PoV
Vladimir Illych Bolton
Hombre de 47 años, de rostro pálido y anguloso, barba recortada y ojos grises y penetrantes. Siempre viste con austeridad: uniforme de cuero oscuro y abrigo con cuello de piel. Intelectual, carismático y frío, convencido de la inevitabilidad histórica de la revolución. Tiene una voluntad férrea y una visión implacable del mundo.
Hijo bastardo de la baja nobleza de Fuerte Terror. Fue educado en la Ciudadela donde llegaría a forjar un eslabón de cobre, con sus aportes a la historiografía ponientí, y oro, por sus estudios en la teoría de matrices aplicados en la elaboración de modelos de economía planificada. Dejó Antigua durante sus estudios para la forja del eslabón de Acero. Toda guerra en la historia del continente había tenido un claro damnificado, la clase trabajadora. Él jamás ofrecería sus servicios a las nuevas clases dirigentes, que en los últimos 100 años habían copiado y perfeccionado las técnicas de la antigua aristocracia, haciendo más duras si cabe las condiciones de vida de los desposeídos.
Regresó a casa con 17 años, tras el juicio y ejecución de uno de sus hermanos por conspiración y traición. Aquello marcó su devenir profesional y vital. Durante casi 10 años Volodia, como le llamaban los amigos, se formó y realizó una activa participación sindical. Era un adolescente carismático y autodidacta, no tardó mucho en ser redactor de múltiples periódicos de corte republicano-socialista y colaborador de múltiples universidades e instituciones privadas de carácter ilustrado. En el año 694 fue exiliado a los Campos de Trabajo del Norte, de los que consiguió escapar tres años después. Un pequeño grupo de contrabandistas le condujo de Guardiaoriente del Mar a la ciudad de Braavos, done entró al servicio de un banquero como contable.
En Braavos, Vladimir entró en contacto con una pequeña red de inversores que financiaban partidos y asociaciones socialistas. Esta red le permitirá afincarse durante un tiempo en Lannisport, donde se unió a un grupo que fundó un periódico de tendencia revolucionaria que tuvo un papel vital en la estimulación de protestas que acabaron propiciando las recordadas Protestas de Kayce. Tuvo que huir tras el cese en las publicaciones de su periódico por miedo a las represalias de la Cancillería y desde entonces vivió a caballo entre varias ciudades del Imperio Dual, Occidente y el Reino del Valle Unido.
Volvió al Norte en el año 705, en los turbulentos sucesos que siguieron a la reforma agraria Stark, y su participación en la formación del Partido Boltonchevique resultó determinante para el devenir de la futura revolución. Sus contactos con revolucionarios de todos los reinos vecinos, la capacidad de financiar las milicias obreras con sus contactos en Bravoos y su popular ideario político, resumido en sus famosas Tesis, lo convirtieron en el líder del Consejo del Pueblo, máximo órgano ejecutivo del Partido y de la futura URSN. Hoy, 9 años después de la revolución, tras el ejercicio de un liderazgo activo y audaz, sus continuas victorias y la drástica trasnformación del mundo industrial norteño lo han convertido en un mito casi divino para un gran sector del Norte y una parte del socialismo internacional.
Tokens
Tradición sindicalista
Bolton, Yara, Mollen, incluso Ilyn y hasta el Maestre Renwyl. Todos los destacados revolucionarios norteños hunden sus raíces en lo más profundo del movimiento sindicalista. Cuando se trata de negociar, gestionar y dirigir a colectivos laborales no hay nadie mejor. Quizá la diplomacia con las clases dirigentes no sean lo suyo, pero militares, mineros, ferroviarios y operarios de las industrias, hasta campesinos de las granjas colectivizadas saben que sus grandes líderes actúan en su beneficio.
Domadores de huargos
Tras los eventos que relata la famosa novela de Choque de Reyes, de estilo profundamente romántico, se popularizó la cría y el comercio de huargos. Aunque siguen siendo escasos, algunos especímenes adornan jaulas en reinos extranjeros. Hoy, tras la revolución, la exportación de estos animales está prohibida y su uso está restringido a actividades como la caza o su uso en el cuerpo de criadores de animales del Ejército Rojo. Son perfectos para generar el caos, como guardaespaldas de generales y comisarios importantes o para actividades de rastreo.
