PoV
Lord Triston Sunderland
Señor de Tres Hermanas. Acompaña a los Tokens en esta misión.
Tokens
Lord Triston Sunderland
Es la voluntad de las Islas, su mejor representante
Lady Lyra Sunderland
Diplomacia: sus encantos y la capacidad para leer a la gente le permiten desenvolverse a la perfección en negociaciones diplomáticas.
Legado Pirata
(Token Mejorado) Economía: Riquezas atesoradas tras décadas de piratearía.
Los dedos de las Hermanas
Token abstracto, espionaje. Representando la influencia y los contactos en esta zona de la geografía del Valle y en Puerto Gaviota.
Ejércitos
- 1 de Rompeolas (Alzado) , en Villahermana grupo AZUL [Leva, Hda +3, Arqueros +1, Marinos, ] FUE: 11.0
- 2 de Rompeolas (Alzado) , en Villahermana grupo AZUL [Leva, Hda +2, Arqueros +1, Marinos, ] FUE: 9.5
Objetivo
Despertar en Lord Robar su ambición sugiriéndole que el mismo podría postularse a gobernar el Valle dadas las circunstancias, ofreciendo el apoyo necesario por parte de la casa Sunderland tanto a él , o, en caso de no ser tan ambicioso ese apoyo sería para Eldric. Y, mediante la red de espías en los dedos buscar apoyo de los proverdes y un lugar donde desembarcar las tropas.
Misión
Mediante las habilidades manipulativas de Lady Lyra Sunderland, y largas conversaciones Lord Triston Sunderland intentaré despertar la ambición de Lord Robar para que se revele contra Lady Arryn, sin perder de vista la opción de Eldric.
Paralelamente activo la red de espias de los dedos buscando aliados proverdes que me permitan desembarcar y se unan al movimiento contra lady Arryn, los cuales serán agasajados generosamente si es necesario. Lord Triston Sunderland estará a la espera de un cuervo que confirme un puerto seguro.
Localización
La misión tiene lugar en Arcolargo y los dedos.
Roleo
El salón de Arcolargo, aunque rebosante de historia, era más bien una estancia acogedora que un gran salón. La luz del atardecer se filtraba a través de las estrechas ventanas, proyectando largas sombras sobre las paredes de piedra. Lord Robar, un hombre de aspecto rudo pero con una mirada inteligente, estudiaba a sus invitados: Lord Triston Sunderland y su hermana, Lady Lyra.
Lyra era una mujer que parecía tejida de luz y sombras. Sus ojos, de un azul intenso, parecían poder leer los pensamientos más profundos de cualquier hombre. Sonrió, mostrando unos dientes blancos y perfectos. “Lord Robar, he oído tantas cosas maravillosas sobre su valentía. Dicen que ningún hombre puede igualarle en la caza del jabalí.”
Robar esbozó una sonrisa tímida. “Son exageraciones, Lady Lyra. Solo un hombre haciendo su trabajo.”
Lyra inclinó la cabeza, fingiendo modestia. “Sin duda, pero un trabajo que requiere de gran habilidad y coraje. Y se dice que usted es un líder nato, capaz de inspirar a sus hombres a realizar grandes hazañas.”
Robar se sintió halagado. Era cierto que sus hombres le respetaban, pero nunca había pensado en sí mismo como un líder. “No sé si estoy de acuerdo con eso, Lady Lyra.”
Triston intervino. “Mi hermana tiene razón, Lord Robar. Un líder como usted, con su experiencia y su conocimiento del Valle, podría lograr grandes cosas. Imagínese, un Valle de Arryn unido, próspero y seguro bajo su guía.”
Robar se quedó pensativo. La idea de unificar el Valle era tentadora. Siempre había sentido una cierta frustración ante la inexperiencia de Eldric Arryn. Pero también era consciente de los riesgos. “Y si las cosas no salen como esperamos, ¿qué garantías tengo de que la Casa Sunderland no me traicionará?”
Lyra se acercó a él, su voz suave como la seda. “Lord Robar, ¿acaso cree que somos capaces de semejante traición? Hemos venido hasta aquí con una propuesta sincera. Queremos trabajar juntos, construir un futuro mejor para el Valle.”
Robar la miró fijamente. Lyra le ofrecía una alianza, una oportunidad de ascender. Pero también sabía que las alianzas en los Siete Reinos eran frágiles y podían romperse en cualquier momento.
“Necesito tiempo para pensarlo”, dijo finalmente.
Lyra sonrió. “Por supuesto, Lord Robar. Tómese todo el tiempo que necesite. Pero recuerde, las oportunidades no siempre esperan.”
Mientras se despedían, Lyra le susurró al oído: “Y recuerde, Lord Robar, un líder no es aquel que sigue las órdenes, sino aquel que las da.”
A solas, Robar se quedó frente a la chimenea, la mirada perdida en las llamas. La propuesta de los Sunderland era tentadora, pero también peligrosa. ¿Estaría dispuesto a arriesgar todo por un sueño?
Tras la reunión en Arcolargo
La noche envolvió a Arcolargo en su manto oscuro. En las sombras del castillo, Lady Lyra se retiró a su aposento. Con una sonrisa fría, se sentó ante un escritorio repleto de pergaminos y plumas. Sumergió la punta de una pluma en un tintero y comenzó a escribir con una caligrafía elegante y precisa.
Cada palabra era una orden, cada frase una chispa que podría encender una llama de rebelión. Las misivas estaban dirigidas a su red de espías, a los que ella llamaba “los Dedos de las Hermanas”. Estos hombres y mujeres, esparcidos por los dedos, eran sus ojos y oídos, sus ejecutores.
La primera misiva contenía instrucciones precisas sobre el desembarco de las tropas Sunderland. Debían encontrar un lugar seguro y discreto en los Dedos, un punto desde el cual podrían reunirse con aquellos señores que gustasen de alzarse contra la despota Arryn. El segundo mensaje era una llamada a la rebelión. Lyra, con la habilidad de un maestro orador, redactó un llamamiento apasionado a los señores ProVerdes, recordándoles sus antiguas lealtades y los peligros que acecharían al reino bajo el gobierno de Rhaenyra Targaryen.
Con cada palabra escrita, Lyra se sentía más poderosa. Era ella quien movería los hilos, quien decidiría el destino del Valle de Arryn.
Los Cuervos Emprenden el Vuelo
Al amanecer, los cuervos fueron liberados. Con sus mensajes atados a sus patas, se elevaron hacia el cielo gris, desapareciendo en la distancia. Cada ave era un mensajero de la guerra, llevando consigo la promesa de un conflicto sangriento.
Lyra observó cómo los cuervos se alejaban, una sonrisa satisfecha en sus labios. La partida había comenzado.