En una humeda y tumefacta alcantarilla bajo la superficie de la Isla Nuffle
Transcripción literal de la entrevista exclusiva con Uncle Flue, Presidente del Liverminpool SBBC, publicada en el Diario PARCA
¿Quién… quién pregunta por Uncle Flue? ¿TÚ-TÚ? ¡Ja!
No importa-importa.
Todos conocen a Uncle Flue. O deberían. Los que no conocen… conocerán-conocerán.
Yo soy Uncle Flue. Señor de la Pestilencia. Maestro de la enfermedad. Presidente de Liverminpool. Y futuro ganador de la Copa Spike!, sí-sí, ja-ja.
Pero no por la Copa. No-no.
La Copa es hermooosa. Muy hermooosa. Brilla como un bello y brillante tesoooro de metal.
Hace clin-clin cuando la golpeas. Sí, clin-clin.
Pero yo no quiero la Copa.
Yo los quiero a ELLOS.
Las cosas-sin-pelo. Los que estaban allí en aquella final-final. La final que mató el alma del Liverminpool.
Ellos ganaron-ganaron. Ellos celebraron. Ellos cantaron sobre los cuerpos muertos de las ratas-ratas.
Ellos… olvidaron.
¡OLVIDARON!
¡Ja-ja-ja!
Las cosas-sin-pelo siempre olvidan. Comen. Duermen. Recuerdan un poco. Vuelven a comer.
Pero Uncle Flue no olvida-olvida. Uncle Flue recuerda cada rata, cada grito. Las risas de las cosas-sin-pelo.
Yo siempre recuerdo.
Durante años me dijeron: “Uncle Flue, déjalo.” “Uncle Flue, fue hace mucho.” “Uncle Flue, Liverminpool debe reconstruirse.”
¡Sí-sí! ¡Reconstruirse! ¡Eso hice!
Pero no reconstruí Liverminpool para olvidar-olvidar.
Lo reconstruí para volver-volver.
La misma Copa. El mismo estadio. Las mismas cosas-sin-pelo.
Ellos piensan: “Liverminpool ha vuelto para ganar la Copa.” ¡Ja!
¡JA-JA-JA!
Pobres-pobres. No entienden. Yo no he esperado todos estos años por una copa.
Paciencia-paciencia.
Primero reconstruyes. Después entrenas. Después ganas-ganas y llegas a la final.
Después sonríes desde el palco, con tu mejor capa, saludando con tu bastón. Clin-clin. Y con una pequeña sorpresa. Bueno… quizás no tan pequeña. Quizás…contagiosa.
¡JA-JA-JA-JA!
Así que sí-sí.
Que nos den la final. Que nos den el estadio. Que nos den la Copa. Que nos den a las cosas-sin-pelo.
Porque Liverminpool no ha regresado para ganar. Liverminpool ha regresado para ser recordado.
Y Uncle Flue… Uncle Flue nunca olvida.
Nunca-nunca.
Excepto dónde dejó sus medicinas. Eso sí que pasa bastante.
