Bastión de Tormentas, a la vista de todos los pueblos y Señores de Poniente.
Por la presente, en nombre de la Corona de la Tormenta y con la autoridad que las antiguas leyes y el juramento de los Siete confieren a este trono, hago público y solemne pronunciamiento:
El Reino de la Tormenta reconoce como legítimo representante del pueblo del Dominio a Su Excelencia el Generalísimo Frank Tarly, en tanto que la fuerza que hoy sostiene el orden en las tierras del Sur y actúa para restaurar la paz, la seguridad y la continuidad de la vida tradicional ante la destrucción de los valores que promovía el anterior gobierno federal.
Reiteramos, con la mayor claridad, que la defensa de la soberanía, del trabajo honrado y de la Fe en Poniente son principios inviolables. La Tormenta proclama que la paz duradera sólo puede sostenerse cuando las comunidades se rigen por la ley, el decoro y la piedad; cuando los hombres respetan la propiedad y los templos; y cuando la violencia es reemplazada por la justicia.
En virtud de lo anterior, la Corona de la Tormenta manifiesta su disposición a cooperar con el Gobierno del Dominio en todo aquello que sirva a la restauración del orden: asistencia humanitaria, apoyo logístico y técnico, y coordinación para la protección de corredores de abastecimiento y poblaciones civiles. Dicha cooperación se realizará con respeto a la soberanía del Dominio y en coordinación con las autoridades legítimamente constituidas en su territorio.
Asimismo, y dirigido a toda potencia extranjera con pretensiones de intervención: declaramos que cualquier incursión armada extranjera en territorio del Dominio que no cuente con la solicitud expresa de su regente, Su Excelencia Frank Tarly, no será tolerada por la Corona de la Tormenta. Si tal circunstancia llegase a producirse y el Gobierno del Dominio solicitase formalmente auxilio o reivindicase nuestra protección, la Tormenta responderá en defensa de la soberanía y la integridad del Dominio con todas las fuerzas legítimas a su disposición y con los medios que correspondan a la gravedad del caso.
Este pronunciamiento no es llamado a la guerra por ambición, sino a la defensa de los principios que sostienen la convivencia entre los pueblos: la ley, la fe y la tierra. La Tormenta actúa en conciencia y con prudencia, y ofrece canales diplomáticos para evitar escaladas injustificadas; mas no rehuirá su deber cuando la paz y la religión de los nuestros estén en riesgo.
Que los Siete sean testigos de nuestra palabra. Que la Tormenta y la Fe sean testigos de lo que hoy pronunciamos.
Por la Corona y la Tormenta,
Edric Baratheon
Rey de la Tormenta