PoV
Frank Tarly, el Caudillo
«Paso de buey, vista de halcón, diente de lobo y hacerse el bobo. La capacidad intelectual del Caudillo es bastante modesta, pero su habilidad para hacer prevalecer su punto de vista y de mantener cohesionado al Gobierno alrededor de su figura es indudable.»
— Rufus D. Peake, Ministro de Hacienda e Industria del Gobierno Nacional.
Frank Tarly nació como hijo primogénito del que habría sido antiguo señor de Colina Cuerno, de haber seguido los estamentos nobles vigentes. Eso no quiere decir que los Tarly hubieran perdido su poder, al igual que muchos otros aristócratas, supieron hacerse un hueco y adaptarse en el panorama político y social del nuevo régimen republicano. Su voz aflautada y su débil complexión no parecían presagiar que el joven fuera a seleccionar la carrera militar tal y como deseaba su padre, militar de carrera, pero no tuvo que forzar las cosas pues fue el mismo joven el que le solicitó el acceso a la Academia General Militar del Dominio. Allí se graduó sin grandes menciones y eligió como destino las Islas del Verano, en busca de aventura, ya que entonces eran un polvorín.
Allí se ganó sus galones combatiendo. Los nativos decían que había sido tocado por el Dios de la Fortuna, ya que pese a exponerse en primera línea con gran valentía al fuego enemigo nunca fue herido. Es allí, entre la oficialidad donde también forjó su carácter y su ideología conservadora, ante la decepción por la pasividad y falta de mano dura contra los nativos isleños por parte del Gobierno, y es allí donde consiguió ser ascendido a general, un logro impresionante dada su juventud. A nivel nacional, se hizo su gran nombre reprimiendo duramente la gran huelga sindicalista del Lago Rojo.
Es de talante prudente y no se arriesgará salvo que se vea acorralado. Su forma de hacer la guerra es pragmática y metódica, aplicando brillantemente los conceptos de los manuales de guerra más modernos, lo que por lo general le asegura la victoria en caso de que los hombres y los suministros sean iguales o superiores a los del enemigo. Esta prudencia también la aplica en las relaciones políticas, lo que llega a exasperar a muchos, que lo ven como hombre tibio o indeciso, cuando no directamente corto de entendederas. Sin embargo, el Caudillo es un maestro en el uso del tiempo y la demora, y sabe cuando hay que presionar para hacer valer sus postulados. Eso y su conocimiento del panorama político conservador lo hacen un hombre muy indicado para formar una coalición antigubernamental estable.
El Caudillo es un hombre ante todo pragmático y de ideas simples, pero inflexibles, «Un país de propietarios y no de proletarios», «Lo importante es que haya cierta paz y orden», «Lo que hay que hacer es favorecer a las clases medias», etcétera. Tiene la sabiduría de dejar a hombres más aventajados que él desarrollar esas ideas e implementarlas en el plano material. En lo personal, también es un hombre sencillo. Sus inquietudes intelectuales son nulas, le gustan las monterías, las carreras de caballos, el golf del Valle y pasar el tiempo con su mujer y sus dos hijas. Tarly y su familia son ciegamente creyentes en la Fe de los Siete y en sus enseñanzas: no faltan a ningún oficio religioso. Su desconfianza hacia los ateos es palpable y eso ha hecho que muchos le imiten por instinto de supervivencia en su respeto a la religión, aunque no crean en el fondo las palabras de los septones.
Convoca al Gobierno, da las directrices básicas y recibe informes de como va todo esto.
Tokens
Rufus D. Peake, Ministro de Hacienda e Industria
Rufus Peake es una personalidad singular. Dueño de la mayor fundición de las Marcas, es un gigante orondo, culto, petulante, arrogante, melindroso, meticuloso, con don de gentes y con un estilo empresarial agresivo y expeditivo. Lo que es indudable es su genio para la gestión industrial y para obtener financiación de manera casi milagrosa, de ahí el interés del pragmático Tarly por mantenerlo a su lado, aunque sean hombres muy distintos.
Tecnócrata y organizador de los detalles más sesudos de esta operación.
