Misión II: Nueva Myr

PoV

Archidragón Daenor Targaryen

Daenor se encargará de propiciar que se lleve a cabo el objetivo de la misión de manera personal, ya que es un deseo formal por su parte.

Tokens

Fuego y Sangre

La intención y órdenes de un Targaryen tienen que tener cierta reputación para que se lleve a cabo lo que se desea.

Concejo de Shaan

Se necesitará de la ayuda del Concejo y de su implicación para poder crear y conseguir el objetivo de la misión.

Alcázar Burdeos

El control de la ciudad por parte de Blackfyre debe ayudar a que Myr apoye al decisión del Archidragón y encargarse de la operativa en la ciudad.

Objetivo

Mejorar la industria tecnológica de Myr para pasarla de ligera, a pesada. De esta manera convertirla en el principal lugar de creación de maquinaria.

Misión

Lo primero es ir al Concejo de Shaan para conseguir la financiación necesaria. Con ella, se daría la orden a Blackfyre de, junto a la gobernadora Selanna Qhor, realizar todos los preparativos y trabajos para la mejora.

Localización

Ciudad de Myr.

Roleo

El mar de Nueva Valyria hervía con reflejos metálicos cuando los zepelines diplomáticos comenzaron a aterrizar sobre las plataformas del puerto. En la gran sala del Concejo de Shaan, el aire olía a incienso y a tinta fresca. Los mercaderes habían llegado desde todas las ciudades libres: Myr, Tyrosh, Volantis, Lys, cada uno con sus anillos, sus escribas y su séquito de contadores. En el centro de aquella asamblea, sobre un suelo de mosaicos que representaban rutas marítimas y caravanas, aguardaba el trono de obsidiana de Petros Golathis, Gran Mestre del Gremio de Comerciantes.

El murmullo se detuvo cuando las puertas se abrieron y entró el Archidragón. No era un hombre joven, pero sus movimientos tenían la precisión de una máquina. Su capa estaba hecha de escamas metálicas, bruñidas con el reflejo de un fuego antiguo, y su voz, cuando habló, no necesitó elevarse para dominar la estancia.- Comerciantes de Shaan.- Dijo.- Venís aquí por cálculo y yo os hablo por destino.

A su lado, los emisarios de Myr desplegaron planos y proyecciones en cristal líquido. Mostraban fábricas, grúas, talleres que hervían de luz y vapor. Una voz myriense, aguda y práctica, explicó: “Tenemos los diseños, los técnicos, las patentes. Lo que nos falta son los recursos. Carbón, acero, capital.”

El Archidragón los dejó hablar. Sabía que Myr, con su industria ligera de autómatas, lentes de precisión y prótesis mecánicas, había sido útil pero insuficiente. Los Estados Unidos necesitaban algo más: el rugido de una industria pesada, capaz de fundir el cielo y el hierro, capaz de producir mechas, zepelines y armas de disuasión. Era hora de transformar la invención en poder.

Petros Golathis lo observaba desde su asiento. Su túnica estaba bordada con hilos de cobre, y su rostro —mitad comerciante, mitad predicador del oro— apenas mostraba emoción.- El Concejo está dispuesto.- Dijo al fin.- Pero el oro no se mueve por patriotismo, alteza. Se mueve por beneficio. ¿Qué recibirá Shaan a cambio de encender los hornos de Myr?

El Archidragón bajó la mirada, como quien concede un juego a un niño que aún no entiende las reglas.- Recibiréis el futuro.- Respondió.- Y una participación en el fuego que lo forjará.- Las acerías necesitarán de materiales y el control de esas rutas serán para el Concejo. Vosotros, señores del comercio, aseguraréis que la red de suministro se mantenga pura, libre de sabotaje y corrupción.

Petros entrelazó los dedos.- Está pidiéndonos más que oro, Archidragón. Está pidiéndonos fe.

El líder sonrió apenas.- No. Os pido pragmatismo. La fe es para los muertos. Vosotros queréis sobrevivir.

El silencio que siguió fue pesado. Los mercaderes intercambiaron miradas; cada uno calculaba ya la ganancia y el riesgo.

Finalmente, Golathis se levantó.- El Concejo de Shaan acepta la propuesta. Myr será forjada de nuevo.

El Archidragón inclinó la cabeza en un gesto leve, casi ritual.- Que el humo de sus hornos sea el estandarte del siglo.- Dijo.- Y que los hombres recuerden que el fuego no se extingue: se hereda.

Al salir, las campanas del puerto sonaron tres veces, un código antiguo que anunciaba el cierre de un acuerdo mayor. Los escribas comenzaron a registrar los compromisos, y los emisarios de Myr ya telegrafiaban órdenes a sus fábricas.

Mientras tanto, el Archidragón se detuvo bajo los ventanales del salón. Desde allí veía el horizonte de Nueva Valyria: las torres de nácar de la Casa de las Siete Lámparas brillaban a lo lejos, y los zepelines del Concejo de Shaan se elevaban hacia el cielo como criaturas doradas.

En su mente, ya no pensaba en comercio ni en industria. Pensaba en poder. Y en que, si todo salía como debía, los dragones volverían a volar.

Perdón, leí mal. La cuestión es en Tyrosh, donde está la industria ligera. Cambia todo “Myr” por Tyrosh.

También se cambia un token, el de Alcázar Burdeos por el Puerto Carmesí.

Gracias.

Los cielos de Tyrsoh se llenan de humo a causa de la transformación de la industria. Puedes contar con la nueva industria pesada de Tyrosh.

La he cambiado en el mapa