Misión 30.- Avance a Aguasdulces

PoV

Klaus Lannister (Lyonel Marbrand)

Descripción del PoV

Hombre de mediana edad, calculador y carismático, mantiene un férreo control del poder a través de su visión de unidad nacional y supremacía tecnológica; su ideología brillante se enfrenta a contradicciones íntimas y a rivalidades militares que amenazan con fracturar el régimen desde dentro.

Tokens

Otto Brax, Mariscal de Occidente

Descripción del token

General veterano y disciplinado, adalid de la guerra preventiva, ha forjado al ejército moderno en torno a la doctrina de eficacia y jerarquía; su rigidez táctica y su rivalidad soterrada con Klaus lo convierten en una espada útil, pero también en una sombra peligrosa.

Ejércitos

  • 1 de Regulares del Colmillo Dorado 4K artillerías 190K infanterías 8 caballeros 150 centinelas , en Forca Verde , grupo negro
    Composición: artillery: 4000, infantry: 190000, mech: 8, powersuit: 150,
    Total: :military_medal:: 58.60 𖦏: 72.30 :heart:︎: 276000 :military_helmet:: 222158 :man_running:‍: Lenta #: 4.4

Para mover este ejército se el carbón de las Minas de Colmillo Dorado.

Objetivo

Una vez establecido el frente de los Ríos (mapa), los Regulares de Colmillo Dorado avanzarán posiciones para tomar Aguasdulces, no se comprometerá toda la línea ya que hay que mantener el frente. El objetivo es testar las defensas de Aguasdulces y evaluar con que fuerza defensora se cuenta.

Misión

    1. Avanzar sin comprometer la totalidad de la línea, manteniendo una reserva capaz de sostener el frente en caso de contraataque.
    1. Penetrar el anillo exterior de Aguasdulces y provocar una respuesta defensiva.
  • 2a) Si la resistencia es escasa o inexistente: tomar la ciudad por golpe rápido, asegurar el puente principal y consolidar un perímetro defensivo.
  • 2b) Si las defensas son significativas: establecer línea de asedio, desplegar artillería pesada y preparar bombardeos selectivos para quebrar la moral y la estructura defensiva.

Localización

En realidad los Regulares de Colmillo Dorado ya se encuentran desplegados sobre el terreno (mapa), por tanto la distancia a recorrer es menos de 1 hexágono.

Desde Forca Verde hasta Aguasdulces
Un ejército de tamaño 2.0 necesita medio día para ir desde Forca Verde hasta Aguasdulces

  • 1 hexágono de carreteras, a marcha normal en 9 horas
  • Se espera que lleguen el viernes, 28 de noviembre de 2025

Roleo

Despacho del Estado Mayor de Occidente

Remitente: Lyonel Marbrand, Secretario del Herr Kanzler
Destinatario: Mariscal Otto Brax, Comandante del Frente Occidental
Asunto: Orden de avance y reconocimiento ofensivo sobre Aguasdulces


Mariscal Brax,

Por orden directa del Herr Kanzler, queda autorizado el avance limitado de los Regulares del Colmillo Dorado desde sus posiciones en Forca Verde hacia el sector de Aguasdulces. El frente del Tridente ha sido estabilizado y es imperativo determinar cuanto antes la solidez real de las defensas fluviales enemigas.

El Herr Kanzler recalca que esta acción no es una ofensiva general, sino una prueba de fuerza para calibrar la capacidad real de los Ríos. Las conclusiones determinarán la siguiente fase de la campaña.

Ejecute.
Informe resultados cada dos horas.

A llegar a las inmediaciones de Aguasdulces puedes comprobar que la ciudad se estaba preparando para la llegada. Sin embargo, no han tenido tiempo de establecer el perímetro defensivo que requería la correcta defensa de la ciudad lo cual no significa que puedan hacerte frente ya que las fuerzas concentradas te superan en número.

Órdenes de batalla, por favor.

