Torneo de pretemporada Gron Taronja

En la comitiva se respiraba holgorio y alegría. Los entrenamientos habían sido duros, pero la promesa de una nueva temporada y dejar atrás el duro clima de sus tierras de origen parecían sembrar en el grupo un ánimo, todavía si cabe, más propicio para la fiesta y el optimismo. Se respiraba ganas de Blood Bowl.

El primer baño de masas fuera de tierras enanas se produjo en Cabeza de Comarca. Los emigrantes enanos aprovecharon para ver al equipo enano, que acaparaba todos los titulares, y la noche de pernocta en las tierras de los halfling demostró la buena sintonía entre las razas de pequeña estatura, pero de gran corazón de la Isla de Nuffle. La cerveza, junto a fuentes de carne asada y otros manjares enanos corrieron para agradecer la hospitalidad a sus anfitriones, el torneo de pretemporada enfrentaría a sus equipos y disfrutaron de una noche de chanzas y anécdotas de temporadas pasadas. Para algunos halfling la noche acabó pronto, tras fallidos intentos de ingerir pan de piedra, que empeoraron al tratar de pasarlo con la famosa cerveza conocida como sangre de troll. Aun así, el grupo del capitán Grombrindal alargó la noche y felicitó a varios medianos por su sorprendente apetito y resistencia al alcohol. La conversación giró entre los variopintos y divertidos debates que para Morlasso y los suyos rozaban el absurdo. Estas se tornaron algo más oscura cuando debatieron sobre su rival en el torneo amistoso, el Entropía 04, una incógnita que heló el corazón de alguno de los presentes.

Finalmente, el día anterior del inicio del conocido como Gron Taronja, la comitiva de veinte enanos llegó a las inmediaciones de la Inframonumental. Repentinamente, la alegría del grupo dejó paso a una solemne introspección. La falta de luz natural y el ambiente lacustre oscurecieron los corazones de los jugadores del Karaz-Valentia que, pese haber vuelto divisar las montañas que consideraban su hogar en el horizonte, se sentían más lejos que nunca de casa. Todos dejaron de lado sus pensamientos cuando les recibió el presidente, dueño y líder del grupo. Pakko-Roz, con su grupo de burócratas y flanqueado por su gran nuevo fichaje, dio la bienvenida a su equipo, que sin pensárselo dos veces hincó la rodilla en tierra, como habrían hecho ante los grandes reyes enanos.

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.¿Inframonumental?, ¡inframiedimental! - Un par de risas en el coro de los Parlamentarios Desaforados, e incluso Erasmus torció ligeramente el gesto para indicar que le había hecho gracia. El estadio imponía. - ¿De verdad tenemos que meternos ahí?, ¿hay ni siquiera un puesto para poder asar castañas o poner la cerveza en un recipiente en condiciones?

-Resulta bastante evidente que no se han leído el Tomo II de la Reglamentación IV de Nuffle, según está recogido en el Archivo Oficial de la NAF - Louis de Fleverêaux se había quedado rezagado y hablaba con los fans en la parte central de la comitiva, con todas las miradas adoradoras puestas en él - No pasaría ni media inspección, pero es lo que nos toca, chicos. Es evidente lo que necesitan para arreglar esto, ¿no?

“SÍ, SÍ, SÍ” respondió la afición a coro.

-¡Democracia!, ¡SÍ! - Gritaron

-¿Y qué más? - Dijo De Fleverêaux, enardecido

-¡CONSENSO, SÍ!

Aplausos. La comitiva ya se acercaba al lugar donde esperaba la afición enana, con la que habían compartido pan y…¿sangre? Hace unos días. Max pudo ver, desde la parte delantera del carruaje, como algunos fans desaforados se abalanzaban sobre los barbudos, llevándoles manzanas, cerezas, higos, y hasta algún jabalí que habían cazado. Max tenía que reconocerle algo a su especie, y es que, sin importar la situación, mantenían la presencia de ánimo…y la puntería letal cuando se trataba de encontrar comida.

-¡Es enorme!, ¡qué espanto! - Vio como Erasmus le daba una colleja a Max y Rebeca, que se habían estremecido ante la visión del Estadio. Pobres. Si supieran todo lo que había en este mundo…

Trompetas, estandartes desplegados y ruido de fanfarria. Vio a Tomás preparando la táctica mientras se aproximaban al estadio. Apenas quedaban unas horas. ¡Comenzaba la pretemporada!

El estadio no era La Grieta.

Quizás fuera aquello lo que más le incomodaba. Las gradas estaban llenas, el terreno de juego se extendía ante ellos y el rugido del público anunciaba el comienzo de una nueva campaña. Pero nada de aquello les pertenecía. Allí no conocían sus nombres. No conocían sus costumbres. No conocían el precio que había tenido mantener Entropía 04 en pie.

Iria observó a los Vengadores del Consenso mientras ambos equipos se preparaban para saltar al campo. Había escuchado sus historias. Jugadores muertos en sus primeros encuentros, armaduras cada vez más abundantes y una única victoria que parecía haber bastado para convertirlos en una franquicia respetable.

No pudo evitar una sonrisa.

Al menos ellos sabían sobrevivir.

El silbato dio comienzo al encuentro y Entropía 04 avanzó. Los hombres bestia golpearon con fuerza, buscando abrir la defensa y dejar el camino despejado para Ghorvak. Durante aquellos primeros minutos todo pareció funcionar como habían previsto.

Hasta que encontraron a Ramafuerte.

El hombre árbol se convirtió en un muro. Cada embestida contra él terminaba igual. Los Vengadores retrocedían, Entropía avanzaba y, sin embargo, eran los suyos quienes pagaban el precio. Uno tras otro fueron cayendo.

Tres anotaciones consiguieron antes del descanso.

Cuatro bajas habían sufrido.

Demasiado.

La segunda parte comenzó peor de lo esperado. Los Vengadores movieron el balón con una habilidad que no parecía corresponderse con su historia y consiguieron anotar dos veces.

3-2.

Iria apretó los dientes.

Entonces Ramafuerte cayó.

Y todo cambió.

Sin aquel gigante para contenerlos, Entropía 04 avanzó por el campo como una grieta que se extendía sin encontrar resistencia. Llegaron más anotaciones. Después otra. Y otra.

Cuando terminó el encuentro, el marcador señalaba un 6-3.

Tres puntos.

Una victoria.

Pero Iria no miró el marcador durante demasiado tiempo. Miró a los suyos. Cinco habían caído frente a tres Vengadores.

En un amistoso. Y con la temporada a punto de comenzar.