hierro se hicieron con el botín e hicieron cautivos a los nobles.

Euron observaba plácidamente como sus hombres pujaban por las doncellas cautivas cuando tres de sus marinos arrojaron frente a él a un hombre robusto de cierta edad que vestía de forma distintiva. El hombre encapuchado se incorporó de rodillas y los marinos dejaron al descubierto su cara.

—¿Tú eres el capitán?— Euron miraba fijamente al hombre, lo cierto es que algo le decía que habían pescado un pez gordo.
— Soy Lord Tywin Lannister, Señor de Roca Casterly y Occidente—Euron lo miraba con asombro, esperando a que siguiera— Soy amigo de vuestro padre.— Euron escupió al viejo en la cara, que no podía limpiarse porque estaba maniatado.—Tonterías, no intentes jugar conmigo.

Euron permaneció en silencio al no estar seguro de la identidad del viejo, pero algunos de los marinos que se encontraban cerca enseguida reconocieron al señor de la Roca y lo confirmaron. La risa invadió a Euron, que ahora se movía eufórico alrededor del prisionero. Sus carcajadas no tardaron en contagiarse a sus subordinados, pero todo eso no parecía impresionar a Tywin que se mantenía serio e impasible.

—Yo soy Euron Greyjoy, Señor de este barco y quien decidirá si vas a seguir viviendo.— Euron no podía dejar de sonreír. — Me entristece tener que informar a su alteza el León que mi padre Quellon os está esperando en Antigua para celebrar vuestra coronación. — es una pena que no vayáis a llegar a tiempo.

—Es cierto, mi vida está en tus manos. Pero no es mi vida lo que te importa ¿verdad? ¿Qué quieres Euron?, puedo darte lo que quieras. Deja que continúe mi camino, deja que todo suceda como está previsto y disfruta del tiempo que dure la guerra para saquear y conquistar tierras que nunca habías pisado. Llévame a Antigua y me olvidaré de todo esto.