Misión 4: Burocracia

PoV

Alester Vance

Un veterano de guerra. En otros tiempos su vida sería diferente. Pero los tiempos en los que las espadas bastaban para mantener el poder llegaron a su fin siglos ha. La política y la diplomacia hacen estragos en algo tan sencillo como la cadena de mando de la disciplina castrense. Obligado a participar en un juego que detesta busca lo mejor para el Imperio. Un verdadero patriota que vive en una época para la que no ha nacido.

Serio, de rostro curtido por las cicatrices de cientos de escaramuzas, las inclemencias meteorológicas de decenas de campañas, aceptó el puesto de mando de un ejército desorganizado con el objeto de profesionalizarlo y prepararlo para la situación geopolítica que se avecina. Intenta mantener la cohesión de un ejército dividido entre lealtades nobiliarias, tensiones étnicas y falta de coordinación logística.

Desconfía tanto de los Bracken como de los Blackwood y aboga por la reforma del ejército hacia uno federal, donde la única enseña que importe sea la de la lealtad al Tridente.

En persona

Tokens

Alester Vance, Alto Mariscal del Imperio

Alester Vance es la viva imagen del puesto. Veterano de guerra de probada valía y sobrados conocimientos estratégicos, fue elegido por unanimidad entre sus pares pese a tratarse de un Coronel y no de un General.

Ostenta el poder militar supremo (Ejército, Armada y Aire) cuando se declara el estado de guerra por votación parlamentaria. En paz, su competencia se reduce a la Escuela Imperial de Oficiales y la Unidades Militares. Es elegido por los oficiales de mayor rango y es un Coronel veterano, de amplia experiencia, valorado por sus conocimientos estratégicos.

Supervisa en persona el contenido del informe y lo firma.

Escuela Imperial de Oficiales

Institución fundada en Aguasdulces para formar a los oficiales del ejército común, con el fin de superar las sensibilidades y mandos divididos de las fuerzas Bracken y Blackwood. Proporciona oficiales preparados para dirigir un ejército complejo y es la vía para que ambas Monarquías acepten un mando militar ajeno a su confianza.

Representa a los oficiales que redactan el informe

Ejércitos

No hay ejércitos implicados.

Objetivo

Redactar un informe muy concienzudo acerca del buen funcionamiento del Ejército Imperial y su cadena de mando.

El objetivo de ese informe es presentarlo al Parlamento llegado el momento para obtener una opinión favorable de la propuesta de ley que pueda hacerse al respecto o de la necesidad de declarar el estado de guerra.

Misión

Conocida la situación en Colina Cuerno, debemos prepararnos para lo peor.

En el mundo de burócratas en que vivimos, Alester Vance no puede hacer otra cosa que rendirse a la evidencia y jugar con las cartas que le han repartido.

Basándonos en el correcto funcionamiento, eficiencia del Ejército Imperial:

  • Ejército Imperial 2K artillerías 80K infanterías 13 caballeros 240 centinelas Motorizada (12) , en Harrenhal
    Total: :military_medal:: 31.40 𖦏: 35.70 :heart:︎: 174000 :military_helmet:: 96253 :man_running:‍: Normal #: 1.9

Los oficiales llevarán a cabo un concienzudo informe que plasme el beneficio en términos económicos, logísticos, velocidad de respuesta, etc.

Con el objetivo de que pueda convencer a todas las partes de que la cadena de mando común debe ser la forma de operar en los aciagos tiempos que se prevén.

Localización

Harrenhal.

Roleo

El Cuartel General olía a cera y papel nuevo. La noticia del Estado de Guerra en Colina Cuerno —la chispa que encendía la guerra civil en el Dominio— había caído sobre los hombros del Alto Mariscal como una condena.

— Necesito una orden, no supervisar un ensayo — gruñó Vance, golpeando el grueso informe sobre su escritorio. El documento, redactado por la Escuela Imperial de Oficiales, detallaba con precisión burocrática las ventajas del mando único federal: ahorro de costes, eficiencia logística, y la velocidad de respuesta que el Tridente necesitaría.

Sus ojos recorrieron el titular: Una Visión de Cohesión Estratégica.

— ¡Es una guerra, no una auditoría! — pensó amargamente.

Sabía que el informe, aunque repugnante, era su única arma en el laberinto burocrático en el que vivían. Era el martillo del Alto Canciller. Si el Parlamento no declaraba el estado de guerra y el mando único, el Tridente se rompería antes de que la guerra llegase al río.

Vance cogió el informe, su rostro curtido reflejando la frustración del veterano atrapado en la burocracia. Lo firmó con un trazo seco: — Envíen esto al Alto Canciller. Y movilicen la Unidad Operativa. De inmediato —.

Tienes éxito: se obtiene un +1 en una misión posterior relacionada. Tarda más debido a que poner orden de un ejército donde hay elementos que no aceptan a otros lleva su tiempo.

Alester Vance observaba el mapa extendido sobre la mesa, manchado de vino y sudor. Afuera, los tambores del campamento resonaban con desgana. Dentro, los capitanes discutían —no sobre estrategia, sino sobre quién merecía más méritos, quién había fracasado en la última maniobra, quién debía dirigir la próxima ofensiva. Cada palabra era una daga lanzada al orgullo, no al enemigo. Vance apretó los puños, conteniéndose. “No ganaremos la guerra con lenguas afiladas”, dijo al fin, su voz grave y cansada. El silencio que siguió fue breve. Luego, las voces volvieron, más bajas, igual de inútiles.

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