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Simon Strong

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Señorío de Harrenhal
Incluso no teniendo la grandiosidad de antaño, Harrenhal es una fortaleza única en Poniente y su señorío no es nada desdeñable, proporcionando unas rentas que convierten a los Strong en unos señores poderosos.
Todo tiene que ver con defender Harrenhal y ellos son aliados.
Ejércitos
El ejército Roote
Objetivo
Pedirle a Lady Bertha que acuda a Harrenhal a unirse a los hombres de la Corona comandados por Criston Cole y participar en la batalla.
Misión
Se le envía un cuervo para que se venga a toda leche y se una a Criston Cole. Se le dice que vienen unos 14000 hombres con Tully y que posiblemente asediarán pero que queremos romper el asedio y plantarles cara. Que baje y se una a Cole para poder tomar su retaguardia.
Localización
Desde Aldea de Lord Harroway hasta El Cántaro
Un ejército de tamaño 1 necesita muy poco tiempo para ir desde Aldea de Lord Harroway hasta El Cántaro
- 2 hexágonos de caminos, a marcha normal en 8 horas
Roleo
Lady Bertha Roote, una mujer de porte severo y determinación inquebrantable, caminaba entre las filas de soldados en el patio de armas de la Aldea de Lord Harroway. Bajo el cielo gris y el viento helado que soplaba desde el Tridente, sus caballeros y soldados de lanza se alineaban, revisando sus armas y asegurándose de que sus armaduras estuvieran firmemente ajustadas. No eran un gran ejército, pero eran leales y estaban acostumbrados a la dureza del combate. Harrenhal los había llamado, y ella no pensaba dejarlos ir solos a enfrentarse a los Tully sin su apoyo.
—¡Escuchadme! —exclamó Lady Bertha, elevando su voz por encima del ruido de la actividad en el patio. Su tono era firme y autoritario, como una madre que reprendía a sus hijos pero con un dejo de orgullo en cada palabra—. Hoy, no marchamos por una simple obligación, sino por lealtad a los Strong y a Harrenhal. Los Tully nos han desafiado con su fuego y sus espadas, y aunque sus tierras sean fértiles y sus fuerzas abundantes, saben tan bien como nosotros que no pueden quebrar nuestra voluntad.
Los soldados la observaban con atención, algunos asintiendo, otros tensos ante la perspectiva de la batalla. Lady Bertha caminó entre ellos, posando su mirada en cada rostro, transmitiéndoles una mezcla de confianza y responsabilidad. Sabía que este no era un combate cualquiera. La amenaza de los Tully sobre Harrenhal era una afrenta directa a sus aliados, y, como señora de la Aldea de Lord Harroway, era su deber defender los lazos que habían forjado.
—No olvidéis por qué luchamos —dijo, haciendo una pausa y observando los rostros endurecidos de sus hombres—. No solo defenderemos a Harrenhal; estamos defendiendo el honor de nuestras casas, nuestras familias y nuestras tierras. No habrá piedad para aquellos que nos quieran arrebatar lo que es nuestro. ¡Marchamos hoy, con fuerza y con justicia! ¡Por Harrenhal y por los Roote!
Con su arenga, un rugido de aprobación se elevó de entre los soldados, y Lady Bertha sonrió con satisfacción. Sabía que la batalla no sería fácil, pero mientras sus hombres mantuvieran la convicción en sus corazones, la victoria siempre sería posible. Satisfecha, montó en su caballo y lideró a sus tropas hacia el camino que los llevaría a Harrenhal, lista para enfrentar cualquier amenaza que los Tully tuvieran preparada.
