PoV
Valys Belaerys
Valys será la encargada de obtener toda la información relativa al espionaje y diplomacia en la capital.
Tokens
Embajada de Desembarco
Todos los recursos de la embajada dispuestos al objetivo de la misión.
Estancia de Oponn
Utilizar la red de los mellizos para tener contactos e información deseada.
Objetivo
Reconocer todos aquellos nobles y burgueses en contra y a favor de la nueva CECA en los reinos que la conforman.
Misión
Utilizando todos los recursos de espionaje y diplomacia de Essos en la Capital, saber aquellos que son los más fieles a la CECA y los que tienen más recelos sobre ella. Valys utilizará todo su control en la ciudad, así como la información y recursos que pueda tener de Oponn.
Localización
Desembarco del Rey
Roleo
Desembarco del Rey no dormía aquella noche. Las luces del puerto seguían encendidas, los zepelines diplomáticos flotaban sobre el Aguasnegras como luciérnagas estáticas y el eco de los talleres llegaba amortiguado por el viento. En la torre oriental de la Embajada de los Estados Unidos, Valys Belaerys no miraba el río ni las cúpulas, sino los papeles extendidos ante ella: informes, nombres, cartas cifradas en tinta de bronce y notas llegadas desde Lys por medio de los agentes de Oponn.
Había leído la proclama de la Comunidad Económica del Carbón y del Acero tres veces, y cada vez encontraba en ella algo nuevo. Una alianza por la paz, decían. Una unión para la prosperidad, para que los pueblos dependieran unos de otros en lugar de destruirse. Palabras nobles, sí. Pero la diplomacia —pensó Valys— era el arte de ocultar las intenciones reales bajo la forma de las virtuosas.
Los informes de Oponn descansaban abiertos en su mesa.
Valys dejó la pluma. Se recostó en el sillón y exhaló con lentitud, escuchando el siseo de las válvulas que regulaban el calor de la embajada.- La paz.- Susurró.- Siempre empieza con un cálculo.
Tomó una copa de brandy valyrio y se acercó al ventanal. Desde allí, la ciudad se extendía como una colmena en penumbra. Los andenes de la estación central brillaban con el resplandor de los hornos nocturnos; los convoyes de carbón seguían saliendo hacia el oeste.
Valys sabía que esa alianza podía quebrarse con una sola chispa. El Valle temería por su autonomía. La Corona temía por su supremacía. Los Feudos temían por la importancia de su ciudad. Y los Estados Unidos… los Estados Unidos solo temían el estancamiento.
Se volvió hacia su mesa y escribió, en tinta oscura, un mensaje destinado a Lys:
“Mantengan observación sobre las rutas de carbón hacia el Valle y los envíos de acero hacia los Ríos. Cualquier retraso, cualquier sabotaje, cualquier rumor, deberá conocerse antes de que llegue al Consejo Federal.”
Firmó solo con su inicial: V.
Luego selló el pergamino y lo entregó a Anthen.- Que parta antes del amanecer.
El lyseno asintió, desapareciendo entre las sombras del corredor.
Valys volvió a mirar la ciudad, sintiendo que bajo el vapor y las luces de gas, algo más profundo respiraba: la vieja Poniente de los reyes y los ejércitos, disfrazada ahora de mercado y progreso.- La paz.- Murmuró.- Es solo una forma más lenta de hacer la guerra.
Y con ese pensamiento, volvió a su escritorio, trazando la última línea de su informe para Nueva Valyria:
“La CECA es el inicio de algo mayor. Pero el hierro que une también puede oxidarse. Aconsejo vigilancia.”
Afueras, los trenes seguían rugiendo, llevando carbón y promesas a cada rincón del reino. Valys Belaerys, sin embargo, sabía que el verdadero combustible de aquel nuevo orden no era el acero, sino la desconfianza que mantenía a todos los engranajes en movimiento.