Misión 16. En Antigua


#1

Lord Velaryon dio las órdenes y Ser Lyn se apresuró a dirigir el desembarco para tomar las diferentes playas de Antigua, separados por sectores los campesinos de la tormenta junto a los marineros veteranos de Estermont y Tarth preparaban el asedio a la ciudad, Lord Estermont en persona se encargaba de dirigir los preparativos. Mientras tanto los mercenarios de la Casa Martell esperaban cumplir aquellas promesas que recibieron al principio de la guerra, riquezas conquistando una de las ciudades más imponentes de Poniente. Sus contratistas habían caído en desgracia pero servir al señor e Marcaderiva parecía un negocio mucho mejor. Corría la cerveza a escasos metros de las murallas, en sus tiendas, mientras esperaban a que el grueso de los marineros del Mar Angosto desembarcaran y prepararan las escalas, las mofas para con el señor del Faro eran repetidas una y otra vez, nadie se cansaba de recordar el desprecio que el Lord Almirante de la Casa Real había tratado a uno de los hombres más poderosos de los Siete Reinos, el que muchos decía que había envenenado la mente de su cuñado para elevar al trono a la Casa Targaryen.

Durante más de un año Antigua había florecido y se había relamido ante la idea de convertir el Mar del Ocaso en el nuevo centro del reino, desplazando la hegemonía comercial que hasta ahora ostentaban las islas del Mar Angosto. En aquel enfrentamiento final se jugaba mucho más, la guerra había terminado y Lord Lucerys lo sabía, por aquella razón había rechazado cualquier pacto, nadie le culparía por aquello, ¿por qué iba a creer unos garabatos en un papel atribuidos al Príncipe Rhaegar? Por lo que a él respectaba el rey seguía siendo Aerys, los Hightower seguían siendo unos traidores y tanto Marcaderiva como Marea Alta esperaban una suculenta porción del saqueo que vendría tras la caída de la ciudad. Por su parte, Lord Leyton, veía como sus sueños de grandeza se esfumaban, como lo habían hecho la vida de sus dos hijos, ambos habían peleado con honor y ambos habían perecido ante aquel demonio, si sobrevivían tardarían muchos años en olvidar los habitantes de la ciudad el terror que eran capaces de sembrar las naves de los hombres del hierro. Prácticamente la mitad de la flota enemiga había desembarcado en la playa para cuando Lord Leyton llegó a la ciudad, los ánimos de los harapientos guerreros estaba por los suelos.

  • Llegó el momento -avanzaba apesadumbrado pero con un aura de determinación-, sacad a las mujeres y los niños por la puerta norte, que cierren las puertas si se acerca el enemigo. Lord Beesbury, Sotomiel será su destino, cuidad de los nuestros si la ciudad cae.

El discurso fue sombrío, práctico, nadie esperaba sobrevivir. Multiplicaban por cuatro su número y tras una batalla como la del día anterior nadie en su sano juicio esperaba que pudieran resistir una defensa efectiva. Las cornetas sonaron, casi 20.000 armas se lanzaban contra sus murallas. Llegaba a su fin la dinastía más antigua conocida en poniente.

Los primeros en lanzar los garfios y trepar por las escalas fueron los mercenarios, las mejores tropas de tierra que disponía Lord Lucerys, los más sedientos de sangre, al frente de ellos Euron Greyjoy, riendo y chillando mientras rajaba cráneos con su hacha. El ímpetu de los primeros compases de la batalla favoreció a los asaltates, pese a las decenas de bajas que se amontonaban frente a las murallas los defensores se estremecieron ante la visión de aquel hombre, otra vez ese maldito pirata cuya fuerza no podía venir de otro lugar que desde el mismísimo desconocido. Más los defensores no desfallecían, habían tocado fondo y pelearían hasta la muerte por aquella ciudad. Aquel día no se peleaba por un rey u otro, se peleaba por la vida, por el conocimiento, era la batalla final, que se libraba entre la sádica y errática conducta de los grandes señores frente al irresoluble enigma de la resilencia de los vencidos. Poco a poco el asalto perdió empuje y la guardia de la ciudad contuvo el primer envite. Los hombres de la Tormenta peleaban con menos ímpetu, el normal para los hombres que luchan únicamente por deber y los mercenarios del Príncipe Mor, a costa de muchas bajas, contuvieron su sector.

