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Yara Umber
Mujer corpulenta, de cabello rojo intenso y trenzas, lleva siempre un abrigo militar pesado y botas de campaña. Ruda, leal a la causa boltonchevique pero crítica con la burocracia. Nacida en el año 676, tiene el respeto del pueblo y de los soldados. A sus 38 años tiene una dilatada carrera tanto periodística como sindical, goza del uso de las armas tanto como de la pluma, que usa de forma mordaz contra el academicismo burgués y las formas de explotación capitalistas.
Pese a su origen acomodado, su madre era tercera hija de Lord Umber y se había casado con un comerciante de pieles adinerado, acabó en los Campos de Trabajo del Norte a los 19 años, tras participar en unas huelgas metalúrgicas de Último Hogar donde mató a un soldado de las fuerzas policiales Stark. Con 23 años escapó a Puerto Gaviota, allí prosperó como columnista gracias a su narrativa agresiva. Conoció a Vladimir, con el que pronto entablaría una relación de reconocimiento y respeto mutuo, del que le separaría durante años sus posiciones ideológicas. Yara, idealista y utópica, tacharía al Bolton de revolucionario vengativo y de miope centralista. Vladimir, taciturno y reflexivo, disfrutaría de las luchas dialécticas y se mostró siempre amable y abierto al debate, reconociendo el valor literario de las obras y teorías de su camarada. Fue precisamente su teoría de la revolución permanente la qua impulsó su popularidad en el Norte, junto a su activo papel en la formación de las milicias de Último Hogar, que acabarían siendo la base del Ejército Rojo.
Tras la publicación de las famosas Tesis y viendo reflejado en ellas partes de su propia teoría, se fraguó una cooperación que llevaría a la pareja de revolucionarios a controlar todo el Norte, derrotando en el camino a los Blancos partidarios de los Stark, la intervención extranjera, e incluso a una parte de los antiguos camaradas del líder de los Boltoncheviques que no compartían sus métodos y que le habían acompañado desde su exilio en Braavos.
Hoy, Yara Umber es Comisaria del Frente Oriental y máxima autoridad militar del Norte. Se ha mostrado crítica con ciertos aspectos del ejercicio del poder, pero siempre se ha mostrado leal, esperando el ansiado día de ayudar al pueblo de Poniente a romper las cadenas que lo subyugan al capital y la tradición.
Tokens
Jinetes de oso
Cuerpo de caballería que comenzó a formarse en el siglo VI, en la Guerra de Skagos. Son un cuerpo montado pesado compuesto principalmente por los pueblos de las Montañas del Norte, donde se crían estos imponentes animales. Durante las políticas mercantilistas de los Stark, una pequeña parte de su sociedad consiguió invertir en una pequeña comunidad industrial que hoy se especializa en el ensamblaje de la Clase Medved.
El líder de la caballería norteña revolucionaria es Rodrick Wull, que monta un Medved Clase II. Su caballería no es rápida, es dura, especialista en cargas contra infantería y en atacar posiciones defensivas y cerradas. Especialmente hábiles en las montañas.
Exlporadores lacustres
Autóctonos del Cuello, muchos veneran a los Antiguos Dioses, pues entre sus pantanos y villas se ha cultivado durante siglos los antiguos saberes del Norte.
Los ejércitos que cuentan con lacustres entre sus filas cuentan con exploradores letales. Destacan en la exploración en llano, donde aprovechan cualquier modificación del terreno para disimular su presencia y rastro. Algunos de sus miembros son reclutados por la KGB para operaciones en campo no urbano.
Las fábricas de Atalaya de Aguasgrises, especializadas en exoesqueletos, son la base de la producción de mechas. Aquí se producen dos de los más técnicos, los Clase Voron y Orel.
Entre sus filas son famosos Jeyne y Roose Reed. La primera pilota un Voron III y su mellizo un Orel III. Solitarios e inseparables, se comunican constantemente con dos radios instaladas en sus mechas aunque las habladurías los conectan con los antiguos verdevidentes.
Yara Umber
Si Bolton no está presente Yara es sin duda es la más popular de entre los protagonistas de la revolución. Especialmente influyente en el ejército, es su máxima autoridad. Se destaca en la planificación y mantener alta la moral de sus tropas. Además, esta gran teórica empuja, con sus discursos, la revolución más allá de sus fronteras.
