Misión XIX: Desembarco, la ciudad

PoV

Valys Belaerys

Ella en si mismo se encargará de mover los hilos y recursos de Desembarco del Rey.

Tokens

Embajada Desembarco del Rey

Recursos humanos y de cualquier tipo bajo el mando de Lady Velaerys.

Banco Rogare

Encargado de aportar recursos económicos en el caso de que sea necesario.

Objetivo

Control efectivo de los mentideros y lugares de la corte de la ciudad y el alcalde. Tener conocimiento de lo que ocurre en los lugares de decisión.

Misión

Valys debe tener contactos en la ciudad. Ya obtuvimos control sobre las estaciones de trenes y muelles. La intención es ir un paso más allá y controlar lugares de información ya sea en el mismo nivel de pueblo como en la corte del Ayuntamiento y el Alcalde. La finalidad es tener información de la ciudad de manera continuada.

Roleo

La lluvia empezaba a caer cuando la góndola blindada de Valys Belaerys cruzó el Aguasnegras, avanzando silenciosa entre los muelles ennegrecidos por hollín. Desembarco del Rey no dormía, nunca lo hacía, pero había horas en las que no respiraba: la ciudad parecía contener el aliento, como si temiera escuchar algo que pudiera destruirla.

Valys conocía ese latido.

Había fallado con el Partido del Pueblo Obrero. Los obreros ardían, sí… pero no bajo su control. Andren Vearr había tomado los recursos y los había convertido en una fuerza propia, con objetivos distintos de los suyos. Una llama sin correa.- Se acabó trabajar desde las calles.- Murmuró Valys, ajustando los guantes de cuero.- Si quieres controlar una ciudad, controlas lo que su alcalde sabe. Y lo que ignora.

Frente a él, el rostro marmóreo del Banco Rogare se recortaba entre la lluvia. Lysane Rogare la esperaba en la sala de juntas. No era casualidad: cada movimiento de Valys iba acompañado del capital adecuado.

La banquera la recibió sin cortesías.- Queréis controlar los mentideros.- Dijo, como quien recita un hecho contable.- La red informal de rumores, favores y sobornos que sostiene el poder real en esta ciudad. Más peligrosa que cualquier ejército.

Valys sonrió apenas.- Quiero controlar la información.

Dos días después, los recursos del Banco Rogare empezaron a fluir como veneno en una herida abierta. Valys no operaba con rumores: operaba con hombres. Agentes de la Estancia de Oponn tomaron identidades nuevas: escribas, contables, mensajeros municipales. Los mentideros —esos laberintos donde las verdades morían y los secretos nacían— comenzaron a llenarse de gente dispuesta a observar, escuchar y mover historias de un lado a otro.

El procedimiento era quirúrgico.

  1. Compra de lealtades
    Un escriba del registro municipal vio condonadas sus deudas con un simple papel con el sello Rogare. Ahora entregaba copias de todos los informes que pasaban por el despacho del alcalde.
  2. Infiltración discreta
    Un joven ayudante de archivos, contratado por recomendación del banco, comenzó a controlar la correspondencia entre la Alcaldía y la Guardia Cívica. Nada salía sin que Valys lo supiera.
  3. Manipulación del flujo de rumores
    Un grupo de mujeres que “trabajaban” en los mentideros más concurridos de Barrio de las Campanas recibieron pagos generosos a cambio de hacer aquello para lo que todos acudían a ellas: escuchar.

Valys nunca daba órdenes directas. Solo sugerencias.- Si alguien pregunta, no existo.

La primera pista llegó de la forma más banal posible: una anotación marginal en un informe de suministros. “Petróleo refinado — prioridad máxima”. No era extraño por sí solo… hasta que apareció repetido en cuatro documentos distintos, todos destinados al mismo lugar: el Aeródromo Real de Rhaenysmont.
Valys, al leerlo, no sonrió. Sabía que las coincidencias no existían en la ciudad del Alcalde.

Desembarco tenía un problema: hablaba demasiado. Y Valys sabía escuchar.

El agente encubierto que trabajaba como escriba del registro municipal le entregó el primer paquete serio de información: permisos de obra clasificados como “renovación de hangares”, solicitudes de materiales difíciles de justificar —aleaciones ligeras, cristales templados, motores de combustión de nuevo diseño— y un inusual aumento de personal técnico reclutado de otras zonas.

Pero lo decisivo llegó de la mano de una mujer del Barrio de las Campanas.
—Dicen que el alcalde está obsesionado con el cielo —susurró, dejando caer una moneda que Valys le había dado—. Que quiere máquinas que vuelen más alto que los dragones. Bombarderos, los llaman los ingenieros.

Aquella palabra, bombarderos, encajó todas las piezas que Valys llevaba semanas acumulando. El Alcalde estaba construyendo una flota aérea de ataque. Y lo hacía en secreto, a espaldas del mundo.

Mientras la información fluía hacia él, Valys permanecía invisible. Cada plano robado, cada nombre de ingeniero, cada gasto oculto, pasaba por la red que había tejido con paciencia.

Al final, cuando su agente infiltrado en la correspondencia interceptó una carta marcada como “solo para el Alcalde”, ya no había dudas: esquemas preliminares de un B-11 Rompeurbes, un bombardero de largo alcance capaz de cargar explosivos suficientes para arrasar una ciudad entera.

Valys plegó el documento, lo guardó bajo el abrigo y salió sin apresurarse.

—Controlar la información —dijo para sí— es controlar el futuro.

Y ahora, tenía en sus manos el futuro del cielo de Poniente.


Tienes agentes en Desembarco y, además, obtienes esa información.

Una duda. Obtengo la info de que está en ello pero no info para poder empezar yo la tecnología o que me ayude a adelantarla, no?

Exacto. Tienes info de que está haciendo eso pero no tienes los planos.