Misión 10.- La semilla de la discordia

PoV

Klaus Lannister

PoV Lyonel Marbrand, Secretario personal del Führer

Autorización al Ministerio de Propaganda y Pureza Cultural para emplear presupuesto y recursos en extender la influencia de Occidente en los Ríos

Tokens

Waldric Reyne

Descripción del token

Empleará sus contactos en la prensa occidental y en la prensa de Los Ríos para conseguir la publicación de noticias pro occidentales y simpatizantes con Occidente

Ejércitos

N/A

Objetivo

Crear —mediante prensa, radio y redes de contactos— una corriente de opinión pro-occidental dentro de la Corona Dual de los Ríos que:

  • Cuestione la legitimidad y las decisiones de la Cancillería de Aguasdulces (CECA, declaración de Estado de Guerra, intromisión en la guerra del Dominio).
  • Presente a Occidente como garante del orden y del suministro de grano.
  • Resalte los lazos históricos, económicos y humanos entre Occidente y los Ríos, subrayando la presencia y el valor de los occidentales residentes en la región.

Misión

  • Infiltrar la prensa local (especialmente en Aguasdulces, Seto de Piedra y Árbol de Cuervos) mediante editores y articulistas afines a la causa occidental.
  • Promover artículos, columnas y panfletos que presenten a Occidente como garante de estabilidad, prosperidad y civilización.
  • Destacar la presencia y el valor de la comunidad occidental residente en los Ríos, presentándolos como puentes culturales y modelos de civismo.
  • Difundir rumores sutiles sobre la corrupción y debilidad de la Cancillería de los Ríos, y sobre el peligro de su sometimiento económico a la CECA.

Localización

Occidente e Imperio Dual de los Ríos

Roleo

Waldric Reyne caminaba como si el aire mismo debiera apartarse a su paso, con el bastón de ébano marcando un compás suave sobre el mármol del ministerio. Vestía un traje de corte occidental, oscuro, el pañuelo carmesí en el bolsillo cuadrado como una herida bien cosida.

Tenía contactos en cada periódico, en cada emisora, en cada tertulia donde se jugaba una pizca de influencia. No los compraba: los seducía. Les hacía creer que eran parte de una causa brillante, o al menos rentable.

Su voz, cuando habló, tenía el tono preciso del terciopelo que roza la piel antes de estrangularla.
—Las ideas —dijo mientras se servía un whisky— son como perfumes. Las malas huelen fuerte, las buenas se propagan sin que nadie note de dónde vienen. Nosotros fabricamos perfumes, no manifiestos.

Mientras hablaba, movía el vaso como un péndulo, marcando el ritmo de su propia oratoria.
—Occidente no necesita justificar su pureza —me dijo sin mirar—. Solo recordarle al pueblo de Los Rios que su pan sabe mejor cuando nosotros lo bendecimos.

Su risa fue breve, apenas un gesto en los labios. Waldric era un cínico, sí, pero de los que entienden que el cinismo es una herramienta, no un escudo.

La población de los Ríos está preocupada por lo que ocurre en el Dominio y en Los Gemelos. Aunque en otro momento la propaganda podría haber funcionado, el tratar de difundir mensajes sin tener en cuenta las diferencias culturales entre las dos coronas que dominan los Ríos resulta en fracaso.

Occidente gana una reputación de Prensa manipuladora.