Misión XVI: El Banco de Todos

PoV

Valys Belaerys

Se encargará de dar las órdenes necesarias para que el Banco Rogare se instale en Antigua con una sucursal, mandando cuervos y emisarios.

Tokens

Estancias de Oppon

Con la venia de Antigua y el Dominio, los mellizos de Oppon se encargarán de ayudar a la integración de la sucursal del Banco Rogare de Antigua.

Objetivo

Recuperación del Token Banco Rogare.

Misión

Ya conseguimos con Antigua mediante un tratado diplomático que se abriese una Sucursal del Banco. Para hacer esta recuperación, me pareció chulo hacer ver que se abrió la Sucursal, es una manera de recuperar el token o incluso mejorarlo. Ese era mi interés originario!

Localización

Antigua.

Roleo

Los puentes que cruzaban el Mander rebosaban expectación. Antigua —ciudad de sabiduría, comercio y tradición— albergaba hoy un acontecimiento que marcaría un antes y un después en la historia económica del Dominio.

Por primera vez desde la restauración imperial, una gran institución de Essos sería invitada a establecerse oficialmente en su territorio: la Sucursal del Banco Rogare de Antigua.

El repicar solemne de las campanas de la Ciudadela acompañaba el cortejo marítimo que ascendía por el río. En el navío principal, adornado con estandartes de plata y verde jade, viajaba Lysane Rogare. Su expresión era impecablemente serena… aunque sus ojos traslucían un triunfo calculado.

A su llegada al muelle imperial, fue recibida por representantes de la Casa Hightower, funcionarios del Dominio y emisarios del Archidragón de Nueva Valyria..


El edificio asignado para la sucursal era una obra maestra de arquitectura fusionada: mármol blanco de Poniente con filigranas azuladas de Tyrosh. La puerta principal exhibía el símbolo Rogare —un dragón marino enroscado en un cofre— y sobre ella, una inscripción apenas disimulada en alto valyrio:

“Donde fluya la riqueza, el dragón será eterno.”

Un mensaje tan sincero como peligroso.

Durante la ceremonia de apertura, los maestros mercaderes de Antigua murmuraban entre ellos. Algunos celebraban la llegada de préstamos para modernizar sus negocios; otros desconfiaban de la influencia extranjera sobre el oro del Dominio.

Pero la decisión era definitiva:
El Archidragón había elegido impulsar la industrialización, y para ello se necesitaba capital… vasto e inmediato.

Las primeras semanas fueron de euforia. Las casas nobles del Dominio se agolpaban en la Sucursal Rogare buscando crédito para reabrir molinos, fundar astilleros o reconstruir vías férreas destruidas. Los escribas del banco no daban abasto; las plumas se movían con la precisión de una maquinaria invisible. Pero el oro no viaja con fe, y menos en tiempos de guerra.

Los convoyes que debían transportar las remesas de plata desde el puerto de Antigua a las ciudades interiores comenzaron a desaparecer. Los caminos eran inseguros: partidas armadas, soldados desertores, bandidos disfrazados de patriotas. Las rutas fluviales, antaño símbolo de prosperidad, se convirtieron en trampas de pólvora y fuego.

Cada día llegaban informes más sombríos. Un cargamento perdido en el Mander, otro requisado “por orden del Generalísimo Tarly”, un tercero desviado por un gobernador local. Los balances se tiñeron de rojo, y Lysane Rogare, aún impasible ante el consejo, comprendió que la lógica de los números nada podía contra el caos humano.

En la cámara acorazada del banco, el eco de las monedas se volvió un sonido hueco. Los prestamistas ya no hablaban de inversión, sino de supervivencia. El capital del Dominio, como su futuro, había quedado atrapado entre las brasas de su propia guerra.


No consigues recuperar el token.