Dunstan estaba en su oficina, como tantas otras veces, se había quedado dormido sobre la mesa, con el lapiz en la oreja y un reguero de saliba manchaba uno de sus ultimos dibujos. Suerte que no correspondian a su último trabajo importante. Solo eran diagramas que había estado rumiando, cabilando sobre la posibilidad de disparar cañones desde la cubierta de pesqueros o transportes que no estaban preparados para asumir el retroceso. Su idea estaba muy verde y no había daños en sus dibujos por unas pocas babas.
Lamaron a la puerta, eso fue lo que lo despertó. Mientras se colocaba las gafas y se ordenaba el pelo con las manos, emitió un sonido apenas audible que pretendía ser una frase.
-Adl, enta.
Se recompuso y volvió a hablar.
-Adelante, entra.
La puerta se abrio, su aprendiz le sonrio, le hizo un gesto como de una taza de su mejunge para desayuno favorito. Dunstan replicó con gestos que más que una taza pequeña queria un cubo. El aprendiz sonrio y se volvió hacia el exterior. Entonces anunció.
-Coronel Drumm, El General Almirante del Hierro, El Rey de los Naufragios Korl Greyjoy quiere verlo.
Dunstan se recolocó en la silla, no por su imagen, sino por respeto a su comandante en jefe.
Korl accedió a la estancia. Con un rápido movimiento dió un capón al muchacho que acababa de abrir la puerta. Sin sonreir ni volver a mirarlo, murmuró…
-Cachorro insolente… General Almirante del Hierro, El Rey de los Naufragios…
Dustan saludó a su comandante.
-Por eso yo no tengo hijos, seguro que serían unos hijos de puta.
Korl, aun sin sonreir. Le extendió una botella de un licor que parecia costar más que algunos pesqueros de Puerto Noble.
-¿Mi hijo progresa? ¿Esta entrenando con las armas además de antender tus enseñanzas?
-Si si, el chico pelea igual que putea, como su manestro o mejor. Dibuja como nadie y con el martillo tiene una precisión que si aún usaramos martillos para matar a nuestros enemigos, le haría tener un nombre famoso. Algo como Korl II Greyjoy “Martillo veloz” o alguna tontada así.
-Dejate de monsergas, aprieta al chaval. Mi heredero se ganara su herencia o no será heredero de nada. Tengo más hijos. Tu también los tienes como ya sabes. Y si, son hijos de putas, lo normal cuando solo follas con putas. Mantenerlos me cuestan un dineral, a ver si alguno es la mitad de util que tu.
-A veces me olvido de ellos. ¿Que tal estan? ¿El mayor pilota uno de los tentáculos?
-Lo he ascendido, ahora es el capitán tentaculo. Y por cierto, de los tentáculos quería yo hablarte. He dedicado horas a estudiar tus diagramas, tus estudios de viabilidad para mejorar la capacidad de fuego de nuestros nuevos submarinos. Te traigo la botella para celebrar el éxito de tu proyecto. Así que cuando te despiertes de la borrachera, quiero que te pongas a revisar los tentáculos, aplica tus nuevos diagramas. Son nuestros prototipos, la semilla de nuestro nuevo poder, imagino que a nivel hidrodinámico no se podrá hacer mucho. Pero haz lo que dicen tus diagramas, desnudalos de lo que no sea necesario, manten su estructura robusta y tosca, pero dales un lavado de tripas. Mejor su potencia de fuego, redistribuye su interior, hazlos más potentes. Afila sus dientes. O más bien, da fuerza y alcance a sus tentáculos.
Tenemos 440 submarinos más rápidos que los tentáculos, asi que no vamos a buscar su velocidad, pero son nuestro estandarte. Los quiero impresionantes por fuera, pero que lo sean más por lo que puedan hacer al enemigo. Dedicare a estos 10 navíos a neutralizar a las naves que comanden al enemigo. Tenemos grandisimas tripulaciones que si mejoras sus herramientas, conseguiran mantenerlos en la cresta de la ola de la modernización de la flota del hierro.
Para cuando el enemigo se plantee y desarrolle tecnologías que permitan detectarnos y devolvernos el golpe, nosotros tenemos que estar en lo más alto de la cadena trófica belica del mundo conocido, en el agua. Consideremos a nuestros mejores tripulantes de submarinos, nuestros técnicos de pruebas y a sus submarinos nuestro vehículo de avance tecnológico. Y tu, como siempre, la chispa que encienda nuestro motor de avance.
-Se hará como dices amigo mio. Pero no soy yo la chispa, la chispa eres tu. Yo soy el explosión que inicia el movimiento.
Dijo Dunstan golpeando la mesa con su puño endurecido.