Mision 17: Capitanes del hierro

POV

Korl Greyjoy

TOKEN

Korl Greyjoy
El Gran Kraken
Mi tierra es el mar

OBJETIVO

Conseguir un bono a la moral o un token si os parece mejor por mecánica del juego,

EJÉRCITO

-10 Tentáculos del Kraken

MISION

Korl lleva décadas mandando hombres, sabe sacar lo mejor de cada uno de ellos, ahora es el momento de dar lustre al talento.

En las islas del hierro se ha perdido la disciplina, la moral y el sentido de unidad. De pertenencia a una única causa. Korl sabe que un ejército es tan fuerte como lo es su espíritu, las mejores armas en manos de hombres son valor, lealtad y compromiso… No alcanzarán el objeto con la misma frecuencia que lo haría un grupo bien cohesionado y liderado debidamente.

En la antigüedad, cuando los hombres del hierro sembraban el pánico entre los continentales, los oficiales, los líderes de hombres eran líderes porque se lo ganaban, si bien es cierto que la nobleza tenía privilegios, entrenamiento y facilidad para llegar a mandar, cualquier hombre válido se hacía una nombre y acababa siendo rey en su barco y sobre todo en los corazones de sus hombres.

La disciplina, la moral, la camaradería venían de la mano de la capacidad de los capitanes del hierro, para llevar a sus hombres a la victoria y la gloria o la derrota y la muerte, pero aceptando ambos caminos con acero en las manos y un grito de guerra en sus gargantas.

Korl haría entrevistas entre sus oficiales de nivel medio, no quería desvestir sus navíos de sus capitanes habituales, pero tenientes y alfereces, guardiamarinas, jóvenes con experiencia mandando hombres pero sin mandos personales sobre navíos completos.

Buscaría la ambición, inteligencia, empatía y decisión. No quería déspotas de cólera terrible, quería líderes de hombres, quería hombres capaces de lanzar sus navíos contra el enemigo cuando se agotará la munición.

Quería guerreros que guiarán guerreros. Hombre su mujeres cuyos discursos fueran hechos y cuyos hechos pudieran cantarse en canciones.

Con su experiencia en navegación haría preguntas para evaluar su capacidad del aspecto técnico de mandar un navío. Mi tierra es el mar.

A quienes obtuvieran un buena valoración en este ámbito les forzaría a resolver conflictos y a formar equipos para resolver problemas. Tripulación del Gran Kraken y la hermana de Korl.

Y los que quedasen se enfrentarían al propio Korl en un partido de un juego de estrategia naval, como el hundir la flota al que jugaban los niños, pero más sofisticado y complejo. En un duelo a primera sangre con arma blanca. Y por último, en un juego psicológico en que Korl daría droga a sus pupilos y les sometería a toda clase de juegos para quebrantar sus espíritus y son sacarles alguna información sobre planes de Korl que previamente se les habría proporcionado a los candidatos en secreto.

LOCALIZACION

Aguas de las islas del Hierro

ROLEO

En siguiente post.

Korl estaba reunido con su hermana, Capitana del Gran Kraken y aunque fuera hermana del Comandante, era cercana a la oficialia.

Durante días, había recopilado opiniones de los capitanes de Destructores y submarinos. Había buscado tenientes ávidos de gloria, guardiamarinas con instinto para la navegación y algún sargento veterano que habia esquivado los ascensos por falta de interés, aversion a la burocracia o simplemente falta de oportunidad en el momento propicio

Cada candidato había recibido el visto bueno de su Capitán para postularse como candidato ante el comandante. Aún así, para reforzar lo que Korl buscaba, había hecho que cada candidato aportará la forma de al menos el 60% de la tripulación a la que estaba asignado.

Korl redactaba preguntas básicas de navegación, de alcance de artillería, de ángulos de ataque, de apagado de incendios, de resolución de conflictos, la mayoría de las preguntas tenían trampa. Los aspectos técnicos estaban dominados, si no, sus oficiales no hubieran dado el visto bueno, so pena de encender la ira de Korl. Korl quería ver cómo pensaban, como argumentaban y decidían, lo importante era sobre todo la parte de ejecutar lo que todos sabían que debía hacerse.

Aquí muchos cayeron, demasiada palabrería para convencer y poca convicción. Había algunos buenos, esos de probarían en el Gran Kraken. La tripulación era variopinta, se hablaban muchas lenguas y había muchos colores de piel. Korl les encargó crear tumultos que incluyeran a sus postulantes, su hermana creo disputas sentimentales fingidas entre los candidatos y algunos tripulantes, para evaluar como de resolutivos eran. Hubo de todo, una tripulante afirmó que la había violado uno de los candidatos, su marido y varios de sus amigos lo acorralaron y le amenazaron, el hombre, un sargento veterano que no tenía mucho interés en ser oficial realmente, respondió ante sus atacantes que no. El no había violado a la mujer, si que se la había follado, pero porque ella lo había pedido y que además les había gustado a los fos. Y a continuación afirmó que o se cuadraban todos y volvían al orden, o pensaba analizar y violar después a cada uno de ellos aunque le llevase toda la vida hacerlo. Los reclamantes, se miraron entre ellos y entre grandes risas se cuadraron y saludaron. Ninguno tenía duda de que el sargento de artilleria Highwey hablaba en serio.

Quedaba la prueba final, la lista de candidatos había menguado considerablemente. Korl desafío a todos ellos a verlo en un una partida de cyvasse modernos, en 3D, podías mover fichas en el plano y en vertical. Era muy confuso para muchos, pero un gran estratega debía ser capaz si no de vencer, de dar una buena batalla. Cuando aún tenían la cabeza embotada por el esfuerzo del cyvasse, Korl se levantaba de la mesa y abría su vitrina de armas o la puerta. A los que habían demostrado las cualidades buscadas les esperaba la prueba final, un duelo a primera sangre con su comandante.

O bono a la moral o token, eliges tú. Creo que sería más adecuado el token que simbolizara lo que buscas.

Token entonces.

La última prueba había terminado al amanecer. El sudor aún olía a hierro y sal cuando Korl y su hermana repasaban la lista de los supervivientes. Había buenos candidatos, disciplinados, precisos… y todos, a ojos de Korl, terriblemente aburridos.

—Falta alguien —dijo su hermana, dejando caer un informe sobre la mesa.
El papel olía a ron.

Se trataba del capitán Harl Drummond, un marino de voz ronca, piel curtida y mirada vidriosa. Había servido en tres flotas, desertado de dos, y pasado más noches en tabernas que en cubierta. Pero nadie sabía maniobrar un navío en tormenta como él.

Korl lo hizo llamar.

Cuando entró al camarote, Drummond olía a humo y alcohol, pero su andar era firme.
—¿Eres tú el que dice que puede manejar cualquier barco del hierro? —preguntó Korl, con una sonrisa contenida.
—Cualquier cosa que flote, señor. Aunque no prometo que llegue seca a puerto.

Su hermana rió; Korl no.
—Si te doy un barco, ¿me obedecerás?
—Si me deja beber en paz, hasta el fin del mundo.

Korl lo miró largo rato. Luego asintió.
—Perfecto. Bienvenido al infierno, capitán Drummond. No necesitamos santos. Necesitamos hombres que sepan sobrevivir.

*Y Drummond, de eso, sabía demasiado.
*

Recibes el token “El viejo Harl” representando a este capitán. Sin embargo, es un borracho y un broncas, y desertará tras 3 misiones en las que participe.

Menuda joyita, a ver qué se me ocurre para el. Pero vale, guay, es un token con personalidad.