PoV
Archidragón Daenor
Aquel que dará las órdenes oportunas para la primera intervención de los Estados Unidos.
Tokens
Alcázar Burdeos
Blackfyre será quien tome el mando de esta intervención.
Ejércitos
- Ejército de Poniente 2K artillerías 40K infanterías 25 caballeros 80 centinelas Motorizada (8) , en Volantis
Total:: 22.60 𖦏: 27.30
︎: 126000
: 56105
: Normal #: 1.1
Objetivo
Preparar la intervención del ejército de Poniente en Antigua. Acopio de materiales, suministros y división del ejército.
Misión
Tres variantes:
- División del ejército de Poniente: El ejército que irá a Antigua contará con 500k de artilleria, 10.000 infanterías, 20 centinelas, 2 motorizadas
Localización
Volantis.
Roleo
Volantis amanecía bajo una neblina rojiza. Desde el puerto industrial de La Boca del Dragón, las grúas giraban con chirridos agudos y los remolcadores de vapor arrastraban plataformas cargadas de contenedores sellados con el emblema de los Estados Unidos de Essos. En cada caja, pintado en negro sobre acero bruñido, se leía un mismo nombre: Proyecto Fénix – División de Intervención Exterior.
En la terraza más alta de la Fortaleza del Arco Carmesí, Rhaegel Blackfyre observaba el bullicio sin pronunciar palabra. A su alrededor, los oficiales del Estado Mayor revisaban los manifiestos: combustible, munición, unidades mecánicas, piezas de repuesto. El aire olía a aceite pesado y metal recalentado.
Bajo ellos, las fundiciones rugían como bestias despiertas.- Los ingenieros de Myr han terminado el ensamblaje de las unidades.- Dijo un coronel del cuerpo técnico.- Tres dragones múltiples, clase media. Vermax 900, Arrax 920 y Tyraxes 940. Equipamiento completo, calibrados para combate terrestre.
Rhaegel asintió, sin apartar la vista del horizonte. Sabía que aquel despliegue no era solo una ayuda: era una declaración.
El Dominio se desmoronaba bajo las llamas de su propia guerra civil. Los Tarly, en su levantamiento, habían roto el equilibrio que mantenía unida la vasta república agrícola.
Y aunque los Targaryen del otro lado del mar hablaban de “asistencia humanitaria”, todo el mundo sabía lo que significaba en realidad: el comienzo de la Primera Intervención de Essos en Poniente.
En los hangares del puerto, los Vermax rugían como bestias contenidas. Sus armaduras verde oliva brillaban con el reflejo de los hornos, y el vapor escapaba en pulsos rítmicos de las válvulas de sus pechos. Equipados con lanzadores de fuego concentrado y bombas de humo verde, eran los mechas de avance: el filo de una nueva doctrina militar.
A su lado, los Arrax 920, plateados y veloces, probaban el arranque de sus cañones de vapor. Sus alas cortas temblaban con cada descarga, diseñadas no para sobrevolar, sino para moverse entre los escombros urbanos, rápidos y letales como cuchillas.
Detrás, los Tyraxes 940 aguardaban el embarque, rojos y pesados, con los núcleos de vapor brillando como carbones encendidos. Serían las unidades de contención, las que sostendrían las líneas una vez el terreno se volviera fuego y barro.
Rhaegel descendió los escalones de hierro hasta el nivel inferior.
Los técnicos y los obreros se apartaban a su paso, saludando con un respeto silencioso. Al llegar frente al Vermax principal, extendió una mano enguantada y rozó el acero tibio del chasis.- Ellos no entenderán aún.- Murmuró.- Pero cuando estos dragones crucen el mar, sabrán que Essos no observa desde la distancia.
Su ayudante, un joven teniente de Volantis, titubeó.- ¿De verdad cree, señor, que el Dominio podrá mantenerse unido después de esto?
Rhaegel lo miró sin girar del todo la cabeza.- No me interesa que el Dominio se mantenga unido.- Respondió con calma.- Me interesa que recuerden quién los sostuvo cuando se rompieron.
El silencio que siguió fue roto solo por el rugido de las calderas.
Las compuertas del muelle se abrieron con un chasquido seco, y los Vermax avanzaron uno a uno sobre los raíles de embarque. Cada paso hacía temblar las planchas del puerto. Los Arrax siguieron detrás, plegando sus alas metálicas. Los Tyraxes, por último, entraron en formación, envolviendo la línea en una nube de vapor rojo.- Destino: Antigua.- Anunció el oficial de comunicaciones.- Tiempo estimado, cuatro días de navegación.
Rhaegel giró hacia el horizonte, donde el mar comenzaba a reflejar los primeros rayos de sol.
Sabía que no era solo una misión. Era el inicio de una nueva era industrial.
Una en la que las guerras de Poniente se librarían no con caballeros, sino con dragones de acero, alimentados por el petróleo de Essos y las alianzas del fuego.
Cuando las sirenas del puerto comenzaron a sonar, Rhaegel alzó la voz sobre el estrépito.- Que las llamas guíen su vuelo.
Y el primer Vermax descendió por la rampa, dejando tras de sí un torrente de vapor verde que se alzó hacia el cielo como una bandera.
En el puerto de Volantis, el acero resonó como un trueno. El fuego cruzaría el mar. Y el mundo, una vez más, aprendería a temer el nombre de los Dragones.