El final del día trajo algo de desconcierto, nadie se esperaba aquello, pronto se hizo patente que los hombres condenados a morir resistirían hasta el final y que la muerte debería disfrutar de unos agónicos días para recibir su premio, haciendo enloquecer a más de uno tras las murallas. Los Archimaestres de la Ciudadela se implicaron, una grata sorpresa para Lord Leyton, que agradeció en su fuero interno no haber prendido fuego, en un arranque de locura, la mayor fuente de conocimiento de los Siete Reinos. Quizás aún hubiese esperanza. Aquí y allá los más sabios insuflaban valor a los más abatidos, los acólitos curaban las heridas superficiales y los maestres suministraban la Leche de la Amapola a los defenestrados. ¿Cuantos días podrían aguantar así?

Durante siete días los marineros de la Flota Real murieron en las murallas de Antigua, haciéndose patente que no disponían del número suficiente de hombres para rendir la ciudad al asalto. Al octavo día Lord Slwyn Tarth pidió audiencia con el capitán de la flota, dándole a entender que sus bajas habían sido demasiado elevadas para seguir atacando y que Lord Estermont se encontraba en un estado de extrema gravedad y que los médicos auguraban que no pasaría de aquella noche, hasta las heridas más insignificantes en campaña podrían resultar mortales. Lord Lucerys maldijo su suerte y enfiló el camino hacia las tiendas de los Greyjoy, los algo más de 1.500 isleños que se les habían unido en aquella campaña. Al llegar no pudo contenerse, los muy cobardes estaban a punto de embarcarse en sus rápidos barcoluengos y cerrar la ciudad. Las palabras de Euron Greyjoy enfurecieron al Lord Almirante hasta el punto de olvidar que había ido hasta allí sin escolta, en un arranque de ira. Esta ciudad del demonio no caerá. Volved a casa, follad con vuestra mujer, vivid otro día.

Desde luego el veterano Lord Lucerys no estaba acostumbrado a que lo ninguneasen de aquella manera y cuando quiso llegar a las manos para detener a aquel indeseable un puñal de dos palmos de longitud se hundía en sus entrañas y un aliento putrefacto le hablaba al oído. Tendríais que haberme escuchado, se me da bastante mejor matar que morir.

El octavo día de asedio acabó con un gran funeral donde se quemaron los centeneras de cadáveres y se honraron la muerte de Lord Lucerys y Lord Selwyn. Lord Esterdmont quedaba ahora al mando del asedio y los algo menos de 10.000 efectivos que quedaban con vida. En la ciudad, algo menos de 2.000 exhaustas almas se mantenían en pie haciendo lo propio, Lord Mullendor había fallecido y pese a la alegría que dio observar como un par decenas de embarcaciones abandonaban las playas todos sabían que aquel ritmo sería insostenible durante mucho tiempo.


Pues eso Euron Greyjoy se ha pirado y con el sus hombres, que ayudaron a Lucerys Valeryon. Antes de morir sabes que más de 2.000 defensores han muerto y también unos 10.000 hombres tuyos.

Al mando está ahora Ser Lyn Corbray de la Guardia Real, junto con los PoV Estermont y Richard.

Ahora acutalizo la tabla de tropas.


#2

En tu tabla de tropas solo tienes las 5 flotas de barcos, fue Velaryon el que dio órdenes de sangrar las Tormentas

Te quedan 2 ejércitos de marineros, 1 de ellos numeroso +2, bisoños +2 y ligeros +2, bastante mugres
lo justo para poder llevarse las 5 flotas.


#3

¡No podía hacer eso sin mi permiso! ¿Acaso es el señor de las Tormentas? Y además te dije que me avisaras si pasaba algo. ¡Yo no iba a luchar! Bueno ya está hecho, nos retiramos a casa.


#4

Enviamos a los hombres de Marcaderiva y las islas a la muerte en las murallas, en un asalto suicida y sin sentido. Quemamos sus barcos. Luego marchamos a casa y cuando lleguemos a las islas desembarcamos en Marcaderiva y también quemamos y saqueamos todo lo saqueable. Así aprenderán a sangrar tierras sin el permiso del Señor de Bastión de Tormentas.


#5

¿Queda algo sangrable o qué? Porque aún no entiendo lo que ha pasado. Dame toda la información que debería haber tenido y no me diste.


#6

El tema es que no hace falta ser el señor para sangrar las tierras. Pero si que tienes razon, debería haber avisado a Cressen de lo que estaba haciendo Velaryon. De todas maneras lo hizo para ñoder fletar los barcos, pues no tenías marineros.

