Iluminando el Camino: La voz de Antigua

Un joven barbudo de toga gris y su compañero más alto pero también barbudo compartían una cerveza en Antigua. Karl Marsch y su compañero de vivaz ingenio Engels “el Putas” eran famosos en los bajos fondos por su infame periódico. “La Voz de Antigua” que ironizaba con considerable ingenio sobre las condiciones sociales de Antigua y sus contradicciones. “Ya hay tres reyes en Poniente” dijo Marsch. “Es un buen titular. ¿Quién se quedará con el título? ¿Y cómo lo pasará el Dominio?.” Comentó Engels. “Sufrirán los campesinos como siempre el juego de los señores y estos caballeros del verano que marchan a la guerra pronto serán lisiados por ver quién se lleva el mayor pedazo del pastel. Hijos de puta.” Escupió al suelo. “Es cierto, las putas ya están más baratas al haber salido el ejército de Lord Leyton por la puerta. Parece ser que Lord Mace los ha llamado pero mucha gente no sabe si apoya a Joffrey o a Renly. Lo que está claro es que a Stannis no, aún no se ha inclinado ningún señor ante él.” “Dice que Joffrey es un bastardo.” “Te compro que la puta es una reina. Perdón, la reina es una puta, seguro, reconozco una cuando la veo. A ver que hace Leyton, el perro fiel, el lamebotas. El viejo es listo, no da puntada sin hilo. Me apuesto lo que sea a que los hombres de la ciudad y los banderizos no irán muy al norte sin una buena razón. " Tienes razón. La gente estará interesada. Tenemos un buen articulito sobre las últimas payasadas de los señores feudales. Que ya sabes que eso es lo que son esos estirados ignorantes. Veremos al pueblo sufrir, Engels.” “Pero las putas estarán baratas, así que vamos. El cordelero me ha dado unas monedas por llevarle la cuentas.” Marsch llevaba años intentando forjarse un eslabón dorado y su teoría explicaba perfectamente la economía de Poniente pero los maestres no aceptaban sus tesis. “Tienes razón, escribiremos con buena compañía del pueblo. Hace un mes que no veo a Rosi “La Tetitas” seguro que esta tarde ha tenido faena satisfaciendo a las tropas del Viejo. Se habrá comido cuarenta pollas al menos. Bueno, es tarde y tenemos trabajo.”

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Marsch esperaba a su compañero en el lugar convenido, la puerta del septo del puerto. La otra figura embozada llegó al cabo de poco tiempo.

-¿Has oído las noticias? Lannister marcha junto a Tyrell contra los Ríos. Pero Ser Marq Piper, un elemento propagandístico de los valores aristocráticos, ha tomado Roca Casterly.-le dijo Engels en voz baja.
-El poder feudal se reúne, con ese número de tropas podrían imponer un yugo a las tierras de los Ríos y recuperarse de los reveses. Siempre que los campesinos mantengan el valor para luchar. Mientras tanto el Viejo ha sido nombrado Regente del Dominio en ausencia de Marsch. Es listo, pretende, que el sistema feudal no agudice sus contradicciones manteniendo la guerra civil lejos del Dominio. No te quepa duda de que apoyará al caballo ganador. Lo peor son los hijos del hierro. Pueden atacar incluso aquí. Es un buen momento para justificar armar al pueblo y que esté preparado para la revolución. Pero si nos masacran, no conseguiremos nuestros objetivos. En Desembarco el hambre provocada por el asedio de Stannis también generará tensiones. Tenemos que esperar y preparar al pueblo. En la Voz de Antigua haremos un llamamiento a la defensa del pueblo frente a los intereses de los opresores."
“Es solo cuestión de tiempo” dijo Engels “pero no conviene precipitarse. La guerra se aleja de estas tierras y podemos cultivar ese sentimiento de rechazo entre las masas.”
“Maldito Viejo, no ha entrado a trapo al conflicto. Pero eso nos da tiempo para prepararnos. Aún queda mucha guerra. Las putas seguirán bajando, no podrán negarme el eslabón de oro ante la envidencia de mis teorías. Tenemos trabajo, camarada”.

