PoV
Daenor Targaryen
El encargado de llamar a los marinos e ingenieros para la misión de recuperar al Leviatán.
Tokens
Puerto Carmesí
Encargados de apoyar a la Casa de las Siete Lámparas.
Casa Siete Lámparas
Encargada de dirigir la acción de recuperación del Leviatán.
Objetivo
Recuperar todo lo posible de Leviatán.
Misión
Uniendo capacidad naval, ingeniería y lo aprendido en la casa de las siete lámparas, tratar de recuperar toda la información de Leviatán que permita un segundo intento fructífero.
Roleo
La niebla sobre el golfo de Valyria aún no se había disipado cuando los buques de la Flota Targaryen emergieron en formación, anclando frente a la Casa de las Siete Lámparas. El aire olía a sal y ozono, y los reflejos dorados de la ciudad parecían más apagados, como si hasta el fuego temiera asomarse al mar tras lo ocurrido con el Leviatán.
En la cubierta del Furia Escarlata, la Comandante Laena Varys, capitna de exploración profunda, observaba la línea del horizonte. A su alrededor, ingenieros y tecnólogos de la Casa revisaban los restos recuperados: placas deformadas, fragmentos de núcleo, sensores chamuscados. El metal no parecía solo dañado —parecía alterado.- El acero se dobló hacia adentro.- Murmuró Mira Pyrel, una de las maestras del Taller del Espejo Fractal—. Como si el Leviatán hubiese intentado contener algo.
Laena la observó en silencio, y luego miró el mar. No había viento. Ni aves. Solo el pulso, casi imperceptible, de las Lámparas en la distancia, vibrando con un tono grave que hacía retumbar el pecho.
En la cámara de control sumergible del buque insignia, los tecnólogos y oficiales de la División Abisal revisaban los últimos datos de la inmersión. Las ondas registradas antes del colapso eran irregulares, casi orgánicas. Una secuencia que se repetía con precisión matemática, demasiado compleja para ser un fallo de sistema.- Es una señal de retorno.- Dijo uno de los hombres de Calodan, con voz baja—. Pero no del Leviatán. Al menos, no como lo conocíamos.
Las pantallas parpadearon. De los fragmentos de datos emergió una imagen, borrosa, pero reconocible: una forma masiva en movimiento bajo el abismo, rodeada de destellos bioluminiscentes. No metal fundido. No escombros. Movimiento.
Laena cerró los puños.- ¿Vida? O algo que aprendió a fingirla.
Esa noche, desde la vidriera principal de la Casa de las Siete Lámparas, Calodan volvió a mirar el mar. La Lámpara Verde aún temblaba, respondiendo a un ritmo invisible. Los ingenieros querían enviar otra unidad, más resistente, más fría, más muda. Pero Calodan solo dijo.- No fue un fracaso. Fue un nacimiento.
Y cuando el eco volvió desde las profundidades —un pulso lento, casi respirado—, hasta las aguas del puerto se alzaron en pequeñas olas, como si algo inmenso se hubiera movido bajo ellas.
El Leviatán había respondido.