La Tormenta
El Reino de la Tormenta, con capital en Bastión de Tormentas, es una nación orgullosa, marcada por su glorioso pasado guerrero y por una historia reciente de decadencia, frustración territorial y convulsión política. Aunque fue uno de los reinos fundadores del Poniente unificado, su poder ha menguado progresivamente frente a potencias como Occidente o el Valle. Su carácter combativo, sin embargo, permanece intacto, y sus élites —nobles, militares y nacionalistas— claman por restaurar el honor y las fronteras perdidas. Especialmente dolorosa ha sido la reciente pérdida de las Marcas Dornienses, zona antaño disputada con Dorne y que ahora actúa como estado tapón o satélite de este último.
Gobierno
La Tormenta es una monarquía parlamentaria inestable, donde el poder real aún tiene peso significativo. El actual monarca, Boros Baratheon, ejerce como figura nacionalista autoritaria, apoyado por sectores conservadores y militaristas. El Parlamento de Bastión —una cámara dominada por barones provinciales y burócratas leales— se encuentra dividido entre facciones republicanas, tradicionalistas y nacional-populistas. Los intentos de modernización política han sido parciales, obstaculizados por la fragmentación territorial e ideológica.
Economía
La economía de la Tormenta es débil en comparación con sus vecinos más industrializados. Su base sigue siendo agraria, y sus zonas rurales dependen de cultivos de subsistencia y producción vinícola. Existen algunos focos de industria ligera en las ciudades costeras como Nido de Grifo o Yelmo de Piedra además de la propia Bastión de Tormentas, pero el desarrollo es desigual. La pérdida de las Marcas Dornienses, una región con yacimientos de hierro y rutas ferroviarias estratégicas, ha agravado su estancamiento. El desempleo urbano y el éxodo rural son preocupantes.
Ejército
Las fuerzas armadas de la Tormenta son numerosas pero anticuadas. Sus oficiales, herederos de una tradición marcial centenaria, presionan por una reforma profunda que devuelva al ejército el papel de garante de la unidad nacional. Sus blindados y artillería son en su mayoría obsoletos, pero sus tropas terrestres son altamente disciplinadas y fanáticamente leales al rey. Se está llevando a cabo un programa acelerado de rearme, con ayuda técnica de Occidente, para preparar al reino ante una futura guerra de expansión.
Religión
El Reino de la Tormenta venera a los Siete con fervor tradicionalista. La Fe de los Siete conserva una gran influencia tanto en las instituciones como en el ejército. Las Marcas Dornienses fueron durante mucho tiempo un punto de fricción religiosa, debido a la fuerte presencia de credos alternativos y reformas allí apoyadas por Dorne. Tras su pérdida, el clero baratheonista ha redoblado su discurso de cruzada y pureza espiritual para justificar la necesidad de reconquista.
Relaciones exteriores
La política exterior de la Tormenta es agresiva y revanchista. Busca recuperar prestigio mediante una política expansionista que contemple la anexión de antiguos territorios perdidos y nuevas zonas estratégicas. Desconfía profundamente de Dorne y de los Ríos, y mantiene una relación ambigua con Occidente, a quien admira tecnológicamente pero teme políticamente. Ha enviado emisarios al Trono de Hierro para forzar una resolución favorable en la cuestión de las Marcas, pero sin éxito. Busca alianzas entre potencias revisionistas que quieran alterar el actual equilibrio en Poniente.
Tensiones internas
La unidad nacional es frágil. Las diferencias regionales entre las zonas costeras industrializadas, los feudos rurales del interior y las regiones montañosas generan conflictos constantes. El nacionalismo tormentí, promovido desde Bastión, es utilizado para encubrir la falta de cohesión. Grupos republicanos y socialistas urbanos ganan fuerza en Nido de Grifos y en la frontera con los Ríos. En las antiguas Marcas Dornienses aún sobreviven redes clandestinas pro-baratheonistas, apoyadas por sectores del ejército.
