Mision 23: Identidad, orgullo, proposito

POV

Korl Greyjoy

TOKEN

Ya no quedan Reyes de Sal

Anguilas

Nos expulsaron pero no nos fuimos del todo

EJÉRCITO

Infantería y artilleria convocada

OBJETIVO

Dar a la infantería y la artillería una estructura de orgullo e identidad. Que se traduzca en moral alta.

MISIÓN

Korl ha convocado tropas que vienen de todas las islas, aunque la mecánica del juego diga que vienen o no dentro de x días, asumo con vuestro permiso que algunos pueden ir llegando antes, si es aceptable, mi misión irán actuando a medida que lleguen y sobre los que lleguen. Si no, pues entiendo que será un fracaso y listo.

Ya no quedan Reyes de Sal, Aerion Pyke, convencido de que Korl es el rey de los naufragios, bendecido por el ahogado, ha puesto a sus seguidores a trabajar en ayudar a conseguir los objetivos de Korl, que implican nada más que devolver al mapa del mundo a los hijos del hierro en su máxima expresión. Sus seguidores son fanáticos y están a favor de lo que les diga Aerion que estén a favor.

Anguilas, Peter lleva matando poco menos que buceando, pero lleva toda la vida buceando. Sabe cómo moverse bajo el agua, sabe cómo trepar a un barco y matar en silencio. Sus anguilas llevan tiempo trabajando para Korl a sus órdenes, pero si vamos a la guerra, su unidad no debe ser solo de unos pocos hombres. Debe crecer.

Entre los hombres y mujeres que han permanecido leales a los Greyjoy, hay muchos descendientes de las viejas casas, que si bien seguro que nunca recuperarán el poder perdido tal y como lo ostentaron, si pueden recuperar el orgullo de ser quienes son.

Peter se encargará de entrevistar a los hombres que vayan llegando de entre los seguidores de Aerion y de los leales Greyjoy.

Korl ha convocado 6 unidades de infanteria y 3 de cañones para encargarse de los combates en tierra una vez desembarquemos tras pelear en el mar.

Estás tropas tienen formación básica como para considerarlos soldados, pero todos saben que entre los soldados hay auténticos guerreros en pequeña cantidad, son hombres y mujeres cuya valía y valor impresionan y arrastran. Son soldados estandarte. Aquellos que cuando los cobardes miran hacia atrás y piensan en huir, ellos piden avanzar.

Somos conscientes de de estos no habrá un gran número. Pero los identificaremos, para asegurar que las unidades de combate tengan personajes con este tipo de perfil, Peter les dar aún entrenamiento extra para mejorar su capacidad innata de arrastrar a otros sabiendo como pelear con más profesionalidad.

Adicionalmente estos hombres estarán entre los seguidores de una secta religiosa peligrosa alineada con los intereses de Korl y entre descendientes de viejas casas, Goodbrothers, Drumms, Harlaws, Botley, Sunderlys, Volmarks, etc.

Los une un propósito mayor que al de los demás, con lo que esperamos que escogiendo los, ubicándolos y dándoles un poco de entrenamiento, podamos obrar el deseado impacto en la hueste.

Dotarlos del orgullos de raza, de pueblo y de unidad que los haga fuertes ante las tribulaciones y adversidades que devengan en el combate.

LOCALIZACIÓN

Gran Wyk

ROLEO:

Poco a poco, los hombres del hierro acudian a la llamada de Korl. Algunos traian armas improvisadas, anticuadas. Desde hachas familiares a cadenas con cuchillos soldados en los extremos, ruedas dentadas convertidas en armas para hacer más mortíferos los puños, lanzas con mecanismos hidráulicos para atravesar corazas mecánicas, etc.

Algunos de ellos se reunian a la sombra de Aerión Pyke, que sin descanso animaba a los hombres a vivir la experiencia del retorno al origen, a iniciar una peregrinacion sangrienta, gloriosa y lucrativa a las ordenes de un lider guerrero en tierras del Dominio. Muchos se dejaban arrastrar bajo el manto de la religiosidad del visionario lider, normalmente eran gente varipinta, dentro de la norma de disparidad del hierro.

Sin embargo había otro grupo que si bien no compartía el discurso con Aerión, si compartia el objetivo de gloria y afan de lucro. Hijos de la antigua nobleza, que aunque no recoraban tiempos en que sus familias eran grandes si recordaban las historias. Ya no llevaban estandartes que los anunciasen, pero se podían ver tatuajes y chaquetas con imagenes que claramente hacían pensar en la huesuda mano de los Drumm, el campo de vero negro y sable de los blacktyde, luna sangrienta en campo púrpura de los wynch, la guadaña negra de los Harlaw, el leviatán negro de los volmark, el cuerno de guerra de los goodbrother, el arbol gris de los stonetree o las trombas marinas verdes de los Merlyn. Estos tenían avidez de recuperar el orgullo, habían crecido con las historias del pasado, se habían mantenido fieles a los greyjoy en su destierro y ahora era el momento de elevar su nombre a la gloria y sus gestas a las canciones populares.

Ambos grupos eran uno en realidad, el de los motivados, el de los que enfrentarían las balas los primeros y abririan el camino a los demás. Puede que el origen de su motivacion fuera distinto, pero queria el mismo objetivo, exito en la empresa que se disponían a acometer.

A todos estos los acogía Peter, los animaba a unirse a la hermandad que el encabezaba, la elite del ejercito de Korl. Sus anguilas, les daba derecho a ganarse la anguila retorcida roja de ojos negros que podrían lucir en sus cascos, chaquetas y tatuajes una vez completaran con exito su plan de entrenamiento. Plan que incluiría manejo de barcos, embarques y desembarques rapidos, submarinismo, pelea cuaerpo a cuerpo desarmado o con armas improvisadas, tiro con distintas armas, sabotaje de artilleria y maquinaria. Peter les ofrecía un pequeño exito que les diera ventaja distinguiendose en el combate venidero o favoreciera conseguir los objetivos de la fe.

Para evitar tener que rechazar a muchos, peter y su anguilas hacian las ofertas despues de observar a los recien llegados, siempre pedian opinion a alguien que los conociese de antes y ya estubieran en el programa.

Estaba repetido por error.

Día tras día, el campamento improvisado en Gran Wyk crecía como una ciudad hecha de hierro, cuero y fervor. Allí, donde antes solo se oían las gaviotas, ahora resonaban cánticos, risas roncas y el repique constante de armas siendo afiladas. La moral estaba tan alta que parecía un muro imposible de escalar.

Los veteranos que ya habían servido bajo Korl caminaban entre los recién llegados como profetas, narrando batallas pasadas y prometiendo botines futuros. Los jóvenes los escuchaban con ojos encendidos, deseosos de escribir su nombre en ese catálogo de gestas. Los herreros trabajaban sin descanso, y cada chispazo de las fraguas arrancaba un grito de aprobación: ¡Por el hierro! ¡Por el kraken!

Aerion Pyke, con su voz profunda y su misticismo incendiado, hablaba al amanecer y al anochecer. Sus sermones convertían la campaña en una cruzada sagrada, y aunque muchos no compartieran su devoción, todos bebían de su entusiasmo como de un pozo interminable. Sentían que el destino les pertenecía.

Peter y sus Anguilas examinaban a los voluntarios con calma depredadora. Cada selección era un honor. Cada rechazo, un reto. Los elegidos salían del entrenamiento tambaleándose, exhaustos… pero sonriendo.

Porque entre todos corría la misma certeza:

Esta vez, el mundo volvería a temer a los Hijos del Hierro.

Y ellos estaban listos.