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Marsch llegó a la taberna donde le esperaban Engels el Putas y otros parroquianos del puerto de Antigua. Fornidos pescadores, estibadores, marineros y otros hombres fuertes. “¿Sabéis la última, chicos?” dijo Marsch sentándose a la mesa de los habituales. “Sí, que Ser Marq Piper se casa, ¿no?” dijo Engels el Putas con sorna. “Ese maldito aristócrata explotador y violador me la trae al pairo, se ha casado con la ricachona, no es pájaro el rubito. Las tropas de Stannis y de Robb Stark han salido derrotadas del asalto a la ciudad y pretenden matar de hambre a toda la población. Otros dicen que están negociando. Los rumores son contradictorios. Esto soliviantará al pueblo si siguen pasando penurias y pueden aparecer grietas en el orden feudal.” Un hombre recio y fornido de mediana edad se dirigió al barbudo. “Marsch, los hijos del hierro han saqueado las Escudo y el Rejo. Creo que no han asaltado el castillo.” “Cierto es, Patrick, los hijos del hierro son el problema más acuciante para los trabajadores de esta ciudad. No lo había olvidado sino que lo reservaba para este momento y poder dedicarle un tiempo. Ya advertí en el anterior tirada de la Voz que debíamos crear una milicia de defensa ciudadana y rural y creo que debemos dar el siguiente paso y pedirlo formalmente a Lord Leyton. No porque crea en ese Lord viejo y burgués aficionado a los extraños placeres, sino para ponerle presión para que defienda su ciudad. Él está ahí muy cómodo en su faro con sus miles de hombres de guardia. Necesitamos un ejército que pare los pies a la barbarie. Por otro lado creo que la alianza de Lannister con Tyrell vencerá por su peso numérico y económico. Vamos a preparar la tirada, que estas noticias son jugosas. Luego llevaremos la petición al Faro y planearemos una defensa para la ciudad.”

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La lluvia arreciaba fuera cuando la barbuda figura entró en el mugriento pero conocido tugurio. Engels en seguida apartó a una chica joven de pocos dientes de su lado y cedió su sitio al editor de la Voz. “¿Traes nuevas Marsch? Todo el poder militar de la Torre Blanca se ha concentrado aquí. Diez mil hombres defienden los muros de los piratas y las fortificaciones y preparativos de asedio avanzan. Lord Leyton solo paseó sus botas por el sur de Dominio. Cuando apareció el dragón al frente de veinte mil dornienses decidió que la guerra había terminado para los Hightower.”
“Eso es cierto. Pero hay nuevas nuevas. Aegon y Stannis se enfrentaron en Sarsfield. Stannis fue derrotado.”
“Entonces el rey es Aegon?” preguntó la joven puta.
“No,” dijo Marsch “el feudalismo requiere que el rey esté vivo. Aegon apareció misteriosamente muerto en su tienda.” Marsch quedó tres segundos en silencio. “Ese condenado Stannis tiene una flor en el culo. No es mi campo de experto pero esto huele a magia negra. Ahora el rey legítimo vuelve a ser él. Y no hay más reyes, el sistema feudal vuelve a funcionar. De todos modos tiene contradicciones que resolver, hay salvajes en el Norte y esperemos que las reformas beneficien al pueblo y no a los nobles. La paz es buena para medrar y en seguida se añora. En cambio nosotros tenemos aquí la guerra. El viejo ha hecho bien en concentrar aquí su poder militar. Solo hay una cosa peor que el feudalismo y es la barbarie Greyjoy. Seguiremos luchando por mejorar las condiciones de vida de los campesinos, marineros y artesanos. Es cuestión de tiempo que el sistema vuelva a entrar en contradicción.”
“Las putas han subido, Marsch.” dijo Engels “Es muy posible que estés en lo cierto.”

