Mision 26: Que ellos vengan a nosotros

POV

Korl Greyjoy

TOKEN

Nos expulsaron pero no nos fuimos del todo.

Recursos; Minas de Gran Wyk

EJÉRCITO

OBJETIVO

Atraer la pesca a la costa de las islas. Para mejorar el ánimo de la gente que se queda en tierra, la salud en general y redirigir mano de obra a la industria y la guerra.

En realidad se podría resumir con un Token de economía o un recurso “mina” de pescado.

MISIÓN

Construir un prototipo de artilugio que permita aprovechar restos de comida para cebar a los peces en pntos fijos de la costa, de modo que atraiga a los peces durante ciclos de dias o semanas y así al fin del ciclo, poder entrar con pesqueros de caña y anzuelo a pescar lo que hayamos atraido. El plan consiste en hacer el prototipo, copiarlo cuando funcione y ubicarlo en playas para pesca desde la orilla y en los caladeros tradicionales que estan menguando.

Cebaremos a los peces, los capturaremos progresivamente y así aseguraremos un suministro de comida contínua, de calidad y a largo plazo.

El token usado representa a todos esos hijos de las viejas casas que no podrán acompañar a los mayores a la guerra, la siguiente generacion de guerreros del hierro encargados de asegurar que haya una siguiente generación.

LOCALIZACIÓN

Gran Wyk

ROLEO:

Korl Greyjoy hijo no viajaría al sur con su padre, el muchacho no estaba conforme, pero procuraba no mostrarlo. Seguia haciendo vida con sus amigos tras las largas horas en el laboratorio de Drumm. Pero esa tarde era especial, su padre iba a reemplazar a sus amigos.

Al terminar la jornada, su padre lo esperaba en la puertas del complejo. No hablaron, solo caminaron uno junto a otro. Durante minutos que parecieron horas, el padre ni siquiera miraba a su hijo. Fue el muchacho quien rompió el silencio.

-Padre. Quiero ir al sur contigo. Estoy preparado.

Korl escruto a su hijo con la mirada y le respondió.

-Deberías venir. Quiero que vengas, Pero no vendrás.

El chico no esperaba una respuesta tan contundente. Su padre, inflexible con todos, siempre era más padre y menos comandante con el.

-Padre. no lo entiendo, si crees que debería ir, yo quiero ir. ¿Porque no voy?

Korl suspiró. Su hijo era motivo de orgullo y aunque no mostrara afecto de padre como otros padres, siempre velaba en la sombra para que el chico alcanzara sus objetivos, sin ahorrarle esfuerzos pero soplando aire fresco tras sus velas.

-El primer motivo, guardiamarina. Es que tu comandante lo ordena. Normalmente sería el unico motivo, pero en esta ocasión, hay otros motivos. No eres un guardiamarina cualquiera, eres hijo del comandante de la flota del hierro. Tu papel va más allá de matar o morir por la gloria del hierro. Tu deber es el de prepara rla siguiente oleada. Yo voy a lanzar el primer golpe y espero que muchos más, pero tu mision es la de asegurarte que una vez vuelva a poner nuestro nombre en la boca del mundo, tu lo mantengas ahi.

Siguieron caminando. El muchacho rumiaba las palabras de su padre. Al llegar a la playa, el chico cambió de tema pero volvió a hablar.

-Solemos venir a esta playa a pescar. Nos gusta porque está protegida del viento e incluso tenemos una gruta que con marea baja nos permite guarecernos de la lluvia, a veces pasamos la noche aqui. Venimos, pescamos, cocinamos.

Korl asintió, rememorando sus días de juventud. El no había podido pescar de niño en las islas del hierro, pero sabia de que hablaba su hijo.

-¿Y que tal se pesca aqui? Por lo que se, nuestros pesqueros llevan años teniendo que alejarse de las islas para conseguir capturas decentes.

El chico sonrió y respondió.

-La verdad padre, es que hacemos trampas. Solo venimos a pescar al final de la semana, cuando no tenemos que trabajar al día siguiente. Pero en mi grupo siempre hay uno encargado de venir a la playa al final de la jornada y echar cebo en la orilla. La marea lo distribuye lentamente, pero los peces acaban acercandose en busca de más, asi que echamos el sedal y pican.

Korl miró con sopresa a su hijo y no pudo evitar preguntar.

-¿Le has contado esto a Drumm?

Con sorpresa el cho respondió.

-No. Al coronel no le gusta pescar.

