Misión XVIII: Nuevo Sol

PoV

Valys Belaerys

Al ser la embajadora en Poniente, es la encargada de ser la cabecilla de la misión de integración en Dorne y quien de las órdenes y haga el seguimiento con sus recursos.

Tokens

Gran Templo Rojo, Mejorado

De aquí proviene el enviado a Dorne para llevar a cabo la misión principal.

Círculo del Fénix

El Círculo mandará sus recursos con el Sacerdote Rojo para conseguir el objetivo.

Sacerdote Rojo x 1

La persona encargada de obtener la información y actuar en Dorne.

Objetivo

El Objetivo principal es conocer la actualidad de Dorne con todo lujo de detalles: Situación de la Sultana, de aquellos que estén en contra de esta, quien tiene más posibilidades en una revuelta…etc.

Misión

Llegar a Lanza del Sol y con todos los recursos disponibles, tratar de acercarse a la corte del Sultanato para obtener un lugar de cierta importancia en ésta. Para ello pues se utilizará las bondades de la sacerdotisa en cuestión.

Localización

Lanza del Sol

Roleo

El sol de Lanza del Sol se quebraba en reflejos de cobre sobre las cúpulas del Alcázar. Desde los balcones altos, el aire traía el olor del mar y del azafrán, mezclado con el murmullo de los mercados donde los mercaderes discutían el precio del vidrio y del sudor.

Entre los peregrinos, disfrazada de devota, avanzaba Lyssara Pyre, su manto gris manchado de polvo, el cabello recogido bajo una cofia de lino. Ninguno de los guardias que la observaban habría sospechado que, bajo la túnica, su piel guardaba cicatrices en forma de runas antiguas, o que en su muñeca ardía un brazalete con el emblema del Círculo del Fénix.

Lyssara había sido hija de taberneros en Volantis, criada entre los rezos apagados del Dios Rojo y los ritos clandestinos de los Fénix. Desde niña había visto cómo los nobles quemaban incienso para pedir fortuna mientras su madre quemaba cuerpos para pagar las deudas del templo. Allí aprendió que la redención no estaba en la fe, sino en la combustión.

Ahora, ante las puertas del Palacio de la Sultana Martell, sus pasos eran medidos. Había llegado con una misión: encontrar al elegido que el fuego anunciaba y destruir la corrupción de la “nueva ciencia” que los hombres del acero y la máquina estaban expandiendo por Poniente. En los muros de Dorne, esa ciencia aún era rumor, pero las cartas que el Círculo había interceptado desde Volantis hablaban de mechas construidos en los astilleros del Dominio y de templos que ardían para alimentar turbinas. El fuego profanado. La carne desplazada por el metal.

En los jardines, el príncipe Qoran Jordayne la recibió con una sonrisa discreta, la de un hombre que había jurado lealtad a los Martell, pero negociaba en secreto con cada sombra que olía a poder. “La Sultana gusta de las mujeres que traen sabiduría de Essos”, le dijo. “Y más aún de aquellas que saben callar hasta que el momento de hablar incendia un salón.” Lyssara inclinó la cabeza.- El silencio es fuego contenido, alteza. Solo espera oxígeno.

No muy lejos, en las terrazas donde se entrenaban los jóvenes lanceros, pudo observar a Nyra Uller . Sus manos estaban manchadas de arena y sangre seca; sus discursos, cada vez más atrevidos, pedían “liberar a Dorne del yugo de las viejas casas y de los nuevos imperios del acero”. Muchos la llamaban visionaria. Otros, traidora. Lyssara la miró un instante y sintió el temblor del fuego en su pecho. Había visto esa mirada antes, en los elegidos que ardían sin saberlo.

Esa noche, cuando las lámparas de aceite proyectaban sombras de oro sobre los mosaicos del palacio, Lyssara se reunió con sus contactos del Círculo del Fénix. En el sótano de una vieja casa de mercaderes, extendieron mapas sobre una mesa: rutas marítimas hacia Antigua, nombres de ingenieros desaparecidos, marcas en la arena donde el fuego no se apagaba.
El símbolo del Leviatán aparecía una y otra vez.- El fuego nos ha guiado hasta aquí.- Susurró Lyssara.- Si el elegido está en Dorne, lo sabremos pronto. Y cuando arda, arderá también la mentira del metal.

Tras una serie de eventos que derivaron en un golpe de Estado y la formación de un nuevo gobierno con la consecuente merma de poder de la Sultana, quien ha quedado como una figura decorativa, la transición se va legitimando y el nuevo poder se gana el apoyo generalizado del pueblo. Sin embargo, en Campoestrella y Lanza del Sol las afinidades para con la URSN son muy altos, y ven las reformas hacia una democracia liberal muy peligrosas. Apoyan al gobierno pues el enemigo común es el fascismo, pero no ven con buenos ojos muchas medias tintas que estás tomando. Wyl tiene afinidades para con la Tormenta, no gusta de la retórica de guerra contra ellos.

Por lo demás el tradicionalismo va aceptando las nuevas propuestas y, de momento, no actuarán en contra del nuevo gobierno. Dorne requiere ganar algo en el terreno internacional (no necesariamente una guerra, una victoria diplomática sería igual de válida).

Aparte, tienes contacto directo con la Sultana para lo que quieras.