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Ser Baelor recorrió la ciudad junto a un heraldo anunciando las medidas extremas para salvar la ciudad. "¡Se ordena la leva general! Todo hombre mujer, niño o niña capaz de empuñar un arma que se reúna en las plazas. La guardia de la ciudad os empezará a encuadrar! Defended vuestra patria y vuestro hogar! Los soldados se movían de arriba a abajo de la ciudad reuniendo al puerto. Pronto la noticia llegó a las tabernas del puerto y un hombre barbudo prácticamente saltaba en su silla de madera hinchada. “¡Leyton ha convocado al pueblo a las armas! ¡Esta es nuestra oportunidad!”
“La flota pirata ya está aquí y destruirá nuestro sueño si entran. Debemos tomar el control de la ciudad e iniciar una revolución.” Un hombre con la torre en el broche de la capa y una capa verde raída se acerca a él. “Llévale tus propuestas al viejo. Seguro que te pone al frente de todo un sector.” Y para el puerto que fueron Marsch embutido en la roñosa cota de malla del abuelo y con un viejo casco ándalo. Engels caminaba a su lado con un escudo cuadrado y un casco plano. Entre ellos dos iba Rosita, con un gorro pirata y un sable desenvainado. Con sus pechos al aire, atraía a los curtidos marineros. “¡Tenías razón, las putas van a estar por la nubes!” “Dicen que Euron sirve a Stannis.” “¡Viva la Comuna de Antigua!” Un caballero de los Hightower nombró capitanes de las milicias a Engels el Putas y a Marsch. Les ordenó defender el puerto y organizar a las milicias gremiales. La flota del Rejo se concentraba allí y los pescadores cogían sus herramientas y lanzas. Jane era una muchacha hermosa de veintipocos años y marchaba junto a su hija de diez años armadas con palos y cuchillos de cocina. Era una vieja amiga de Engels (la niña se le parecía) y la adoptaron como mascota de la compañía. La niña era rubia y tenía los ojos azules y su sonrisa era radiante como el sol. Merecía más que una muerte horrible, merecía la esperanza de un futuro mejor.

Marsch estaba dando órdenes a diestro y siniestro. Las gentes de la ciudad acudían a la llamada. Mandó sus propuesta a Leyton y preparó diversos batallones. Tuvo permiso para organizar una asamblea en la taberna aquella noche. Se subió a la barra, visiblemente ebrio. Había soldados de capas verdes, estibadores, marineros, campesinos llegados del interior y una multitud de putas. Una de ellas estaba junto a Marsch del brazo animando al pueblo con cantos de victoria. “Camaradas, ha llegado el día. Enfrentaremos al enemigo que quiere acabar con nuestras vidas y luego podremos tomar los frutos de nuestra victoria. Los piratas llegan con afán de saquear nuestra antigua ciudad y les demostraremos que el pueblo armado tiene el verdadero poder. Si Antigua resiste será un faro de esperanza para todos los pueblos. Nuestras leyes serán las más justas y la riqueza fluirá cuando todo el pueblo trabaje unido. Aquí empieza la Comuna de Antigua. ¡Viva el pueblo armado! ¡Viva la Comuna!”

Al amanecer siguiente la ciudad desplegaba una apariencia marcial. Las flotas Redwyne y Hightower estaban ancladas en el puerto, listas para el combate. En el puerto se alineaba la plebe armada con cuchillos, escudos de mimbre y otras herramientas además de muchas lanzas de madera. Los hombres de los gremios estaban ligeramente mejor armados. Junto a ellos se alineaba la Guardia Verde, la guarnición de Antigua. Alrededor de los muros las banderas de los vasallos Hightower: Costayne, Beesbury, Cuy, Bulwer y Mullendore. Los caballeros de la casa Hightower patrullaban alrededor del Faro.

El número de la Voz de Antigua titulaba "Ha llegado la hora del pueblo. Habitantes de Antigua. ¡Defended la Comuna! Seguía un largo artículo analizando la rapacidad del enemigo pirata y una larga disquisición económica sobre las reformas agrícolas y comerciales necesarias en el futuro cercano.

La bandera del venado coronado ondeaba en la ciudad, tal como lo hacía en la flota que se había acercado al canal de los Susurros.

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