Korl sonrió, la ingenuidad cándida de su hijo. Necesitaba un maestro de armas más duro, no por su habilidad, pero su caracter era demasiado dulce para su herencia.

-No digo que traigas a pescar a Drumm. Ya sabes como és, podría emborracharse y ahogarse o intentar toquetear a la hija de alguien. Ni por asomo. Lo que tienes que decirle es que hay observado que si cebas a los peces segun una secuencia de tiempo, consigues capturarlos a voluntad.

El chico dio un rtespingo. No necesitaba más.

-Quieres que mis amigos y yo le expliquemos al coronel nuestra estratagema para que el desarrolle un artilugio que haga el trabajo de cebado y así nuestros pesqueros necesiten menos tiempo para conseguir capturas suficientes y asi…

Korl interrumpió a su hijo.

-No exactamente, quiero que le digas al coronel que tus amigos y tu habeis ideado una manera de facilitar la pesca en las islas. Quiero que le digas que teneis permiso para hacer pruebas y prototipos, quiero que le digas que te de recursos para hacer que nuestras islas vuelvan a tener a los peces a la vista. Y quiero que me digas como vas a hacerlo.

El chico tragó saliba, las ideas se agolpaban.

-Pues, deberíamos fabricar un molinillo accionado por engrajaes y que funcionen como una reloj, resistente al agua salada, introducirlo en un tubo que pueda flotar y conectado al suelo con una cadena, como una boya. Si hacemos suficientes y los ubicamos en neustros caladeros tradicionales, podríamos mandar gente a echar en los molinillos restos de pescado y otros desperdicios de comida de los cuarteles. El molinillo iria triturando y el mar moviendo el cebo, cuando el cebo se acabase entrarian los pescadores. Y así en un ciclo contínuo.

Korl volvió a asentir y terminó la conversación.

-Guardiamarina. Ya tienes tus ordenes. Ponte a ello de inmediato.

El proyecto comenzó al amanecer del día siguiente.

Korl Greyjoy hijo reunió a sus amigos en la playa, extendió los planos improvisados en la arena húmeda y, con el entusiasmo propio de quien cree estar a punto de arreglar un problema ancestral, explicó el plan. Todos estaban excitados: trabajarían con Drumm, tendrían recursos, y quizá —solo quizá— podrían devolver a las Islas de Hierro un mar lleno de vida.

Durante semanas trabajaron sin descanso. Construyeron los primeros molinillos en los talleres del coronel. Drumm, sorprendentemente, mostró interés… o al menos algo parecido. Bebía mientras los muchachos le enseñaban el prototipo, pero asentía, murmuraba mejoras, añadía engranajes imposibles. Con su ayuda, los muchachos construyeron una docena de boyas cebadoras, reforzadas con acero herrumbroso y mecanismos de relojería.

Cuando por fin las botaron en los viejos caladeros, la emoción era contagiosa. Las boyas giraban, trituraban, soltando lentamente una nube aceitosa en el agua. Los pescadores, avisados, aguardaban con sus redes listas. Y por primera vez en años, hubo esperanza.

El primer día no hubo capturas.

El segundo, tampoco.

Al quinto, la marea trajo solamente cangrejos muertos y restos en descomposición que nadie pudo identificar.

A la semana, los caladeros apestaban a podredumbre. Algo, en lugar de atraer peces, los había ahuyentado más lejos aún. Algunos pescadores decían que el agua se había vuelto turbia, enferma. Otros, que los molinillos—tan ingeniosos—trituraban demasiado fino, creando una masa que los peces evitaban como si fuese veneno.

Al cabo de diez días, Drumm se presentó en la playa, ebrio, furioso y fascinado a partes iguales.

—Vuestros cacharros funcionan —gruñó—. Pero el mar no. A veces, muchachos, las cosas simples no quieren ser domadas por engranajes.

Korl hijo vio cómo retiraban las boyas, una a una, como soldados caídos. Su plan, tan brillante en su mente, había fracasado ante la inmensidad del océano.

Aquella tarde, sentado junto a su padre en el acantilado, murmuró:

—He fallado.

Korl Greyjoy padre negó con la cabeza.

—Has aprendido. Y eso es más valioso que mil peces.

El muchacho miró el mar oscuro.

Por primera vez, comprendió que liderar no era solo mandar avanzar… también era saber cuándo la marea estaba en tu contra.


No has tenido éxito y el token Nos expulsaron pero no nos fuimos del todo sufre un punto de daño.

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