Aprovechando que Aguasdulces no ha completado su perímetro defensivo, avanzaremos de inmediato para ocupar las posiciones clave y elevadas que dominan la ciudad. Desde estas alturas desplegaremos nuestra artillería, buscando obtener una ventaja inicial antes de que el enemigo pueda organizar su defensa.

Una vez aseguradas estas posiciones, lanzaremos un ataque rápido y controlado sobre los accesos principales con el fin de sondear sus fuerzas y medir su capacidad de respuesta. Si la falta de organización enemiga permite obtener avances y control de los accesos y estabelcer un cerco, lo aprovecharemos; sin embargo, la batalla será tratada como un tanteo táctico, no como un asalto suicida.

El objetivo prioritario es minimizar nuestras propias bajas: para la moral de la tropa es esencial que su general demuestre prudencia y no desperdicie vidas. Si la resistencia resultara más dura de lo previsto, mantendremos las posiciones ventajosas y fijaremos una línea sólida para iniciar un bloqueo, sin comprometer innecesariamente a nuestras fuerzas.

Por otra parte, se mantendrá un contacto directo con el centro logistico ocupado por nuestra 1ª División Motorizada, solo para el caso de que se pudiera comprometer el frente de batalla por la superioridad de las tropas de los Ríos, en ese caso se solicitaría la movilización del ejército de reserva (recordar que se mueve con carbón procedente de Colmillo Dorado y que tiene la línea logística asegurada por misión)

La mañana en que Occidente avanzó sobre Aguasdulces, el aire ya olía a hierro molido. No hubo cargas gloriosas ni columnas triunfales: solo un avance prudente, medido, como quería el mariscal Otto Brax. Los Regulares de Colmillo Dorado desplegaron en abanico, buscando el anillo exterior de la ciudad, esperando encontrar nervios, improvisación… un error.

No lo hubo.

Cuando los primeros batallones occidentales cruzaron los campos bajos, la tierra se abrió en fuego. Ocho mil cañones del Imperio Dual despertaron casi al unísono. La Operación “La Trituradora” había comenzado. La contrabatería fue inmediata y devastadora: cada destello occidental era respondido por tres, guiados por centinelas mecánicos encaramados a las torres de Aguasdulces, ojos fríos corrigiendo el tiro con precisión quirúrgica. Las baterías de Occidente empezaron a caer antes de terminar de desplegarse.

La vanguardia occidental chocó con la Línea de Avanzada: cuarenta mil hombres que no retrocedían, que hostigaban los flancos, empujando a los atacantes hacia un centro que no era una brecha, sino una boca. Allí aguardaba la Muralla. Trincheras profundas, túneles vivos, ametralladoras ocultas. El fuego de saturación occidental se estrelló contra tierra endurecida y hormigón enterrado.

Brax ordenó detener el avance y cavar. Ya era tarde.

Cada palada occidental era respondida por un ajuste de tiro. Cada intento de maniobra encontraba barro, fuego cruzado y sabotajes nocturnos. En la ciudad, la población civil convertía calles en laberintos: barricadas móviles, pasos cegados, trampas diseñadas por ingenieros que no dormían. Aguasdulces no esperaba ser tomada; esperaba devorar.

Cuando Occidente intentó forzar un empuje mayor, los mechas de la Real Guardia de la corona del Cuervo surgieron como relámpagos de acero, sellando brechas, aplastando concentraciones, desapareciendo antes de poder ser fijados. No eran muchos pero sí el doble de los mechas clase JAM de Occidente.

Al tercer día, los Regulares estaban exhaustos. Al quinto, desorganizados. Al séptimo, rotos. La retirada fue tan sangrienta como el avance. Donde Occidente había desplegado cerca de doscientas mil tropas, tres de cada cuatro quedaron en el barro del Tridente.

En Aguasdulces, Krevyn Vypren observó los informes con el rostro inmóvil. Diez mil bajas. Un precio asumible.

La ciudad seguía en pie.

Y Occidente había aprendido, demasiado tarde, que no todas las guerras se ganan avanzando.


Causas unas 10000 bajas al ejército enemigo.
Sufres unas 150000 bajas en tus tropas.