Gabriel Rowan y el Movimiento Socialnacionalista Sureño
El hijo del difunto general y dictador Marcus Rowan encabeza un partido político de corte autoritario profundamente antigubernamental. Frank Tarly lo ha acogido cálidamente en su territorio y ha nombrado a su partido como la única organización política legal de su régimen; organizado sobre el municipio, la familia y el sindicato. El Caudillo sabe de la importancia de tener bien controlada a la sociedad civil para mantener la paz y el orden y el Movimiento es la herramienta perfecta.
Establece los cuadros políticos sobre todo a nivel local para ejercer control político real y usa a sus milicias de la Mano Verde para intimidar, reprimir y extorsionar. El poder fino.
División Añil
La División Añil es una fuerza de choque de élite compuesta por dornienses y marqueños enrolados cuando las marcas sureñas estaban bajo la autoridad de Altojardín. Están bien equipados y son célebres por su valentía, brutalidad y disciplina ciega. Está capitaneada por el infame aristócrata marqueño Lyonel de la Rontelle, llamado el Barón Loco por su temeridad y excentricidad.
Ocupación militar de los territorios en disputa y represión más despiadada. El poder duro.
El oro del Canciller [DAÑADO]
La Cancillería de Occidente tiene gran interés en mantener al Sur ocupado en sus propias rencillas civiles. Si además pueden colocar a un hombre afín a su causa manejando los resortes del poder, aún mejor. La Cancillería ha decidido apoyar a Frank Tarly para estos fines, dotándole de equipo y recursos económicos, pero la distancia geográfica dificulta el suministro, y por otra parte, el favor del Oeste no es incondicional.
Sobornos y financiar los salarios de la nueva administración y la restauración/ reestructuración del Estado Federal.
Recursos estratégicos
1 combustible para asentar poder en las zonas en disputa.
Ejércitos
- División Añil Veterano +2 784 artillerías 31K infanterías 37 centinelas Motorizada (6), en Altojardín
Total:: 12.11 𖦏: 15.42
︎: 46320
: 37389
: Rápida #: 0.7
A efectos prácticos quedan inutilizados para cualquier otra misión u operación militar.
Objetivo
Organizar nuestra retaguardia con una administración civil leal y competente para tener regiones funcionales y eficientes. Reprimir a los elementos subversivos que sabotean nuestros esfuerzos de guerra.
Secundario, aprender el know-how para establecer el orden rápido en las nuevas regiones que liberemos.
Desarrollo de la misión
Bien, no sé si será la misión más importante de mi partida pero sí será la misión más importante del mes, de ahí el detalle y los recursos implicados.
El Caudillo, ahora que puede sentarse a analizar con calma la situación tras haber liquidado dos Ejércitos Federales se da cuenta de que la retaguardia es un puto caos y un desastre. Hay estraperlo, las cadenas de mando están rotas, el Estado está literalmente en descomposición y cualquier melón que tenga voluntad de hacerlo puede tomar la fruta madura del poder en muchas zonas. Hay que acabar, y de raíz, con toda esta situación.
Lo primero, se habla con Gabriel Rowan, el líder del Movimiento, le explicamos que ya es hora de ponerse a gobernar, que ya no somos activistas políticos ni la oposición, somos el Gobierno del Dominio y que hay que hacer las cosas bien, y si eso supone mimetizar estructuras políticas organizativas de probada eficacia aunque le desagraden, se hace. Ya habrá tiempo de experimentar cuando termine la guerra. Por supuesto, nada de DOBLES PODERES ni mierdas asamblearias. Solo Poder Estatal, que podrá ser ejercido, eso sí, por miembros del Movimiento. El Movimiento debe ser la argamasa que una a toda nuestra sociedad civil.
Por otra parte, el papel de Rufus D. Peake. Este tecnócrata va a reunir a otros cerebritos como él, véanse empresarios de éxito y altos funcionarios; y los va a poner a trabajar para nosotros bien ubicados, para que puedan tener influencia real. Si toca extorsionar y secuestrar a familiares de estas gentes (cof cof milicias de la Mano Verde cof cof División Añil cof cof) para ayudarles a decidir sobre qué deben hacer, se hace sin dudar. Y si se les puede sobornar, igual, pero queremos a las gentes más competentes cocinando, salvo los que sean RADICALMENTE socialistas/comunistas, con esos no hay nada que hacer y tocará matarlos, pero entiendo que serán minoría y la inmensa mayoría claudicarán de sus ideas con el incentivo adecuado.
