Un nuevo dragón con un nuevo trono

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El Rey Rhaegar disfrutaba escribiendo las cartas, la faena era tan descomunal que su querido amigo Ser Myles estaba completamente desbordado. Encontraba un extraño placer en aquella tarea de escriba, estaba cansado de empuñar la espada y las guerras del futuro no se vencerían con el acero convencional. Las negociaciones habían sido duras y agradeció la cooperación del Septón Supremo Luceon. Su matrimonio era historia, el futuro de Elia y los niños un misterio, ahora estaba fuera de su alcance. Ante él sostenía los pedazos de papel que resumían la Paz de Rhaegar.

En el Valle se haría un consejo de grandes Casas y de ahí saldría la casa gobernante. Lord Grafton tenía todo su apoyo y esperaba que el desprestigio de los Arryn les ayudase a ascender en el poder, aquello podría tardar meses y más durante el invierno. Esperaba que los señores del Valle arreglasen ellos solos sus diferencias. Más se había asegurado disponer de una entrada en sus tierras en caso de que todo se torciera, las Tres Hermanas pasarían a depender directamente de Desembarco del Rey. Jasper Arryn, aquel joven que había ayudado en tanto a su amada recibía el titulo de señor y pasría a tomar el apellido Templeton.

En los Ríos los Frey dejan de estar juramentados a Aguasdulces y pasan a jurar lealtad directa a Desembarco del Rey. Además de sus antiguos vasallos, reciben en vasallaje los enclaves de Salinas y Aldea de Lord Harroway. La Corona recibe en vasallaje Darry y Poza de la Doncella. El control del Vado Rubí queda disputado entre la Corona y los Frey. Harrenhall pasaría a ser un feudo propiedad de la Casa Toyne y los alrededores las tierras donde se asentarían los centenares de caballeros de la Compañía Dorada.

El nuevo Consejo Real sería el siguiente:

— Leyes: Ronald Connington
— Moneda: Stannis Baratheon
— Rumores: Varys
— Flota: Lord Grafton
— Lord Comandante de la Guardia Real: Barristan Selmy
— Gran Maestre: Gran Maestre Pycell (a pesar de las numerosas cartas que el Príncipe escribiría a la Ciudadela para librarse de él)
— Mano del Rey: Myles Mooton

El nuevo Guardia Real entró en la estancia, el primer Magnar en servir en tal fuerza. Sería el encargado de llevar la noticia a Skagos, seguramente ganaría muchos adeptos en la isla, tras librarles de su dependencia con el Norte. Al salir de la estancia anunciaron el momento que tanto había deseado, su amada y futura esposa, ahora que contaba con el beneplácito del Septón Supremo, acababa de llegar a la Fortaleza Roja. Apartó de su vista la carta que más le había costado escribir, aquella en la que despojaba de todos sus derechos a cualquier Targaryen que compartiera sangre dorniense. Se secó unas tímidas lágrimas y salió a recibir como se merecía a la futura reina Lyanna Stark.


Ante el una mujer de 17 años, más bella aún que la última vez que la tuvo entre sus brazos y en los que ahora descansaba su pequeño bastardo, el cual pronto sería legitimado. Pero pese a sus deslumbrantes cambios nada pudo distraerlo de la verdadera sorpresa. Con los ojos abiertos como platos observaba el baúl abierto que habían depositado a sus pies, en su interior los fragmentos de algo que reconoció de inmediato, un huevo abierto de dragón.