PoV
Iván Karstark, el Primer Sable del Norte
«Es una inmensa desgracia para el Norte que tanto talento haya sido depositado en manos de un aristócrata tan miope y reaccionario. Y es una inmensa desgracia para la revolución mundial que siga respirando un día más. Su imagen inspira a muchos otros a seguir su ejemplo y a mantener al mundo atado con las cadenas del viejo orden.»
— V.I. Bolton.
El príncipe Iván Karstark es un aristócrata norteño exiliado de su patria tras acabar en el bando perdedor de la guerra civil. En un momento dado, en el Norte se otorgó el cargo de príncipes a los que pudieran probar descendencia directa de los Stark de Invernalia, siendo los Karstarks agraciados con este título.
En su juventud fue enviado a estudiar al Dominio junto con otros aristócratas norteños animados por el monarca Stark, en un intento de modernizar y reformar su atrasado reino aprendiendo de naciones más avanzadas. En la Academia General Militar del Dominio estudió con Frank Tarly y trabaron cierta amistad antes de regresar a su hogar y tratar de implementar lo aprendido en el ejército norteño.
Durante la guerra civil norteña luchó por el bando monárquico con gran lealtad y ferocidad, mostrando grandes dotes de mando, siendo apodado El Primer Sable del Norte. Su hijo primogénito murió en batalla, su mujer y sus padres fueron asesinados por los revolucionarios junto a su hija más joven; quedando solo vivos sus hijos gemelos (varón y mujer), que consiguieron esconderse y unirse a él en los últimos meses de la guerra. Continuó luchando contra los revolucionarios incluso cuando ya el rey había sido ejecutado y sobrevivió aislado con su ejército por seis largos meses a las fuerzas revolucionarias boltoncheviques. Consiguió huir del Norte con más de doscientos mil opositores al régimen comunista en una épica y trágica epopeya conocida como la Marcha Sobre el Hielo, siendo evacuados en el Cabo Kraken por una flota confederada del Oeste y del Dominio. Él y muchos de sus seguidores se asentaron en el Sur, otros marcharon al Valle y al Oeste. Es un héroe de los reaccionarios y conservadores del continente y una figura respetada y reconocida por muchos.
Su última gran gesta fue evadir a pie y en solitario el arresto domiciliario al que había sido sometido por el gobierno de Aelinor Redwyne para unirse a la rebelión general Tarly en Colina Cuerno. Pronto el Caudillo lo introdujo en su Estado Mayor, sabiendo que contaba con un muy valioso activo para las guerras venideras.
Iván Karstark se ha convertido en un republicano, pero es partidario de un poder fuerte y autoritario capaz de mantener atado a los elementos más revoltosos de la sociedad -empleando cruenta represión sin dudar contra ellos- al tiempo que se conserva un mínimo de paz social y se implementan las reformas necesarias para resolver los grandes problemas del país.
A diferencia de otros grandes terratenientes, Karstark es consciente del problema agrario, sabe que la indiferencia de los campesinos -el grupo social más mayoritario y el que podría haber decidido la guerra- es lo que le hizo perder en el Norte y está a favor de la creación de una clase campesina de pequeños propietarios, de abolir la propiedad comunal y de expropiar o gravar a los terratenientes la posesión de tierra sin cultivar. En el resto de cuestiones es conservador, aunque abierto a pactos, salvo con los comunistas, a los que considera un cáncer a extirpar.
Dirige personalmente la operación
Tokens
Príncipe Iván Karstark, el Primer Sable del Norte
El príncipe Iván Karstark es una leyenda viva para muchos. A su gran magnetismo personal favorecido por su planta marcial se le suman sus grandes dotes para la táctica y la organización, su sensatez, caballerosidad y sentido del deber. Ha aprendido mucho de su amargo exilio y de la derrota que sufrió en el Norte a manos de los boltoncheviques. Está decidido a que no se repita la misma tragedia en su nueva patria.
Se pone al mando de las tropas del Oeste y asume el mando directo.
Recursos estratégicos
1 unidad de combustible del Canciller. Que la ponga él de dónde sea.
Caso de que no quiera pues la ponemos nosotros porque esto hay que moverlo ya y paso de desastres coordinativos, la pongo yo de Altojardín y ya me la cobraré después.
Ejércitos
Los que tenga el Canciller el Robleviejo.
Objetivo
Mandamos a Iván Karstark a recoger el ejército de los cabezas cuadradas que no pueden moverse sin general de renombre, no vaya a ser que les secuestren los Caminantes Blancos; y lo llevamos de vuelta a Altojardín. Sigh.
Misión
Seguimos la ruta establecida en la imagen:
Localización
Provincia de Robleviejo.
Desde Altojardín hasta Robleviejo (EL PRÍNCIPE IVÁN VIAJA A ROBLEVIEJO A RECOGER LAS TROPAS)
Un pequeño grupo necesita un día para ir desde Altojardín hasta Robleviejo
- 5 hexágonos de carreteras, a marcha rápida en 23 horas
- Se espera que lleguen el martes, 23 de diciembre de 2025
Desde Roble Viejo hasta Altojardín
Un ejército de tamaño 5.0 necesita un día y medio para ir desde Roble Viejo hasta Altojardín
- 5 hexágonos de carreteras, a marcha rápida en 43 horas
- Se espera que lleguen el jueves, 25 de diciembre de 2025
Roleo
“¿Pero como pueden estar tan ridículamente apegados al Código Militar?”. El príncipe norteño no entendía absolutamente nada. El Canciller había enviado a Altojardín una nota solicitando el envío de un general y altos mandos capaces para hacerse cargo del control del Ejército del Oeste acantonado en Roble Viejo, para ser desplegado como el Estado Mayor Nacional considerase. El Oeste tenía a todos sus mandos ocupados en otros frentes y no se podía desplazar un ejército sin buenos generales al mando, según establecía su código militar.
Por un lado, celebraba que al fin se hiciera algo con ese ejército que llevaba semanas quieto sin que nadie supiera por qué. Por otra parte, se desesperaba de la rigidez de los cabezas cuadradas que tenían por aliados, que en aquellas circunstancias resultaba molestísima; ¿no tenían tenientes y coroneles que pudieran asumir el mando en tan sencilla misión? El territorio estaba asegurado, tan solo tenían que seguir el trazado de una línea férrea.
Con el visto bueno del Caudillo, el norteño abandonó sus obligaciones y se dispuso a obedecer la orden. Era decisivo asegurar Altojardín antes de movilizar el ejército del Caudillo, así que cuanto antes pudieran movilizarse, mejor. El Ministro de Hacienda e Industria también recibió sus órdenes para garantizar la logística y el desplazamiento de los ejércitos en los trenes sin que hubiera retrasos ni embotellamientos innecesarios.

