Misión 15 - El león enjaulado

POV: Kevan Lannister

Tokens:

  • Token 5 Inteligencia y astucia (ileso): Misión 15
  • Token 6 Casa cadete (ileso): Misión 15
  • Token 7 Capas rojas (ileso): Misión 15

Ejércitos:

Atrincherados en la Roca

  • 1 de Valdecuerno (Alzado), en Roca Casterly grupo NEGRO [Arqueros +1, Caballería +1, Leva] FUE: 14

Misión:

Ser Tytos Brax quedará al mando de la guarnición de Roca Casterly, comandará a las tropas de su padre y lo hará con la ayuda de Ser Benedict Broom, maestro de armas de la fortaleza. Nada que no se haría en cualquier fortaleza, con el añadido de que esta es la Roca. Los hombres se dividirán entre la caverna principal que da acceso a la fortaleza y las almenas. Dos objetivos: evitar que derriben las puertas/rastrillo y desde los ricos arrojar todo material inflamable, afilado, contundente, etc.

Una vez caiga la puerta las órdenes son defender cada escalera, cada puerta, cada salón. Aún que penetren en la fortaleza esta está compuesta de un sistema de túneles y cavernas que se alargan en lo que dura el ascenso hasta la plaza de la fortaleza. Altura y estrecheces, el lugar perfecto para matar hombres. Los capas rojas, con su armadura pesada son expertos en esta materia.

Ser Kevan, junto a Lord Andros organizarán la defensa así como la evacuación de los miembros de la familia Lannister a través del puerto. En los primeros compases de la batalla todo niño, mujer y miembro de la familia que no pueda combatir será llevado a Lannisport, con la ayuda de los hombres de Torrelabella y sus barcos. Ser Kevan será el último en abandonar la fortaleza, la moral tiene que permanecer alta, pero una vez caigan las defensas tiene que conseguir llegar a la ciudad.

Objetivo:

Matar cuantos más atacantes mejor y que no capturen a nadie de la familia Lannister.

Roleo:

El choque de sus armaduras resonó entre los muros del Salón de los Héroes. Ser Daven Lannister había acudido allí para rendir los honores oportunos a sus antepasados y Ser Tytos Brax le sorprendió mientras este rezaba lo mejor que podía. Los dos habían entablado una buena amistad, una que solo puede nacer entre aquellos que han sido obligados a hacer cosas terribles juntos.

¿Te quedarás con nosotros? -Ser Tytos había sido el primero en ofrecerse voluntario-.

Hasta el final – tras su barba espesa la determinación de Ser Daven la melancolía dejó paso a la resignación --. Antes de morir me llevaré a cientos de truchas por delante.

– *Visenya Targaryen pensaba que ni sus dragones podrían tomar la fortaleza. Quizá tengamos una oportunidad.


Toda su familia había alcanzado la ciudad a salvo, justo a tiempo. El rastrillo había caído, tras unas cuantas horas y miles de muertos después, por primera vez en miles de años, los enemigos estaban en las grutas de Roca Casterly. Aún quedarían otro par de horas de intensos combates, tendría tiempo de sobra de marcharse de allí, sus hombres le necesitaban. Solo un poco más.

Preparad el bote.

Ser Kevan dijo aquello con apenas un susurro, a su hombre de confianza. Acto seguido desenvainó la espada y se preparó para dar sus últimas instrucciones. Venderían su piel cara, si la Roca debía caer almenos que fuera para ganar la guerra.

Ser Tytos Brax lucía una torva sonrisa en su rostro mientras los ribereños se lanzaban al ataque. Roca Casterly nunca había caído, y en aquel momento, en el adarve de la muralla, el joven Brax supo que aquella sería la primera vez.

Quince mil hombres de los Ríos se lanzaban contra la exigua resistencia Lannister. Los propios guardias de la fortaleza, que no dejaban de ser hombres de la misma a los que habían armado y apenas habían formado durante semanas formaban estoicos junto a sus hombres. Porque eran los soldados de Valdecuerno los que defendían la plaza del León. Los que protegían el ancestral hogar de los Señores de Occidente.