Diplomática hábil siempre que se trate de alentar la lucha de clases, estará con Bolton mientras considere que no se pervierte la revolución. Detesta a Ilyn Sefin.
Objetivo
Encontrar o crear rutas seguras para introducir armas en los Ríos y el Valle.
Misión
Yara se desplaza a la frontera para dirigir la misión en persona. Como personal clave no cruzará la frontera, pero dota de autoridad incontestable para que nadie dificulte el desarrollo de la misión.
Los exploradores lacustres están en su terreno, deben encontrar zonas del cuello poco vigiladas por ser imprácticas para los ejércitos, escásamente pobladas y sin valor estratégico. El avance será muy lento, para extremar las precauciones.
Una vez en la tierra de los ríos y todavía en lugar pantanoso deben cruzar el terreno sin ser vistos. Los mechas Orel III y Voron III, pilotados por Roose y Jeyne Reed pueden ayudar mucho en esta misión. Mechas de explotación y operaciones individuales, Roose dirigirá la ruta con los lacustres y su Orel III, de excelente movilidad. De ser descubiertos Jeyne y su Voron III, equipado con un cañón de precisión largo, eliminará el objetivo.
Una vez alcanzada la frontera con el Valle, entrarán en acción los jinetes de oso. Esperamos que las estrivaciones occidentales de las Montañas de la Luna no sean la frontera más vigilada. Si se logra cruzar deben construir un zulo a las faldas de las montañas para esconder armamento.
Localización
Desde Boltongrado hasta Frontera sur
Un pequeño grupo necesita un día y medio para ir desde Boltongrado hasta Frontera sur
- 3 hexágonos de carreteras, a marcha muy rápida, puente, en 12 horas
- 4 hexágonos de carreteras, a marcha muy rápida en 12 horas
- 5 hexágonos de carreteras, a marcha muy rápida en 15 horas
Total de la misión solo en desplazamientos 5 días y medio.
Ruta de los exploradores y jinetes de oso ida y vuelta.
Desde Frontera Sur hasta Estribaciones de las Montañas de la Luna
Un pequeño grupo necesita 4 días para ir y volver desde Frontera Sur hasta Estribaciones de las Montañas de la Luna
- 4 hexágonos de difícil, a marcha muy lenta en 48 horas
Roleo
– ¿Ya has despachado a ese sanguinario arribista? – Yara era una mujer brillante, pero las conjuras partidistas no era su fuerte --.
– Hablas del secretario general del partido – Vladimir estaba acostumbrado a sus desaires y trataba de canalizarlos en privado --, sopesa tus palabras y los oídos ante quienes las expones.
No podría haber mayor contraste entre personalidades en el norte. Yara Umber había entrado en la estancia con las botas llenas de barro, golpeando la puerta al abrirla y profiriendo insultos al clima, los ingenieros y los Otros sabrían que más. Normalmente su actitud orgullosa e incauta habría alegrado a Bolton.
– Lo que temíamos – arrojó un telegrama frente al café caliente de Yara, que se disponía a beberlo con avidez, mientras sus mechones rojos goteaban sobre el escritorio – la guerra empezará pronto.
– ¿Estamos preparados? – por una vez ambos interlocutores compartieron unas palabras con calculada frialdad --.
– Dímelo tú --señaló en el mapa un punto clave, un lugar pantanoso del Cuello donde un estrecha franja pantanosa les separaba de sus enemigos del Valle --. Tienes dos semanas.
A miles de leguas de allí, en un rancho rodeado por bosques de turbera fríos y pantanosos, dos hermanos pasaban las horas limpiando sus herramientas. Él, alto y delgado, de rostro pálido y mirada perdida. Ella, ligera y delicada, de mente despierta y ojos penetrantes. Roose tenía ante él un verdadero arsenal de armas semiautomáticas y otras cortantes, demasiado grandes para un hombre. La pequeña de los Reed, Jeyne, sostenía lo que parecía un fusil de precisión cuatro veces más ancho y dos veces más largo que los de un soldado corriente, un arma que puesta en vertical sobrepasaba su altura.