En cuanto a lo de las ordenes, Ser Lyn y Ser Richard estan también ahí y tienen autoridad. Habla con cesar. Si queires retirarte ya con tus hombres adelante, si vas a hacer eso en Marcaderiva detallame la misión un poco mas para hacerla bien antws de cerrar la partida.


#7

Yo me retiro ya con mis hombres. Sobre mi flota no tiene nadie más autoridad, que Lonmouth y Ser Lyn hagan lo que quieran, ya que no tendríamos ni que haber asaltado.

Creo que la flota venía con sus marineros ya que la moví y todo, pero bueno eso es lo de menos.

De verdad no entiendo lo del sangrado. Ahora puedo mandar a Cressen a sangrar Dorne, el Dominio o lo quiera, ¿no? ¿O Stannis puede ir a los Feudos con su autoridad de consejero de la Moneda y reclutar allí un ejército?

Pero dime cuanto sacó Velaryon y cuanto queda en Antigua y de quién es cada cosa. ¿A mí me quedan 2.200 marineros? ¿Queda algo en la Tormenta por sangrar?

Es decir la secuencia de hechos es esta: Lord Velaryon llegó a Bastión, nos amenaza, baja a tierra, se pone a recutar marineros, nadie le dice nada, los mete en la flota después y Ser Lomas Estermont, que es el almirante, se da cuenta de eso cuando ya están allí y llevan una semana atacando Antigua y tirando vidas a la basura porque le sale a Lord Velaryon de los cojones aunque es una estupidez lo mires como lo mires. ¿Las cosas han ido así o me equivoco?

La misión es fácil llegamos a Marcaderiva con todas las flotas y los marineros que nos queden y robamos todo lo robable y quemamos todo lo quemable que no se pueda robar. Y a casa. Llevamos banderas negras para que no nos identifiquen y actuamos rápido. No atacamos ni castillos ni nada defendido, sólo objetivos fáciles. Actuamos con brutalidad para dejar el mínimo número de testigos posible.

PoV: Ser Lomas Estermont


#8

Y los tokens que gastas? Esto no es una misión ni es nada.

Te explico, la Tormenta fue derrotada con Lord Robert a la cabeza. Lord Velaryon fue mandado con autoridad real para usar la flota de la Tormenta, tú le diste permiso. NO las flotas no llevan marineros por gracia de dios, se debe hacer misión también para reclutar marineros. No es tant raro que el Lord Almirante de los Siete Reinos recorra la Tormenta durante 1 mes o por ahí buscando marineros para la flota de los Baratheon. Debía de habertelo dicho, sí, porque tú estabas con Rhagear y poder haber dado una contraorden con Stannis o Cressen.

El mayor fallo de todos sin duda en la batalla de Antigua, porque podrías haber dejado tirado a Velaryon y no atacar. Entre que estas últimas cosas las hemos resuelto deprisa y corriendo para terminar la partida y que tú has estado muy ausente, no he gestionado bien la información. Pero no me eches todas las culpas a mí. Abriste una misión en tu foro con el PoV que iba con la flota para al menos hacerme ver que estás ahí y que no vas a hacer caso a todo? No sé, no puedo memorizar siempre donde están todos vuestros personajes.

Te quedan 2.000 hombres de mierda, para llevar la flota que tienes van más que justos, de fácil llegar hasta Marcaderiva en esas condiciones nada. Menos aún fingir que sois pirata a esta altura de la partida. Guárdate la tensión entre Etermont/Baratheon con Velaryon para la continuación. La partida se tiene que cerrar, es lo que decidió la mayoría.


#9

Voy y le sangro las tierras con mi autoridad de consejero de la Moneda. Da igual Rafa, déjalo, prefiero dejar las cosas aquí.

No le di permiso, tuvo que amenazarnos y venir por la fuerza, que quede claro.

Me quedan 2 k porque resolviste mal y yo no dije nada, acepto mi parte de culpa (sí te lo dije pero no lo puse aquí, mea culpa) me quedo con eso. Vale, ahora dime quién hay en Antigua y tal.
¿Queda algo por sangrar en la Tormenta? ¿Los lores murieron todos?


#10

Soño murio Lord Tarth que yo sepa. Queda mas por sangrar en la tormenta? Sí, seguro que sí. En antigua queda lo tuyo y unos 8000 de islas del mar angosto y flota real.

Sí, puwde que haya resuelto mal, pero la partida acaba aquí.


#11

Tranqui tio que no pasa nada solo me había rallado un poco por lo del sangrado no pasa nada.