Esto pasa el lunes 2, dado que hoy es parón.
Organizas a los exploradores que buscan aldeas cercanas desprotegidas. La primera aldea que pusiste en tu punto de mira rápidamente se encerro tras sus empalizadas y encendio la almenara. Dudaste, pero lanzarte contra ellos parecia peligroso, demasiado cerca de las tierras bajas.
Virasteis hacia el sur y tras saquear un par de refugios de pastores los hombres hablan de una senda de transhumancia, sin nada que perder la tomáis y tras horas de marcha encontráis lo que buscábais, cientos de cabras, vigiladas por apenas un puñado de pastores y sus perros.
Sobreviviréis, ¿pero por cuanto tiempo?
Tienes comida, por el momento, pero para poder conseguirla sin lanzarte a las garras de los hombres de Wyl has tenido que lanzarte a la espesura. No sabes realmente donde estás, o sea, en algun punto en las montañas rojas, con el valle de Wyl al norte de ti y el mar al este, pero a saber donde exactamente. Es un lugar seguro, mientras permanezcáis aquí es muy improbable que os encuentren.
Lord Borros dio la orden, «¡hacia las montañas!» y por un instante la comitiva tembló. Ser Arlan Dondarrion fue el primero en levantar la voz.
―Mi señor, necesitamos paja para los caballos, comida para los hombres y, sobre todo, agua. No lo encontraremos en las Montañas Rojas, el valle de Wyl es la única parte habitada de estos páramos.
―Y el valle de Wyl es la muerte segura― respondió airado Ser Addam Whitehead ―A menos que pretendáis rendiros, Ser Arlan― la voz del de Villallorosa era burlona, desde lo acontecido en el gran torneo se habia convertido en uno de los grandes defensores de Lord Borros.
―No hay ignominia en rendirse en estas circunstancias― dijo Reuel Connington, al que acompañaban sus hijos. ―Hemos luchado y hemos sido derrotados, pidamos parlamento y paguemos el rescate.
―¿Y los caballos?― añadió Ser Allan Musgood ―En mis viajes por Essos conocí a muchos Dothrakis, tenemos carne y sangre suficiente para mantenernos, si tan solo …
―¡He dicho a las montañas!― la voz de Lord Borros hizo que todos callaran ―Arrasaremos todo a nuestro paso, y les obligaremos a venir a por nosotros. Martin tenía un ultimo cuervo para avisar a los suyos, le creo cuando dice que vendrán. Solo necesitamos tiempo
PD: No tengo nada claro si todos los que nombro están contigo, se pueden cambar, era por añadir nombres!