MISION 3. A la mar (ETAPA 1)

PoV

Ser Marius Sunderland

Agente y Corsario

Tokens

Sir Marius Sunderland

Agente y corsario especialista en infiltrarse y mimetizarse entre el enemigo, escepcional espia y asesino.

Grandes Marinos

Token abstracto, naval. Modificador para todo aquello relacionado con lo naval, viajes, batallas navales etc.

Legado Pirata

Economía: Riquezas atesoradas tras décadas de piratearía.

Barracudas

Militar naval: Barcos rápidos con espolones serrados, especializados en inutilizar los barcos enemigos.

Hijos de las hermanas

Abstracto: orgullo de pertenecer a las islas, aumenta la moral y la tenacidad del personaje/guerreros.

Ejércitos

  • 1 de Villahermana (Alzado/Barcoluengos) , en En ruta grupo ROJO [Leva, Hda +2, Arqueros +1, Moral –1, Marinos, ] FUE: 12.15
  • 2 de Villahermana (Alzado/Barcoluengos) , en En ruta grupo ROJO [Leva, Hda +2, Arqueros +1, Moral –1, Marinos, ] FUE: 12.15
  • 3 de Villahermana (Alzado/Barcoluengos) , en En Ruta grupo ROJO [Leva, Hda +2, Arqueros +1, Moral –1, Marinos, ] FUE: 12.15

Objetivo

1a etapa del viaje desde Villahermana hasta Bastión de Tormentas,. Pasando por la Costa Bravosi donde asaltaremos barcos mercantes de Bravoos con el objetivo de subir la moral de las tropas y conseguir riquezas y suministros para el viaje.

Misión

Como gente de mar y piratas, mediante abordaje y las tácticas de nuestras “barracudas” especialistas en inutilizar barcos enemigos.

Localización

Costa Bravosi

Desde Villahermana hasta Braavos
Un ejército de tamaño 3 necesita 2 días y medio para ir desde Villahermana hasta Braavos

  • 7 hexágonos de costa, a marcha normal, embarcando, en 28 horas
  • 7 hexágonos de mar abierto, a marcha normal en 35 horas

Roleo

El sol naciente, un disco de fuego que se alzaba sobre el horizonte, proyectaba largas sombras sobre el puerto. El aire, fresco y cargado de salitre, anunciaba un nuevo día, pero no uno cualquiera. Era el día en que el “Martillo de Hierro”, con su imponente figura de madera oscura y acero, se preparaba para zarpar hacia la aventura. A su lado, otros tres barcos luengos, el “Colmillo del Lobo”, el “Cazador de Sombras” y el “Ojo del Kraken”, se erguían como lobos hambrientos, listos para aullar en la batalla.

Sir Marius Sunderland, un hombre de rostro curtido por el sol y la sal, de mirada penetrante y voz resonante, recorría la cubierta del “Martillo de Hierro”, su mirada de acero inspeccionando cada detalle. Su presencia, imponente y llena de autoridad, infundía respeto y temor en los corazones de los hombres.

“¡Aceleren el paso, hombres! ¡No hay tiempo para la pereza!” Su voz, un trueno que resonaba en el aire, se mezclaba con el crujido de las cuerdas y el martilleo de los remaches. “Tenemos que estar listos para zarpar al amanecer. Las olas de Braavos son traicioneras, y no podemos permitirnos ningún contratiempo.”

Los marineros, curtidos por el mar y la batalla, se movían con energía, atendiendo las órdenes de su capitán. Las velas, de un blanco impecable, se desplegaban con precisión, listas para capturar el viento. Los arcos se tensaban, las espadas se afilaban, y las jabalinas se preparaban, esperando el momento de clavarse en el corazón del enemigo.

“¡Asegúrense de que las espadas estén afiladas, los arcos tensos y las jabalinas listas!” La mirada de Sir Marius recorría la cubierta, su voz un torrente de energía. “¡No queremos darles a los braavosíes la oportunidad de defenderse! ¡Vamos a mostrarles el verdadero poder del Martillo de Hierro!”

Un gruñido de aprobación recorrió la tripulación. El capitán del “Colmillo del Lobo”, un hombre corpulento con una cicatriz que le cruzaba el rostro, se acercó a Sir Marius.

“El ‘Colmillo del Lobo’ está listo para devorar a los barcos de Braavos, Sir Marius. Sus guerreros están ansiosos por la batalla.”

“Me alegro de oírlo,” respondió Sir Marius con una sonrisa que no alcanzaba a llegar a sus ojos. “Que el ‘Colmillo del Lobo’ y el ‘Martillo de Hierro’ se conviertan en un terror para los barcos mercantes. Y tú, capitán, asegúrate de que el ‘Cazador de Sombras’ y el ‘Ojo del Kraken’ estén preparados para la batalla.”

“A por ellos, Sir Marius!” gritó un marinero desde la proa, su voz llena de entusiasmo.

“¡Hombres!” La voz de Sir Marius resonó en el puerto, llenando de emoción a la tripulación. “Se acerca el momento! ¡Prepárense para luchar por la gloria, por la riqueza, por el Martillo de Hierro! ¡Vamos a mostrarles a los braavosíes lo que significa enfrentarse a los hijos del mar! ¡Vamos a abordar sus barcos, a reclamar sus tesoros, y a hacerles saber que el mar pertenece a los valientes, no a los cobardes! ¡Que las velas se desplieguen, que las espadas brillen, y que el Martillo de Hierro se convierta en una leyenda en las costas de Braavos! ¡A por ellos!”

Los barcoluengos, impulsados por el viento y la determinación de sus tripulantes, se deslizaron fuera del puerto, navegando hacia el horizonte. El “Martillo de Hierro”, liderando la flota, se convertía en una sombra oscura que se fundía con las olas, mientras sus tripulantes, con los ojos llenos de ambición y los corazones rebosantes de furia, se preparaban para la batalla.

La tripulación recibió la orden con júbilo, estaba claro, no podía ser de otra manera, todas esas chorradas de Lord Sunderland de marchar contra los Greyjoy no eran más que una burda excusa para dedicarse a lo que siempre habían hecho: la rapiña. Y Ser Marius y sus hombres lo hicieron muy bien. Quizá demasiado bien.

No solo consigues repostar provisiones (a efectos prácticos considera que has desembarcado en una ciudad y te has reaprovisionado) si no que la moral de tus tropas aumenta en un +2. Además, Ser Marius Sunderland queda mejorado, pero… sabes que los braavosis no olvidarán una afrenta tan cerca de sus costas, eso sí, no saben quiénes sois. Si los resultados de su vendetta te salpicarán, eso, ya… no parece preocupar a Ser Marius demasiado.