PoV
Daenor Targaryen
Órdenes directas del Archidragón Targaryen.
Tokens
Fuego y Sangre
Una orden directa del Archidragón no puede ser discutida por sus generales.
Objetivo
Conseguir un nuevo general apra el token Alcázar Burdeos.
Misión
Existen otros generales enviados a las tropas de Antigua por los EUE, así que la cuestión es conseguir el segundo al mando para el control de aquellas tropas.
Roleo
La noticia llegó a Antigua envuelta en códigos y sellos negros, transmitida por canales que no figuraban en ningún registro civil. No fue anunciada en plazas ni leída en templos. Fue confirmada en salas cerradas, ante hombres y mujeres que sabían exactamente lo que significaba. Rhaegel Fuegoscuro había muerto.
La confirmación oficial, llegada desde el mando naval provisional, hablaba de traición, de una flota saboteada desde dentro, de estandartes enemigos ondeando donde no debían. El nombre de los Greyjoy era innegable.
En el Complejo Militar de Antigua, la base terrestre de los Estados Unidos de Essos, el impacto no fue de caos, sino de reordenación inmediata. Protocolos activados. Guardias duplicadas. Canales de mando revisados.
Y, como si el sistema mismo lo hubiese previsto, todas las miradas se dirigieron hacia el segundo al mando de las fuerzas desplegadas en la ciudad. Aelyx Tharon, nacido en Nueva Valyria.
No provenía de una casa noble ponienti, ni de los linajes tradicionales del Dominio. Su familia había sido parte del primer éxodo técnico-militar que acompañó a la fundación de los Estados Unidos de Essos: ingenieros, estrategas, oficiales formados en academias donde la sangre importaba menos que la capacidad de mando bajo presión.
Tharon había servido en Tyrosh, en operaciones de contención urbana; en Volantis, supervisando perímetros industriales; y más recientemente en Antigua, como enlace entre las tropas terrestres y la flota. Era conocido por una cualidad poco común: convertía la disciplina en lealtad, no por miedo, sino por claridad.
Cuando se confirmó la muerte de Fuegoscuro, Aelyx Tharon no pidió la palabra. Simplemente ocupó el lugar que había quedado vacío. En la sala de mando, frente al mapa holográfico del Mar del Ocaso, habló sin elevar la voz:
Ordenó que las unidades terrestres permanecieran en estado de alerta prolongada, no de guerra abierta. Que se aseguraran rutas, depósitos, ingenieros y comunicaciones. Nada de movimientos impulsivos.
Ese mismo día, un comunicado interno circuló por los cuarteles: el mando terrestre de Antigua quedaba bajo control directo del General Aelyx Tharon, a la espera de órdenes del Archidragón y del alto consejo militar de Nueva Valyria.