La puerta de los aposentos se abrió con contundencia, como nadie se atrevería a entrar en la cámara del Príncipe, pasó bajo el umbral la figura de Ser Arthur Dayne. El gesto de rabia contenida no empañaba ni un ápice la elegancia de las facciones del caballero cuyo rostro era imperturbable para todo aquel que no le conociera.
-
¿Cual es el problema? -Rhaegar se dirigió a su amigo con seriedad, pues sabía que solo algo realmente preocupante podía alterarle, pero con la naturalidad del que está acostumbrado a escuchar quejas y advertencias sobre su padre-.
-
El Rey nos ha ordenado permanecer en la Ciudad, Ser Oswell debería de estar recibiendo el cuervo en estos momentos. Que la vieja se apiade de los fantasmas de Harrenhall, no quisiera estar cerca de Oswell en estos momentos -por unos instantes pareció calmarse y reflexionar con frialdad sobre la situación-. Ordénanos marchar con vos, no vamos a dejaros solo, salgamos esta misma noche. Necesitabais prepararte para el torneo y las órdenes llegaron demasiado tarde.
Aerys ha ordenado a tus protectores, a los que les fuera encargada la tarea de protegeros en Rocadragón, no acudir al torneo, obviamente ambos prefieren ir con su príncipe. Si decides contravenir las órdenes de Aerys pon una misión en este mismo post, cuando te la resuelva entonces puedes especificar cual es la compañía que llevas al torneo.
Las órdenes no os han llegado de manera directa, pero sabéis que si el Lord Comandante os viese Ser Arthur no tendría más remedio que quedarse; por su parte, Ser Oswell podría fingir que el cuervo no ha llegado, pues en estos momentos está ayudando a organizar el torneo y la seguridad de los invitados.