Misión XVI: El esplendor del Banco

PoV

Daenor Targaryen

Dará las órdenes a Gael Blackfyre para que se cumplan las órdenes y se mejore la economía del Banco Rogare.

Tokens

Estancias de Oponn

Descripción del token

Objetivo

Recuperar el daño del token.

Misión

Utilizar la extorsión de Oponn para que los hombres con poder/dinero inviertan en el Banco Rogare.

Roleo

Las lámparas de vidrio soplado proyectaban reflejos dorados sobre los mapas y las cartas selladas con lacre negro. En el salón alto de la Estancia Occidental de Oponn, Gael Blackfyre permanecía de pie ante el ventanal, observando cómo la neblina del puerto se deslizaba sobre los canales de Lys. Su capa, oscura como una sombra derramada, apenas se movía con la brisa.- El oro.- Dijo finalmente, sin mirar a nadie.- No es poder hasta que se le da propósito.

En torno a la mesa ovalada, cuatro hombres y una mujer aguardaban. Eran representantes de casas menores, comerciantes de armas, armadores con flotas privadas, y un viejo banquero de Lys cuyo nombre cambiaba según el puerto. Todos sabían por qué estaban allí, aunque ninguno lo diría en voz alta.

El Banco Rogare crecía. Pero Gael quería más. Lo necesitaba más fuerte, más profundo en sus raíces. Porque un dragón no se alimenta solo de fuego: se alimenta de deuda, de influencia, de promesas imposibles de pagar.- La Casa Rogare ha demostrado que sabe multiplicar la fortuna de quien confía en ella.- Prosiguió Gael con su tono grave, sereno.- Lo que falta ahora es estabilidad, una red de socios que garanticen que ningún reino, ni siquiera los de la fe o el hierro, puedan asfixiarla.

Deslizó un pergamino sobre la mesa. Nombres, cifras, rutas marítimas. Inversiones que cruzaban el mar Estrecho y retornaban multiplicadas en plata y armas.- Vosotros aportaréis capital, influencia, contactos.- Continuó.- Oponn hará el resto. Y el Banco Rogare os devolverá algo más valioso que el oro: acceso.

Nadie replicó. La sola mención de Oponn, esa red invisible que unía información, poder y chantaje, bastaba para sellar el pacto. Al final, Gael alzó la copa.

Pasaron los meses, y donde antes el oro Rogare atraía a mercaderes y nobles, ahora solo inspiraba recelo. Las promesas de Gael Blackfyre se habían oxidado bajo la sombra de los rumores: quiebras encubiertas, préstamos incobrables, operaciones fallidas en el Dominio y sobornos a oficiales de puertos.

Los viejos clientes de Lys retiraban sus depósitos en silencio; los nuevos, simplemente, no llegaban. Las casas mercantes comenzaron a cerrar sus puertas a los emisarios del banco, temerosas de ver sus sellos marcados con la infamia de una institución corrupta.

La caída de confianza fue rápida, implacable. En las tabernas portuarias se decía que el Banco Rogare ya no financiaba progreso, sino guerra. Que sus monedas olían a sangre, y que cada préstamo era un pacto con los demonios de Nueva Valyria.

Esa desconfianza se extendió como peste. En Poniente, el nombre de los Estados Unidos de Essos empezó a pronunciarse con el mismo desdén. Los banqueros valyrios eran ahora sinónimo de manipulación y ruina, de naciones compradas y libertades hipotecadas.

Gael observaba el ocaso de su creación desde el mismo ventanal donde había soñado dominar el comercio del mundo.
—El oro —susurró, con amarga ironía— solo brilla hasta que alguien lo ensucia con las manos equivocadas.

No consigues recuperar el token y, además, se empieza a hablar mal de los USE.