Y por supuesto, represión. Para eso usaremos a la División Añil. Si el Gobernador Civil del Movimiento dice que hay que abrir fuego contra una manifestación de obreros en huelga, se hace. Juicios militares y rapiditos para todo cabecilla que localicemos que sea miembro de la Liga Socialista, y qué decir de los anarquistas y los comunistas radicales de Fossoway. Lo mismo con guerrilleros y tipos que les dé por poner dinamita en instalaciones estratégicas del Estado, a estos ni juicio, se les mata en el acto si se les descubre. El caos se ha terminado, y toca reinstaurar la paz y mantenerla con medidas extraordinarias.
Ya no hay medias tintas, o con nosotros, o contra nosotros, si las autoridades nacionales llegan a un pueblo tocará decidir, y si hay tibios serán tratados como enemigos y sometidos a escarnio público para que el resto se decidan rápido.
En cuanto a cambios de leyes, la sustancial es la abolición de las Regiones Federales. Se vuelve a una sola ley, la de Altojardín (para la que se crea una Prefectura especial aparte) y se reestructura el país en Prefecturas (a efectos prácticos regiones) y Departamentos (subdivisión de la prefectura, coincide con los pueblos marcados en mapa). Se irá redactando una Carta Magna muy conservadora, pero lo sustancial es mandar ATPC todas las reformas federales y aplicar la hoja de ruta de la dictadura conservadora de Marcus Rowan previa a la Republica Federal, por el momento.
Si quieres tener contexto de cifras, calcula entre 50000-100000 muertos en caso de que la misión sea un éxito. La represión nacional en España en retaguardia se estima sobre los 150 000 a lo largo de toda la guerra, pero claro, éramos 20 millones y aquí somos más de 80. Tendríamos que causar más de medio millón para igualar magnitud.
Localización
A lo largo de las provincias y territorios que gobernamos y de las zonas en disputa.
Esta es la situación que maneja la Junta de Gobierno. La zona amarilla con centro en Altojardín es zona controlada con mayor o menor tino y donde tenemos cierta autoridad. Los occidentales deberían retirarse sin mucho problema una vez empecemos a colocar a nuestros hombres a lo largo del Ferrocarril del Océano y de Roble Viejo, pero veremos a ver qué hacen. Tampoco vamos a presionarles mucho que no estamos en situación de fuerza, pero lo ideal sería que ya nos dejasen todo a nosotros para evitar la sensación de que hay fuerzas extranjeras de ocupación.
Intentaremos rascar la mayor cantidad de zona en disputa posible. Especial interés en Roble Viejo y en su base/Academia General Militar y en la línea de ferrocarril que nos une con las Marcas.
¿Tiempos de resolución? Pues como mínimo 5 días, misión lenta de cojones, porque esto hay que hacerlo bien. Decide tú que lo consideres será correcto.
Un ejército de tamaño 1 necesita 2 días para hacer su tour.
- 14 hexágonos de carreteras, a marcha muy rápida en 56 horas
[Aquí te pongo lo que le costaría hacer a la División Añil una “peinada” de la provincia de Robleviejo].
Roleo
El Caudillo podía ser tildado de muchas cosas, pero era hombre que sabía observar cuando la situación no evolucionaba de manera favorable. Estaba bastante disgustado con el curso de la guerra, la República había decidido que tenía que ser una lucha de supervivencia a vida o muerte empleando cualquier medio del que disponían para eliminarle, eliminando toda esperanza de un corto conflicto civil. Ahora debía igualar la apuesta si quería mantener esperanzas de victoria. Nada le amargaría más cosechar todos los triunfos militares y todos los fracasos políticos.**
Convocó a sus ministros y políticos del Movimiento para anunciarles que iba a detener por unas semanas las operaciones militares, y que debían de discutir métodos para implementar una administración civil leal y eficaz en las provincias liberadas, así como de reprimir con extraordinaria dureza y a cualquier coste los elementos subversivos y de propaganda que operaban en retaguardia. Y que una idea debía quedar clara en todo el Dominio: o nosotros, o contra nosotros. El Sur los necesitaba y era la hora de elegir.
Cuando la reunión terminó, el Caudillo quedó solitario en su despacho, meditabundo. Recordó un verso de La Estrella de Siete Puntas, el libro sagrado de la Fe, que decía así, “Por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”.