Los domadores de Huargos son hostigadores profesionales y entre sus filas se forman a los jinetes de los Clase Volk. Su conocimiento del norte y su capacidad para desplazarse es inigualable.
Internacional obrera
– Vaelor Martillo, apodado “El Campesino”:
Delegado de la CNT, la Confederación Norteña de Trabajadores, la sección de la III Internacional del Norte. Es el elegido por Vladimir para representar sus intereses ante el resto de los miembros de la asociación. Mide unas imponentes dos varas y media y pese a no ser norteño forma parte del círculo de confianza de Bolton gracias a su carácter combativo y sus dotes de liderazgo. De carácter agrio, aunque sus amigos lo tienen en alta estima, proviene de una aldea de ganaderos entre Campoestrella y Colina Cuerno. Tras el golpe de Frank Tarly fue el líder de las columnas de milicianos que se enfrentaron al Caudillo. Fue testigo de como mataron a todos sus amigos y familiares y de como arrasaron sus tierras. Prometió venganza y acudió al hombre que cree que puede proporcionársela. Entiende que el causante de su dicha no es solo un solo hombre, sino las fuerzas reaccionarias del continente.
Tras la victoria de los revolucionarios norteños se creó la la III Internacional, separando a los socialistas reformistas de los partidarios de la acción decidida y la necesidad de partidos fuertes de vanguardia. Esta asociación de comunistas tiene grupos adheridos a lo largo de decenas de ciudades industriales en Poniente y Essos. Entre sus miembros más destacados se encuentran: Pate el Prudente (viejo héroe del socialismo utópico), Clarysse Estren (feminista de occidente, Albar Inkwell (político socialdemócrata del Valle de tendencia comunista) y Vaelor Martillo (soldado dorniense de origen campesino, miliciano revolucionario).
Ejércitos
- Gran ejército del Norte Veterano +1 12K artillerías 255K infanterías 18 caballeros 535 centinelas , en Los Gemelos (Ciudad) , grupo oro
Composición: artillery: 12263, infantry: 254642, mech: 18, powersuit: 535,
Total:: 125.69 𖦏: 171.80
︎: 520272
: 353299
: Lenta #: 7.1
Objetivo
Cruzar el río durante la próxima batalla.
Misión
La guardia fronteriza cruzó por la presa, pero el Gran ejército del Norte no tiene infraestructura que utilizar durante la siguiente batalla.
Mientras Yara avanza por el sur oeste de la ciudad, aislando sus suministros, Vladimir da la órdena a sus oficiales de que preparen el cruce del río.
Los trabajadores de Los Gemelos, dirigidos por Vaelor Martillo al frente de los trabajos y con los domadores de huargos evitando cualquier subersión, harán acopio de barcas o construirán nuevas. Prepararán una flota fluviar que permita cruzar a la infantería, mientras la artillería bombardea y los cubre desde el otro lado. En especial los mechas artilleros podrán cubrir con mayor precisión, atacando las zonas fortificadas enemigas al otro lado del río.
En esencia estos tokens no participarían en la siguiente batalla porque están ayudando al ejército a cruzar el río.
Si se necesitan materiales que no estén en la ciudad se utilizan suministros del Norte.
Recursos
1 mina de materiales en Skagos
Roleo
Las sesiones del Soviet de Los Gemelos se producían diariamente, las comisiones se estaban organizando y aunque el mundo rural ribereño se negaba a aceptar el nuevo orden, la ciudad que permanecía de lado boltonchevique parecía bajo control.
El mensaje llegó transcurrido el sexto día. La pellirroja por fin estaba en disposición de lanzarse contra el lado oeste de la urbe. No esperaba que Varamar diera grandes problemas y cada día que pasara desde entonces les dificultaría mucho el acceso a los suministros. La batalla final estaba cerca. Ordenó a Piedeacero y a Martillo que recorrieran cada sindicato y cada asociación, organizó una comisión de guerra aprobada por el soviet, los astilleros fluviales volvieron a funcionar. Para el segundo día tras sus órdenes casi un centenar de pequeñas embarcaciones se extendían en la ribera izquierda del río, en una gran plaza frente a lo que antaño fue el gran castillo de los Frey.
Cuando llegara la batalla, las fuerzas enemigas tendrían que defender su flanco expuesto y entonces les sería mucho más fácil desembarcar en la otra orilla.