Y donde otros podían flaquear, Ser Tytos permanecía impertérrito. Orgulloso y altivo observaba cómo las tropas enemigas se acercaban, con escalas y arietes. Roca Casterly caería aquel día, pero el occidental esperaba llevarse consigo a tantos ribreños como pudiera.

Al otro lado de las líneas, entre los que corrían, Ser Marq Piper azuzaba a sus camaradas a la conquista de la Roca. El heredero de Princesa Rosada no sabía muy bien qué le impulsaba hacia adelante. Una parte de sí mismo quería convencerse de que luchaba por los inocentes. Que si conseguían conquistar la Roca podrían hacer pagar a Lord Tywin por haber roto la paz del rey. Por haber enviado a su perro rabioso a saquear y quemar aldeas en la ribera del Tridente. Sin embargo, una pequeña voz dentro de sí mismo se preguntaba qué habían hecho las gentes del corazón de Occidente para verse en aquella cruenta guerra. Sabían ya que Lord Tywin se había dirigido al sur, y que podría regresar en cualquier momento. Por esa razón se habían lanzado al asalto. Era cierto que si conseguían tomar el castillo podrían hacerse con muchas bazas para una futura negociación o para sellar una tregua… pero el precio a pagar era sin duda elevado. Acallada por esos pensamientos, una ¿verdad? se ocultaba: ¿y si lo único que perseguía era la gloria?

Fuera como fuese, no era el momento ni para nobles aspiraciones ni profundos pensamientos. Era matar o morir. Y a ello se dedicaron con inusitada pericia tanto los occidentales como los ribereños. Poco a poco los hombres del Tridente fueron ganando terreno. Cada palmo que avanzaban y que los hombres de los Brax retrocedían se saldaba con tres muertos entre las filas ribereñas por cada occidental caído. Pero aquello no era suficiente para mantener la plaza. La descomunal diferencia entre las tropas a favor de los ribereños fue haciéndose patente con el paso de las horas…

Durante un instante, Ser Tytos pensó que serían capaces de aguantar, que la caída del sol a su diestra les permitiría un día más de vida. Una oportunidad para que reagruparan sus fuerzas o incluso pudieran recibir auxilio de Lannisport u otras fortalezas cercanas. O quién sabía si para que Lord Tywin regresara. Pero el cansancio que parecía no hacer mella en el heredero Brax sí lo hacía en sus hombres. Y mientras los defensores desfallecían, los refuerzos ribereños ocupaban el lugar de aquellos que quedaban más rezagados hasta que el final fue inevitable. Habían luchado con una muestra de coraje increíble… a la altura de la plaza que defendían.

No tuvo la muerte heroica Ser Tytos Brax que hubiera merecido. Mientras se batía con dos soldados ribereños, un tercero clavó su lanza en la espalda del heredero de Valdecuerno. Tampoco hubo gloria para Ser Marq Piper o Ser Edmure Tully, pues no pudieron batirse en un duelo digno de canción.

La caída de la Roca Casterly dio espacio para grandes canciones que embellecieron lo sucedido. Que enaltecieron el papel de los héroes ribereños y de los defensores occidentales. Pero la única verdad es que fue una batalla en la que la imponente fortaleza fue tomada simple y llanamente por la diferencia abismal de tropas.


Roca Casterly ha caído.

Ser Kevan Lannister y los miembros de la familia Lannister y otras doncellas o escuderos de casas menores de Occidente que pudieran haber servido en la Roca consiguen escapar.

Has acabado con unos 3.000 hombres de los Ríos.

Por cierto, me he colado, solo los miembros Lannister escapan. Era exito sinple y lo puse como superior. Si habia pajes o doncellas de casas occidentales, estos se quedaron.