Misión 34: Seasmoke

PoV

Corlys Velaryon

Abuelo de los bastardos, quien da órdenes.

Tokens

Bastardos de Marcaderiva

Encargados de cuidar a Bruma y de hacerle viajar hasta Marcaderiva

Tesoros de los Nueve Viajes

Quizás exista información de como mejorar la salud de Bruma y de la relación jinete/dragón.

Objetivo

Recuperar el token al máximo de salud.

Misión

Viajar con Bruma a Marcaderiva y hacer que éste tome confianza volando y volviendo a disfrutar en el cielo.

Localización

Marcaderiva.

Roleo

En Marcaderiva, los días habían pasado con una rutina paciente y constante, mientras Bruma, el majestuoso dragón de Addam Velaryon, continuaba su lenta y dolorosa recuperación. La brisa salada del mar acariciaba sus alas, ya libres de vendajes, y las escamas brillaban con renovado fulgor bajo la luz pálida de la mañana. Bruma ya no parecía el dragón exánime que había llegado tras la batalla de Valleoscuro, pero aún le faltaba algo para volver a ser la fuerza imparable que una vez fue: el cielo.

Addam se acercó al dragón con una sonrisa esperanzada, posando una mano firme y cariñosa en el lomo de Bruma. Sentía la conexión con su compañero más viva que nunca; después de tanto tiempo compartiendo el dolor y el esfuerzo de la recuperación, el vínculo entre ambos era más fuerte. Sabía que era el momento de que Bruma redescubriera la libertad y fuerza que solo se encuentran en el cielo.

—Es hora, viejo amigo —murmuró Addam, su voz vibrante de emoción. Bruma levantó la cabeza y lo miró con ojos brillantes, como si entendiera perfectamente lo que su jinete le pedía.

Alyn de Casco observaba desde los muros de Marcaderiva, con una sonrisa ladeada. Durante semanas había ayudado a su hermano a cuidar de Bruma, trabajando incansablemente para que el dragón volviera a levantar vuelo. Sabía lo que ese momento significaba para ambos.

Con pasos firmes y un último susurro de aliento, Addam subió a la montura de Bruma. A pesar de la recuperación, las heridas recientes hacían que su montura aún fuera más cuidadosa. Bruma extendió lentamente sus alas, aún rígidas en algunos puntos, pero su mirada hacia el cielo estaba llena de deseo. Addam aferró la silla con fuerza, y con un rugido poderoso que estremeció la costa, Bruma comenzó a batir sus alas.

Al principio, el ascenso fue lento. El dragón titubeaba, probando su fuerza renovada, sintiendo cómo el viento deslizaba por sus alas todavía sensibles. Pero en cuanto ganó un poco de altura, Bruma pareció recobrar su energía. Con un impulso final, ascendió más rápido, cruzando el cielo sobre Marcaderiva, y Addam sintió el viento golpear su rostro, como la promesa de que su amigo estaba recuperado. Los habitantes de Marcaderiva se detenían y miraban hacia el cielo, maravillados al ver nuevamente al dragón surcando el aire.

Addam dejó escapar una carcajada de pura alegría mientras Bruma aumentaba la velocidad, sus alas extendiéndose con una fuerza que hacía poco parecía imposible. El dragón, en un acto de celebración, se elevó en espirales sobre el castillo, lanzando un rugido de libertad y triunfo.

Después de un rato, cuando ya estaban a gran altura sobre las aguas del Mar Angosto, Addam guió a Bruma de vuelta hacia la costa. El dragón descendió lentamente, sus alas suaves y rítmicas, y aterrizó en el patio de Marcaderiva con una elegancia casi serena. Addam desmontó y acarició a Bruma, cuya respiración era tranquila, pero sus ojos aún brillaban con un fuego nuevo.

Alyn corrió hacia su hermano y el dragón, riendo mientras los palmeaba con orgullo.

—Bienvenido de vuelta, Bruma —dijo Alyn, inclinando la cabeza en señal de respeto. Addam, aún sonriente, miró a su hermano y asintió.

—Nunca estuvo lejos —respondió, con voz emocionada.

En ese momento, con el cielo como testigo, Bruma y Addam sabían que la herida había sanado por completo. Estaban listos para cualquier desafío, con el espíritu intacto y el cielo abierto para ellos.

La retraso un día para representar el rescate de Rhaenys

Me parece genial. Gracias.

Bruma pasa a estar ileso, pero queda retrasado hasta mañana.