Historia reciente
En las últimas décadas, la Tormenta ha sufrido un declive paulatino: la industrialización fallida, la creciente pérdida de influencia en el Trono de Hierro y, sobre todo, la independencia unilateral de las Marcas Dornienses —zona que había sido disputada durante siglos con Dorne— han erosionado la legitimidad del gobierno. La Casa Baratheon vio aquella pérdida como una humillación histórica. Movimientos nacionalistas como el Movimiento de la Reconquista Tormentí han cobrado fuerza, pidiendo la guerra para restaurar el “honor arrebatado” y el territorio perdido. Todo indica que la Tormenta se prepara para un conflicto que devuelva al reino el lugar que cree que le pertenece.
Personajes conocidos
Lord Edric Baratheon: Señor de Bastión de Tormentas: De mediana edad, ancho de espaldas, moreno y con espesa barba negra, marcado por antiguas cicatrices de guerra. Nacionalista moderado, autoritario, obsesionado con restaurar el poder tormentí.
Heredó Bastión tras la fragmentación de la región y la pérdida de las Marcas Dornienses. Aunque intenta mantener la unidad del reino, su liderazgo se ve socavado por tensiones internas y por la presencia del militarismo radical. Apoya discretamente el rearme y busca una guerra que devuelva prestigio a la Tormenta.
Ser Harwyn Estermont: Ministro de Guerra: Envejecido pero en forma, con uniforme verde oliva siempre impecable, rostro severo. Militarista convencido, expansionista, nostálgico del viejo poder baratheon.
Antiguo comandante de frontera en las Marcas, considera la independencia de esta región como una humillación. Es el principal impulsor de una doctrina de guerra preventiva contra Dorne o incluso contra los Ríos. Está reforzando el ejército con armas importadas y doctrinas aprendidas de Occidente.
Lady Aurane Caron: Presidenta de la Liga de Reintegración Nacional: Joven, elegante, de cabello rojo recogido y voz poderosa. Carismática, idealista, populista.
Líder de un partido civil que clama por la restauración del “corazón tormentí” y exige una intervención para recuperar las Marcas. Ha conseguido movilizar al pueblo con un discurso de orgullo regional, lo que le ha permitido obtener una enorme influencia parlamentaria. Rival política directa de los más conservadores.
Maestre Alerion: director del Observatorio de Puerto Zarpa Rota: Delgado, con túnica azul y lentes múltiples colgando de su cinturón, siempre con olor a tinta. Intelectual excéntrico, pacifista, crítico con la militarización del Reino.
Figura académica respetada, Alerion denuncia públicamente la deriva autoritaria y la decadencia cultural de la Tormenta. Ha sido marginado políticamente pero conserva influencia entre jóvenes estudiantes y científicos. Se opone a la intervención armada y defiende una unión académica con el Dominio y el Valle.
Vardys Dondarrion: gobernador de las Viejas Marcas: De complexión recia, rostro curtido por el sol, viste mezcla de armadura y túnicas dornianas. Ambiguo, oportunista, pragmático.
Gobernador militar nombrado por Bastión en un último intento de retener las Marcas, fue uno de los pocos señores que no se unieron al nuevo estado independiente. Aunque ha perdido casi toda autoridad efectiva en la región, controla algunos pasos de montaña y actúa como enlace encubierto con grupos afines a la Tormenta dentro de las Marcas Dornienses.
Localización de recursos y enclaves
Regiones y población
Capital: Bastión de Tormentas.
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Bastión de Tormentas – Ciudad. Gobernador: Lord Edric Baratheon. Idealista, testarudo, honorable. Población: 300.000
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Refugio Estival – Ciudad pequeña. Gobernadora: Lena Morrigen. Dura, protectora, pragmática. Población: 100.000
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Nido de Grifo– Ciudad. Gobernador: Taron Connington. Militar, orgulloso, rígido. Población: 250.000
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Tarth – Ciudad. Gobernadora: Selene Tarth. Leal, firme, moralista. Población: 150.000
Mechas
Estética: Metálicos azul oscuro, adornados con rayos.
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Rayo: mecha ligero, gran velocidad, armado con fusiles cortos.
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Trueno: artillería media, lanzacohetes en hombros.
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Vendaval: movilidad extrema, diseño estilizado.
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Tormenta: prototipo, blindaje pesado y generadores eléctricos.

