[Misión 17] El Estado Confesional del Sur

PoV

Frank Tarly, el Caudillo

«Paso de buey, vista de halcón, diente de lobo y hacerse el bobo. La capacidad intelectual del Caudillo es bastante modesta, pero su habilidad para hacer prevalecer su punto de vista y de mantener cohesionado al Gobierno alrededor de su figura es indudable.»
— Rufus D. Peake, Ministro de Hacienda e Industria del Gobierno Nacional.

Frank Tarly nació como hijo primogénito del que habría sido antiguo señor de Colina Cuerno, de haber seguido los estamentos nobles vigentes. Eso no quiere decir que los Tarly hubieran perdido su poder, al igual que muchos otros aristócratas, supieron hacerse un hueco y adaptarse en el panorama político y social del nuevo régimen republicano. Su voz aflautada y su débil complexión no parecían presagiar que el joven fuera a seleccionar la carrera militar tal y como deseaba su padre, militar de carrera, pero no tuvo que forzar las cosas pues fue el mismo joven el que le solicitó el acceso a la Academia General Militar del Dominio. Allí se graduó sin grandes menciones y eligió como destino las Islas del Verano, en busca de aventura, ya que entonces eran un polvorín.

Allí se ganó sus galones combatiendo. Los nativos decían que había sido tocado por el Dios de la Fortuna, ya que pese a exponerse en primera línea con gran valentía al fuego enemigo nunca fue herido. Es allí, entre la oficialidad donde también forjó su carácter y su ideología conservadora, ante la decepción por la pasividad y falta de mano dura contra los nativos isleños por parte del Gobierno, y es allí donde consiguió ser ascendido a general, un logro impresionante dada su juventud. A nivel nacional, se hizo su gran nombre reprimiendo duramente la gran huelga sindicalista del Lago Rojo.

Es de talante prudente y no se arriesgará salvo que se vea acorralado. Su forma de hacer la guerra es pragmática y metódica, aplicando brillantemente los conceptos de los manuales de guerra más modernos, lo que por lo general le asegura la victoria en caso de que los hombres y los suministros sean iguales o superiores a los del enemigo. Esta prudencia también la aplica en las relaciones políticas, lo que llega a exasperar a muchos, que lo ven como hombre tibio o indeciso, cuando no directamente corto de entendederas. Sin embargo, el Caudillo es un maestro en el uso del tiempo y la demora, y sabe cuando hay que presionar para hacer valer sus postulados. Eso y su conocimiento del panorama político conservador lo hacen un hombre muy indicado para formar una coalición antigubernamental estable.

El Caudillo es un hombre ante todo pragmático y de ideas simples, pero inflexibles, «Un país de propietarios y no de proletarios», «Lo importante es que haya cierta paz y orden», «Lo que hay que hacer es favorecer a las clases medias», etcétera. Tiene la sabiduría de dejar a hombres más aventajados que él desarrollar esas ideas e implementarlas en el plano material. En lo personal, también es un hombre sencillo. Sus inquietudes intelectuales son nulas, le gustan las monterías, las carreras de caballos, el golf del Valle y pasar el tiempo con su mujer y sus dos hijas. Tarly y su familia son ciegamente creyentes en la Fe de los Siete y en sus enseñanzas: no faltan a ningún oficio religioso. Su desconfianza hacia los ateos es palpable y eso ha hecho que muchos le imiten por instinto de supervivencia en su respeto a la religión, aunque no crean en el fondo las palabras de los septones.

Convoca a los septones y clérigos importantes a nivel de Departamento y Prefecturas y se implica personalmente.

Tokens

Frank Tarly, el Caudillo

A pesar de lo que digan sus detractores, no se llega a ser el general más joven en activo del Dominio sin tener dotes de mando y organización. Es valiente y muy perseverante, inflexible, de rígidos principios, sabe cómo imponer su opinión ante los demás y sabe como mantenerse en la cima del poder en aguas revueltas. Se considera un instrumento de los Siete al servicio de su patria destinado a restablecer el orden natural de las cosas y el buen gobierno.

Se encarga personalmente de que se le den a la Iglesia sus prebendas hablando con quién toca. Incluso aparecerá en actos públicos en Altojardín para excitar a las masas, si toca.

Bajo palio

Tarly es un hombre profundamente pío de la Fe de los Siete y siempre ha proclamado su fe en público, gozando así de las simpatías del Septón Supremo y de buena parte del clero. Muchos fieles están asustados por el laicismo gubernamental y por el furioso anticlericalismo de algunos de sus socios, y ven en Tarly a un paladín enviado por Dios en defensa de sus creencias.

Se usa nuestra influencia en la Iglesia para implementar los cambios de manera adecuada.

Recursos estratégicos

No aplica.

Ejércitos

No aplica.

Objetivo

Sumar un punto (o dos si sale genial) al reloj de apoyo del clero. Lo queremos llevar al máximo esta semana. Después ya cocinaremos más cosas.

Desarrollo de la misión

Frank Tarly hace todo el papeleo necesario a nivel legal para tener un Estado Confesional con una única religión y para que la Iglesia no pague impuestos e incluso tenga una pequeña parte del presupuesto del erario asignado. El propio Caudillo aparecerá en público con las autoridades eclesiásticas para promocionar con su figura el acuerdo y conseguir el sincero apoyo de los grandes septones locales.

Localización

Altojardín y territorios con poder efectivo del Gobierno Nacional.

Roleo

El Caudillo era hombre de palabra y consideraba que había llegado el momento de pagar al Septón Supremo por sus declaraciones. Él en persona se encargaría de que el Estado Confesional con religión única y oficial y una Iglesia libre de impuestos e incluso financia por el erario estatal prosperase en el Sur. No obstante, la lealtad obliga, y la Iglesia debería empezar a colaborar activamente con su causa.

El Septon Supremo se declara a favor de la cruzada de liberación, apoyo total (si quieres currarte tú el relato, adelante, pero si no te ves con fuerzas lo hago yo)

Pero las cosas no son tan sencillas, muchos clérigos menores han levantado la voz y desde Antigua el Septon Thamarys ha condenado la posición de la iglesia de los Siete. Un cisma como el que no se veía desde que los Arryncanos (quienes de manera esperable están deeply concerned) rompieran la comunión llega a la iglesia. El Septo de Antigua ha roto la jerarquía y se declara autocéfalo, y a quién sigue cada septon en el Dominio es un lanzamiento de moneda.

De los ríos sabes poco, su absurdez religiosa (estando divididos entre seguidores de Desembarco y del Septo Ortodoxo del norte) no permite grandes influjos de la iglesia en la vida civil, pero de momento nadie rompe filas.

Occidente no dice ni mú, posiblemente a la espera de que el Canciller se pronuncie, pues su independencia del poder Lannister es muy limitado.

En la Tormenta la jerarquía apoya abiertamente esta declaración.

De los herejes Arryncianos y los extranjeros Rhoynar no esperas nada.

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Aleluya. La que he liado, pollito.